Borja, a la derecha, derribó a un jugador del equipo contrario, al que le rompió la mandíbula.

Borja, a la derecha, derribó a un jugador del equipo contrario, al que le rompió la mandíbula.

Reportajes Agresión

Borja, el futbolista experto en artes marciales, rompió la mandíbula de un rival con un puñetazo de K1

El futbolista mallorquín del Son Sardina B agredió por sorpresa a un jugador del Ath. Huialfàs y le provocó un politraumatismo craneal.

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Minuto 82 del partido entre el Son Sardina B y el Athletic Huialfàs, de la tercera regional balear. El encuentro está sentenciado para los visitantes, merced a un 1-3 en el marcador. Tensión en algunos jugadores locales, fruto del resultado adverso. Especialmente en el centrocampista Borja Suárez, que estaba a punto de protagonizar el lance más bochornoso de la jornada (y tal vez de la temporada).

No había balón por medio. No medió provocación previa. El balón corría por la medular; a varios metros, algo que provocó que se parase el partido. Borja Suárez, corpulento pivote del Son Sardina B, emprende carrera hacia un contrario y lo derriba de un tremendo puñetazo en la cara. Sin sentido, sin explicación, gratis. La víctima, del Athletic Huialfàs, no se lo espera. Recibe el golpe desprevenida y cae a plomo como un saco de patatas, inconsciente.

La Policía de Palma detuvo a Borja Suárez Nieto, de 23 años, como presunto autor de un delito de lesiones graves. Sucedió en la última jornada de liga disputada el 16 de noviembre. EL ESPAÑOL ha tenido acceso al vídeo del lance, así como al perfil del agresor: se trata de un conocido deportista mallorquín que practica deportes de contacto. Es experto en artes marciales mixtas, concretamente en la modalidad denominada K1. Una disciplina letal de la que es conocedor y que le habría aportado el conocimiento suficiente para derribar a un adversario de un sólo golpe.

El vídeo de la brutal agresión de un jugador del Son Sardina B

Borja Suárez Nieto es, según fuentes consultada por EL ESPAÑOL, un jugador temperamental, agresivo en ocasiones. Un centrocampista de toque y, a priori, de poca envergadura. Su altura no pasará del 1,75, pero el mallorquín cuenta con un físico privilegiado cincelado en el gimnasio y perfeccionado en la práctica de las artes marciales: “Es bajito pero está muy fuerte, mazado, es un toro”, cuentan fuentes del entorno futbolístico mallorquín a EL ESPAÑOL. “No es raro que la líe en los partidos, protestando o intimidando con su físico, aunque un incidente tan grave no había protagonizado”.

Experto en artes marciales

En sus redes sociales, ya cerradas, Borja presume de físico, de práctica de artes marciales y de mascota, ya que es propietario de un perro de presa de raza pitbull. El jugador las cerró a causa del incidente y de su posterior detención por agentes de la Policía Local de Mallorca, pero es de sobra conocido en el mundo del deporte amateur balear. De hecho, Borja era una promesa del fútbol mallorquín, al menos en sus inicios. En su adolescencia fue convocado en alguna ocasión por la selección regional sub-14, cuando formaba en las filas del Atl. Rafal, otro conjunto aficionado de la isla.

El puñetazo que le propinó al futbolista del Athlètic Huialfàs descolocó por completo a todos lo presentes en el terreno de juego en ese instante. A compañeros y rivales. Al cuadro arbitral y al staff técnico. ¿Qué ha pasado? Ha volado un puñetazo, hay un tío en el suelo y en ningún caso estaba el balón de por medio. La confusión dio paso a la indignación de lo compañeros y a un conato de tangana. Entretanto, la víctima yacía inconsciente en el césped, muy cerca de la zona de los banquillos. Se formaba un tumulto entre jugadores de uno y otro equipo, pero enseguida la atención se fue a la víctima, al que se le adivinaban lesiones de gravedad.

Fractura de mandíbula

Las asistencias se llevaron al agredido al hospital y, en efecto, el informe médico posterior confirmó las sospechas iniciales: el futbolista del Athlètic Huialfàs sufre un politraumatismo craneal, producto del puñetazo a traición propinado por Borja Suárez. Eso le ha provocado al agredido una fractura de mandíbula, de la que no se descarta que tenga que ser intervenido quirúrgicamente en los próximos días.

El jugador agredido ha denunciado el brutal puñetazo y las grabación íntegra, a la que ha podido tener acceso EL ESPAÑOL, ya se encuentra en manos de los investigadores: sea como fuere, erá muy difiícil para Borja justificar su comportamiento. La claridad de las imágenes es meridiana: no hay tangana previa, no hay balón, ni puede interpretarse como un lance del juego.

La acusación particular sostiene que el agresor es un conocido deportista que practica artes marciales. De hecho, hace unos años, fue alumno de uno de los mejores luchadores de K1 y MMA de toda la historia de Baleares, según explicaba el periódico local ültima Hora. Las lesiones causadas son graves y el tema ya está judicializado. Entretanto, ni el Son Sardina, el club al que pertenece Borja, ni el Huialfàs, el equipo de la víctima, han mencionado estos hechos, que constituyen la imagen más vergonzosa en el deporte español en mucho tiempo.