Alexis y Maribel se besan el día de su boda

Alexis y Maribel se besan el día de su boda

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El amor en los tiempos del procés: la boda del militar español y la 'indepe' en Centelles

  • El novio, Alexis, lució una bandera de España en su boda. La novia, Maribel, se enfundó una estelada.
  • "Nuestras familias nos han apoyado mucho. Las críticas han venido sólo en las redes sociales"; explican
  • El hermano indepe de Elon Musk se casó en Girona

“¿Prometes serle fiel en la prosperidad y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad, en la unidad de España y en la república catalana hasta que la muerte os separe?”.

Así podría haber culminado una curiosa boda celebrada en la localidad de Balanyà (Osona, Barcelona). Una historia de Capuletos y Montescos, de Montoyas y Tarantos, de constitucionalistas e indepes. La boda entre un militar canario destinado a Cataluña y una independentista catalana.

Ella se llama Maribel, tiene 34 años y es catalana de raíces catalanas. Reside en el pueblo de Centelles y trabaja en una residencia de ancianos. El año pasado, una canaria que hace allí de voluntaria y se llama Lucía, le explicó que iban a destinar a su hijo Alexis al cuartel de San Clemente, muy próximo al pueblo. El chico, un militar de 30 años natural de Las Palmas, no conocería a nadie en Centelles. Así, su madre se empeñó en que ambos se conociesen.

Un año intenso

A priori no parecía buena idea. Él es un militar que se siente español. Ella, una catalana abiertamente independentista. “Mi madre le enseñaba fotos mías vestido de militar, que dicen que el uniforme ayuda”. Y vaya si ayudó. Alexis llegó a Cataluña a principios de julio. El 5 de agosto ya estaban oficialmente saliendo juntos. El 22 de septiembre se enteraron de que Maribel estaba embarazada. Y el 1 de octubre…

“El 1 de octubre fui a votar. Alexis no, pero su madre (Lucía) sí”. Alexis prefirió quedarse en casa viendo por la tele lo que pasaba y alertándola de los disturbios. “En ningún momento puse ninguna traba para que fuese a votar. Yo lo respeto todo. Sólo le dije que tuviese cuidado, por las imágenes que se estaban viendo”, recuerda.

Los novios lucen sus banderas el día del enlace

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A pesar de sus discrepancias ideológicas tan evidentes, triunfó el amor. Un amor más fuerte que el Procés. “Cuando salía la política en las conversaciones no nos poníamos de acuerdo, por eso intentamos no hablar mucho del tema” explican. Lo que sí que tenían claro los dos es que querían casarse. “Yo no quería casarme de penalti, quería poder lucir modelito, por eso no celebramos mi boda estando yo embarazada”, confiesa Maribel riéndose. Así, su hijo Eric nació en mayo. Durante estos últimos meses se han encargado de los preparativos de una boda que se celebró el 15 de septiembre.

La foto con las banderas

El 15 de septiembre se celebró la boda. Y aunque los invitados de uno y otro bando tienen posturas políticas muy diferentes, en la ceremonia y el banquete reinó la cordialidad. “Vino un amigo mío que está en la legión e hizo muy buenas migas con un primo de Maribel que es muy indepe”, relata Alexis.

Conocedor de las ideologías antagónicas de novio y novia, al fotógrafo del evento se le ocurrió que se hiciesen una foto besándose, ella envuelta en una estelada y él en una rojigualda “Las compramos en los chinos, las desempaquetamos ese mismo día y nos hicimos las fotos”. Unas banderas con las que posaron ese día, pero que no lucen en el balcón de su casa. Maribel lo calara: “Yo tenía una estelada colgada y otra que ponía SÍ (un eslogan independentista). Pero las quité porque se rompieron. Se estropean de estar a la intemperie. Pero es totalmente falso que él me haya presionado para quitarlas como hemos escuchado por ahí”. Ahora no hay ninguna puesta “porque no queremos influir a nuestro hijo en ningún sentido”.

Decepción con los comentarios en redes

Y es que la historia entre el militar y la independentista parece no haber sentado especialmente bien en un sector del separatismo en redes sociales. La aparición de la pareja en el programa Islàndia de la emisora de radio RAC1 motivó que muchos independentistas criticaran el enlace. “Yo estoy un poco decepcionada con “los míos”. Pensaba que eran más tolerantes. Y ha habido de todo, la verdad, pero algunos nos han dicho cosas muy feas. He llegado a leer algo así como que en cuatro días él me va a matar y luego se va a suicidar. Es muy feo eso".

En Canarias volvieron a reeditar la boda, esta vez sin banderas

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También les han difamado sobre el carácter de Alexis. “La gente, sin  conocernos, va diciendo por las redes que él tiene un carácter muy autoritario. Eso se lo han inventado. Si hay alguien en esta casa que tiene mal genio soy yo. Si él es un trozo de pan…”, asegura. “No mando ni el cuartel, voy a mandar en mi casa…” bromea Alexis para quitarle hierro.

¿Y ahora qué? Porque ella sigue siendo independentista, pero su situación ahora sí que se vería seriamente modificada por una hipotética independencia de Cataluña: su marido tendría que irse de Cataluña. “Si eso pasase sólo habría dos soluciones: que él cambie de trabajo, que es algo que yo no le voy a pedir, o que me fuese yo con él, que sería lo más probable”. A Maribel también la parece paradójico que defienda una solución al conflicto catalán que acabaría por empujarla fuera de su propia casa. “Pero es que yo en realidad quiero lo mejor para mi tierra. No pienso en mi situación personal en ese caso”.

Humor contra los ataques

Aseguran que sus respectivas familias les han apoyado en todo. Que en la boda no hubo ni un solo problema, y que estos han venido sobre todo en las redes sociales. “Hay comentarios muy hirientes, pero hemos decidido tomárnoslo con humor”, explica Maribel, recordando a ese que en Twitter le advirtió de que ese matrimonio iba a durar dos días: “Vale, pero serán dos días muy intensos y llenos de amor”, contestó ella.

Y mientras en las calles de Cataluña la gente se pelea por los lazos amarillos, mientras los políticos no se avienen, mientras la solución sigue sin llegar, un militar canario y una independentista de Centelles han demostrado que el amor puede triunfar en tiempos del Procés.