A la izquierda, el presentador Juanjo de la Iglesia en un momento del juego. A la derecha, el fundador, Carlos Alcántara.

A la izquierda, el presentador Juanjo de la Iglesia en un momento del juego. A la derecha, el fundador, Carlos Alcántara.

Reportajes

El misterio de Q12: el juego que regala cada noche miles de euros a 100.000 ‘enganchados’

Una pequeña luz emerge de la pantalla del móvil. Faltan pocos minutos para que el reloj dé las diez de la noche y que los teléfonos comiencen a ser imprescindibles. No porque se esperen las últimas noticias, o que termine el telediario de la noche: es la hora a la que empieza el Q12, el juego de moda. Es la inocua app que permite ganar un dinerillo extra de manera gratuita contestando a un pequeño trivial en directo.

Es ya un viejo conocido: despegó en los móviles españoles este verano, cuando reunía a apenas unos miles de usuarios, pero ahora congrega a más de 100.000 fieles noche tras noche. En su mayoría, jóvenes, tal y como precisan desde la propia empresa a EL ESPAÑOL. Los premios son suculentos —500 euros en un día laborable; 2.000 los domingos—, pero tienen truco: son a repartir entre todos los ganadores. Si hay cien afortunados, tocan a cinco euros por cabeza.

Desde que arrancara la aplicación, liderada por el venezolano Carlos Alcántara, la mecánica no ha variado ni un ápice: el presentador que lidera el programa, que se emite en directo desde Madrid, lanzará doce preguntas -una por una-. Sólo se continuará en el reto si se va acertando cada una de las rondas. Se proponen tres respuestas y hay diez segundos para responder: se pretende así que no dé tiempo a buscar las soluciones en internet.

¿Dónde está el truco?

La primera pregunta que surge en cualquier persona cuando se conoce el modus operandi es clara: ¿dónde está el truco? Porque unas condiciones tan ventajosas para el usuario a cambio de, únicamente, un número de teléfono y un alias escogido al gusto chirrían. Chirrían mucho.

Juanjo de la Iglesia, expresentador de 'Caiga quien caiga', es una de las caras del juego.

Juanjo de la Iglesia, expresentador de 'Caiga quien caiga', es una de las caras del juego.

“De momento no hemos tenido ningún tipo de beneficio (salvo la satisfacción personal de hacer nacer un proyecto que se está convirtiendo en un verdadero boom)”, indica Alcántara. “Utilizamos ese capital inicial [de casi un millón de euros: 900.000, concretamente] para alimentar cada día el bote del programa. Ahora, cuando hemos adquirido una importante masa de usuarios, es cuando nos planteamos empezar a monetizar el proyecto”. ¿Cómo? Con publicidad, patrocinios y campañas integradas en el juego.

Un negocio "innovador"

La receta del éxito es, cuanto menos, innovadora. Ellos mismos afirman no conocer un fenómeno similar. Quizás lo más familiar para cualquier usuario de un smartphone sea la estrategia de WhatsApp: comenzó siendo completamente gratuita y, cuando se afianzó, se puso precio. En este caso, no será exactamente así. “No tenemos publicidad al estilo tradicional, aunque en ella se basa nuestro modelo de negocio”. 

Su planteamiento es “introducirla de forma progresiva, pero siempre recurriendo a un tipo de publicidad no intrusiva, basada en patrocinios y campañas de carácter innovador”. “Lo importante de lograr acuerdos con marcas y empresas es que se mejore la experiencia del concursante, que se añada valor al juego”, detalla el CEO.

Lo cierto es que Q12 está viviendo su mejor momento hasta la fecha. Están creciendo en una media de 10.000 descargas diarias y, actualmente, poseen en torno a 750.000 usuarios con la app descargada. Esta última semana la media diaria de jugadores concurrentes, conectados en tiempo real, se ha situado alrededor de los 125.000

“Sin duda, los picos de participación se producen los domingos, cuando el bote es cuatro veces superior al premio diario”, cuentan desde la empresa. “En dos semanas hemos pasado de superar la barrera de los 100.000 a pasar de los 150.000 jugadores conectados. Normalmente, a lo largo de la semana el número de jugadores se mantiene estable, y es el domingo cuando se producen los incrementos, que la siguiente semana se estabilizan y consolidan”.

El fundador, Carlos Alcántara; los presentadores, Juanjo de la Iglesia y Toni Cano; Paul Soto, director de Tecnología; Francisco Fernández-Cueto, jefe de Producción, y Pedro Martín, guionista.

El fundador, Carlos Alcántara; los presentadores, Juanjo de la Iglesia y Toni Cano; Paul Soto, director de Tecnología; Francisco Fernández-Cueto, jefe de Producción, y Pedro Martín, guionista.

En Madrid y Barcelona triunfa

En cuanto a la procedencia geográfica, en torno al 90% se conectan desde España, “aunque tenemos jugadores desde los lugares más insospechados, españoles por el mundo, estudiantes Erasmus que cada noche se sienten un poquito más cerca de su país gracias a nosotros”, manifiesta Alcántara. Dentro del país, las áreas desde donde se conectan mayor número de jugadores son los entornos de Madrid y Barcelona, “con representación de todas las comunidades autónomas”. 

El hecho de que uno de los presentadores del concurso sea el mítico periodista Juanjo de la Iglesia, al que recordarán por dirigir Caiga quien caiga con el Gran Wyoming y Javier Martín a sus flancos entre 1996 y 2002 en Telecinco, es uno de los detalles más castizos de la app, una adaptación patria de un juego estadounidense que se llama HQ Trivia (propiedad de Vine). “Cuando me presenté al casting ni siquiera sabía para lo que era”, ríe, al teléfono, el presentador.

“Para mí esto ha sido una experiencia nueva, está siendo pionero. No sabía qué esperar, mi esperanza era que tuviera éxito por lo que conozco de televisión”, admite. A plano fijo y en móviles, se trataba de “una nueva forma de afrontar el show business”. 

Y respecto a las preguntas, son de todo tipo. “Hay un abanico muy grande de preguntas, dirigido a un público muy amplio. El gran acierto de las preguntas es cuando se hace una que la gente tendría que saber”. Una pregunta que sigue este esquema y que ya cayó en la app fue “si el caballito de mar era un pez, un equinodermo o un no se qué. Es un pez, pero todo el mundo duda”, sonríe el periodista. “Se trata de comprender que no es un test serio de cultura, sino un juego”.