Traspaso del Momo.

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El Pub Momo late al ritmo de Santiago con nuevos dueños: "Sigue siendo lo mismo. Y seguirá"

Isabel Blanco y Domenico Bartolotta, responsables de Sicilia in Bocca, están al frente de este mítico establecimiento desde hace dos semanas. Un cambio de manos que promete continuidad tras cuatro décadas de una historia que forma parte de la ciudad y la vida de los compostelanos

Más información: El pub Momo de Santiago, adquirido por los dueños de Sicilia in Bocca: "Seguirá siendo ese refugio"

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El pub Momo lleva más de cuatro décadas siendo un referente en Santiago de Compostela. Lugar de reunión y enclave cultural frecuentado por varias generaciones de compostelanos, el local cambió de manos el pasado mes de marzo sin perder su esencia.

Isabel Blanco y Domenico Bartolotta, responsables de Sicilia in Bocca, llegaron a un acuerdo con Javier Rivera para el traspaso del Momo. Así lo anunciaron el pasado 27 de marzo: "Hoy comienza una nueva etapa en la que dos historias que ya formaban parte de vuestra vida se unen para seguir creciendo juntas".

Los nuevos dueños del mítico establecimiento ya avisaron desde un primer momento que esto no era un cambio, sino la continuidad de un proyecto en el que Javier Rivera había puesto tanto cariño desde su fundación en 1984.

"Es un reto. Sigue siendo hostelería, cambia algo el sector, pero nos animó mucho que fuera un negocio en funcionamiento. Tiene un equipo formado de gente profesional, y eso te da más seguridad. No es un negocio que empieza desde cero", explica Blanco.

Ella y su marido han convertido las pizzas de Sicilia in Bocca en un clásico de la ciudad compostelana y ahora, con la compra de la sociedad del Momo, cuentan con una nueva empresa en la que el cliente sigue siendo el centro, aunque con una apuesta de ocio diversa.

"Yo estudié en Santiago y ya iba al Momo (...). Ver que ahora mis hijas y sus amigos, que tienen de 15 a 17 años, van al Momo a tomar algo... Qué bonito es eso"

Isabel Blanco, copropietaria del Pub Momo

"Yo estudié en Santiago y ya iba al Momo. Ahora va mi hija. Nos hace mucha ilusión, porque lo recordaba de mi época de estudiante. Pensar en un local al que sigue yendo la gente de mi edad, o de la de mi hija... Es un mérito en el ocio nocturno de Santiago", señala su nueva propietaria.

Isabel Blanco tiene muy buenos recuerdos de este establecimiento al que iba como estudiante a tomar algo por las tardes o a salir de noche. "Fue en esa época de los años 90 en los que la marcha en Santiago era una locura", recuerda su nueva propietaria, que añade: "No conozco a nadie que no lo conociera".

Los bailes y las risas protagonizan los recuerdos de Blanco en el Momo, que guarda entre sus paredes muchas historias y vida, incluso de parejas formadas. "Ver que ahora mis hijas y sus amigos, que tienen de 15 a 17 años, van al Momo a tomar algo... Qué bonito es eso", indica la también responsable de Sicilia in Bocca.

"No cambiamos nada"

Más que vértigo, Isabel Blanco reconoce que afrontaron la compra con cierta incertidumbre sobre lo que podría pasar. Pero el recibimiento por parte de la gente ha sido muy bueno, una vez aclaradas las dudas sobre si el Momo se convertiría en una pizzería que algunos tuvieron al principio.

"No cambiamos nada. El Momo va a seguir siendo lo mismo", reivindica Blanco. En esta continuidad juegan un papel fundamental personas como Javier, que deja en manos de la pareja su negocio, de Diego (encargado) o Dolo, entre otros muchos que llevan años trabajando en este proyecto y de los que Isabel y Domenico aprenden día a día. Un aprendizaje constante y recíproco.

Entrada del Pub Momo.

Entrada del Pub Momo. Pub Momo

A largo plazo, los nuevos dueños del Momo no descartan pequeños cambios que no afectarán a la esencia del establecimiento. "Tiene una oferta cultural interesante y atractiva, vamos a seguir en esa línea. Y si podemos, la mejoraremos", señala su nueva propietaria.

No se convertirá, en ningún caso, en un restaurante. Los bocados que Isabel y Domenico están pensando en llevar al Momo están más pensados como pincho, aunque las palomitas seguirán estando sobre la mesa. En todo caso, todavía no hay nada oficial sobre estas pequeñas modificaciones.

Por ahora, el local sigue como hace un mes, cuando todavía estaba en manos de Javier Rivera. "La gente entra y no nota ningún cambio. Sigue siendo lo mismo. Y seguirá", insiste la nueva propietaria de este establecimiento ubicado en el número 23 de la rúa Virxe da Cerca.

Mientras el Momo sigue funcionando como siempre, sus clientes lo frecuentan como nunca. Un referente en Santiago de Compostela que estas dos semanas ha recibido con los brazos abiertos a Domenico e Isabel, que afrontan con ilusión y ganas un proyecto que late al ritmo de la ciudad.