Miriam Vallejo, a la izquierda, junto a Celia Rosillo, su compañera.

Miriam Vallejo, a la izquierda, junto a Celia Rosillo, su compañera. E.E.

Reportajes

Celia, la química a la que el asesino de Miriam parecía buscar en realidad, 'huye' de la casa de Meco

Nuevo giro en el crimen de Meco. Su compañera de vivienda, una trabajadora de un laboratorio, se siente culpable por no estar cuando la necesitó. 

-Hola

-¿Qué quieres?

-Soy periodista y…

Portazo. No pasa nada, es lo lógico. Es 17 de enero y la que cierra la puerta de esa forma tan brusca es Celia Rosillo, con los ojos todavía empapados en lágrimas. No es para menos, el día antes, ni siquiera 24 horas han pasado, han matado a su compañera, a su “hermana”, decía, Miriam Vallejo, Mimi para los amigos, Miri para Celia. 

A Miriam Vallejo la asesinaron el pasado 16 de enero por la noche, mientras paseaba a sus perros en el término municipal de Meco (Madrid) a escasos metros de su casa en Villanueva de la Torre (Guadalajara), donde vivía con Celia Rosillo y el novio de su amiga. Se van a cumplir cuatro meses desde aquella noche y todavía no hay nada en claro que sirva para esclarecer quién pudo darle a Mimi las 24 puñaladas que acabaron con su vida. 

Sin embargo, este lunes las investigaciones al respecto han pegado otro giro más de los muchos que se han dado. Otro nuevo matiz en un guión que empezó apuntando a que podía ser una mujer por celos y que siguió diciendo que podía haber sido un hombre que ella conociera a través de Tinder. Ahora, los investigadores creen que Mimi podía no ser el objetivo del asesinato, sino que en realidad lo era Celia Rosillo

Amante de los animales, igual que Miriam, Celia y ella se mudaron a Villanueva de la Torre en octubre del año pasado. Lo hicieron con el novio de Celia y sus perros. Miriam tenía dos, Celia otro y entre ambas cuidaban al de otro amigo. Ahí pasaban sus días en un entorno casi rural que siempre fue el sueño de Miriam, hasta que todo se truncó. Y hace un mes aproximadamente, quizás por el recuerdo, quizás por el miedo ahora que se sabe que el objetivo podía haber sido ella, Celia y su novio hicieron las maletas y se fueron de Villanueva de la Torre, según ha podido saber este diario.

Casa en la que vivían Miriam y Celia, en Villanueva de la Torre.

Casa en la que vivían Miriam y Celia, en Villanueva de la Torre. E.E.

A sus 31 años, y natural de Alcalá de Henares, Celia compagina su trabajo en el laboratorio de una empresa -es licenciada en Química por la Universidad de Alcalá- con su pasión por los animales. En sus redes sociales comparte constantemente fotos de sus perros, “creando un mini zoo”, se puede leer en una de ellas. Eso es algo que le une a Mimi y que además le viene de sangre. Celia es monitora de equitación en el Club Alcarreño de Equitación en la localidad de Marchamalo, en Guadalajara.

Aunque poco tiene que ver, sus publicaciones en las redes sociales no sólo son de animales, sino que también aprovecha para mostrar su gusto por la ultraderecha española. Critica abiertamente a Pedro Sánchez y a Susana Díaz y, además, se posiciona políticamente. Es el caso de su Twitter, en el que comparte publicaciones del grupo neonazi Hogar Social, caracterizado por dar ayudas sociales sólo a españoles; pide justicia para Luigi Guardiera, el militante del Frente Nacional de LePen que fue asesinado en 2016 por antifascistas; y comparte fotos con la bandera de la Cruz de Borgoña, ampliamente jadeada y utilizada por la extrema derecha española. 

En línea con el pensamiento que tiene, el único partido al que apoya públicamente es el de España 2000, y lo hace incluso en su biografía de Twitter. Abiertamente de extrema derecha, el partido está en contra de la globalización, de Israel y de la inmigración “descontrolada”. Además, se definen a sí mismos como un partido de carácter “social y patriota”. Celia muestra una especial predilección por Rafael Ripoll, la principal cara visible del partido y que además es concejal en Alcalá de Henares, el principal bastión de la formación. 

Celia, nueva pieza de la investigación

Hasta ahora, la investigación por el asesinato de Miriam Vallejo había pasado a su compañera Celia de refilón. No era más que la amiga, la que había perdido a la que llamaba "hermana". Sin embargo, este lunes, y según ha adelantado Espejo Público, parece ser que el asesino o asesina en realidad iba a por ella y que se confundió.

La investigación ahora apunta a que el asesino de Miriam en realidad iba a por Celia.

La investigación ahora apunta a que el asesino de Miriam en realidad iba a por Celia. E.E.

No se conocen todavía los motivos por lo que esto podría ser así, habría que ver por qué querrían asesinar a Celia, pero la confusión sí que tendría sentido. Tanto Mimi como Celia tenían una complexión física parecida y esa noche, especialmente fría, Miriam iba tapada con ropa de abrigo que le cubría la cabeza y parte de la boca, lo que la hacía difícilmente reconocible.

Además, todo apunta a que era Celia la que solía pasear a los perros pero esa noche le tocó a Miriam. A pesar de ello, tanto su amiga como el novio de ella han quedado descartados como sospechosos. Ella porque estaba trabajando y él porque en ese momento, a las 20:40 de la noche, estaba jugando en línea a la PlayStation y estaba chateando con otros amigos. 

A pesar de ello, no es la primera vez que todo esto le toca a Celia más allá de lo personal. Poco después del asesinato de Miriam Vallejo se difundió un bulo por la localidad de Villanueva de la Torre donde vivían y que decía que Celia había sido detenida. No era verdad y ella estalló, a finales de enero, esta vez en su perfil de Facebook. 

“No he estado detenida en ningún momento, ni un segundo”, compartió en un amplio mensaje en la red social. “Con vuestras mentiras habéis conseguido que el infierno que estoy pasando por perder a una mitad de mí sea aún peor”, comentó. También dijo sentirse culpable: “por haberla fallado cuando le dije que yo iba a estar cuando me necesitara y no lo he podido cumplir”. 

En el mismo mensaje confirmó algo que todavía no ha cambiado. “No se sabe nada, ahora mismo se investigan todas las líneas”, dijo. Y se aventuró a una corazonada que en el fondo demuestra el amor que sentía por la amiga a la que le arrebataron. “De hecho, yo que la conozco como la palma de mi mano sigo pensando que (el autor) no la conocía, porque Miri no podía generar en nadie que la conociera ese odio”, escribió. 

El cuerpo de Miriam fue encontrado con 24 puñaladas.

El cuerpo de Miriam fue encontrado con 24 puñaladas. E.E.

Sin embargo, las autoridades sí que piensan que fue alguien conocido. Esto se debe a que los perros a los que Miriam paseaba cuando la asaltaron, cuatro perros grandes y protectores, no hicieron nada por defenderla. Cuando su cadáver fue encontrado por unos deportistas que corrían por la zona, los canes simplemente estaban ahí. 

¿Quién mató a Miriam? la misma pregunta, constante

A pesar de este nuevo giro que aparentemente ha tomado la investigación, todavía no se saca nada en claro de la joven a la que le quitaron la vida cuando tenía sólo 25 años. Cada cierto tiempo, las autoridades que investigan el caso filtran a la prensa nuevas hipótesis, nuevas líneas que nunca se concretan en el único objetivo que todos buscan, un nombre al que detener.

El móvil sexual quedó descartado desde un primer momento, ya que no fue agredida de esa forma, al igual que el robo, ya que tenía sus pertenencias. Las primeras hipótesis que se barajaron fue que se trataba de una mujer que lo podría haber hecho por celos, por una supuesta relación sentimental que Miriam tuviera con alguien emparejado. 

Nada. Los propios amigos de Mimi remarcaron a este diario que no podía tratarse de eso y de ningún problema que llevara arrastrando ya que no parecía tener nadie alrededor que quisiera desatar ese final. Todo lo contrario, allá por donde Miriam pasó dejó gente que la quería. Ella trabajaba en la empresa DMI Computer, en San Fernando de Henares (Madrid), y lo compaginaba como voluntaria en la Protección Civil de la localidad de Villalbilla (también en la comunidad madrileña).

Miriam y Celia, en una imagen de ambas.

Miriam y Celia, en una imagen de ambas. E.E.

Después, el Grupo de Homicidios de la Guardia Civil de Tres Cantos se centró en intentar conseguir ADN, literalmente hasta debajo de las piedras, de la escena del crimen. Se recogieron colillas y basura intentando encontrar algo con lo que poder cotejar las muestras biológicas que se encontraron en su cuerpo. Aunque no fue agredida sexualmente, Miriam hizo todo lo que pudo por defenderse de su atacante y llegó a arañarlo, por lo que si hubiera un ADN que coincidiera, el caso estaría resuelto.

Por eso la siguiente línea de investigación que se abrió fueron sus contactos en aplicaciones para ligar, como Tinder. A lo largo del recién concluido mes de marzo, las autoridades han estado cotejando los chats que Miriam tenía con hasta 300 personas en estas redes. Tampoco ha servido de mucho. Las autoridades llegaron a pedir el ADN de 50 de esos hombres pero no se ha producido ningún detenido, por lo que significa que ha servido más para descartar presuntos culpables que para encontrar al de verdad.

Ahora se abre esta nueva línea, la que apunta a que en realidad iban a por su amiga Celia. Y con ella se abre de nuevo la pregunta que se ha hecho siempre que han aparecido nuevas pistas sobre la investigación ¿será la definitiva?