Noche de estrellas desde Porto do Son

Noche de estrellas desde Porto do Son Shutterstock

Escapadas

El balcón secreto de la costa de A Coruña donde el cielo se llena de estrellas

En lo alto del Miradoiro do Monte Iroite, entre la ría de Muros e Noia y el Atlántico, la costa coruñesa se convierte en un escenario perfecto para ver las estrellas. Un lugar accesible en coche, con vistas infinitas, poca contaminación lumínica y atardeceres de postal que dan paso a noches llenas de constelaciones. Un mirador aún poco masificado, ideal para una escapada mágica bajo el cielo gallego

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Subir al Miradoiro do Monte Iroite es descubrir un balcón natural sobre la costa coruñesa, donde el mar, las rías y las montañas se alinean bajo uno de los cielos más espectaculares de Galicia. En los días despejados, el horizonte parece no terminar nunca y, cuando cae la noche, el protagonismo pasa a un firmamento cargado de estrellas, visible como en pocos lugares de la provincia. Para los amantes de la fotografía, la naturaleza y las escapadas tranquilas, se ha convertido en un rincón que merece apuntarse en la lista de “pendientes”.

Situado en una cumbre que domina buena parte del litoral, Monte Iroite ofrece una combinación que engancha: carreteras que permiten llegar prácticamente hasta arriba, una panorámica de 360 grados y, sobre todo, un entorno con muy poca contaminación lumínica. Eso significa que, cuando el sol se esconde y las luces de los pueblos costeros se quedan al fondo, el cielo se oscurece lo suficiente como para permitir disfrutar de la Vía Láctea, estrellas fugaces y constelaciones que en la ciudad pasan desapercibidas. Quienes suben por primera vez se sorprenden de cómo cambia el paisaje en cuestión de minutos: del naranja del atardecer al azul profundo de una noche limpia de neones.

El Monte Iroite está situado entre Boiro, Lousame, Noia y Porto do Son, y se encuentra a alrededor de 50 minutos de Santiago de Compostela yendo por la carretera de Noia, y a 53 optando por la Autovía do Barbanza.

Vistas de la ría de Muros e Noia desde el Monte Iroite

Vistas de la ría de Muros e Noia desde el Monte Iroite Turismo de Noia

Un mirador para atardecer… y quedarse

Lo más habitual es acercarse a Monte Iroite a última hora de la tarde, para ver cómo el sol se esconde sobre el Atlántico, coloreando la costa coruñesa y las rías cercanas. El viento, a menudo presente en la cumbre, limpia el aire y deja una visibilidad extraordinaria, lo que se traduce en fotos espectaculares incluso con el móvil. Pero el verdadero encanto del mirador llega cuando muchos visitantes ya han emprendido el camino de vuelta.

Si decides quedarte un poco más, descubrirás que Monte Iroite es también un pequeño paraíso para la observación de estrellas. La altitud ayuda a escapar de las brumas costeras y, al alejarte unos metros de las luces de los coches, el cielo se muestra en todo su esplendor. Es frecuente ver trípodes plantados junto a la barandilla del mirador o en las rocas cercanas, con fotógrafos intentando capturar, en una sola imagen, la línea de costa iluminada y el tapiz de estrellas sobre sus cabezas. No hace falta ser experto en astronomía para disfrutar: basta con una chaqueta, algo de abrigo y ganas de alzar la vista.

Además, el mirador no suele estar tan masificado como otros puntos más conocidos del litoral gallego, lo que permite vivir la experiencia con calma. Hay noches en las que apenas coinciden unos pocos coches, y el silencio del monte solo se rompe por el sonido del viento y las olas golpeando la costa a lo lejos. Esa sensación de estar “fuera del mundo”, a pocos minutos en coche de núcleos urbanos, es uno de los grandes atractivos de Monte Iroite como plan de escapada nocturna.

Entorno del mirador

Entorno del mirador Concello de Porto do Son

Consejos para disfrutar del cielo en Monte Iroite

Si tu objetivo es ver estrellas, conviene elegir bien el momento. Las noches sin nubes, lejos de la luna llena y, si es posible, coincidiendo con lluvias de estrellas como las Perseidas o las Leónidas, son ideales para exprimir el potencial del mirador. Llevar frontal o linterna, pero usarla lo mínimo posible, ayuda a que los ojos se acostumbren a la oscuridad y a apreciar más detalles en el cielo. Un termo con bebida caliente y algo de abrigo extra nunca sobran: aunque sea verano, en la cumbre refresca.

También es importante respetar el entorno: no dejar basura, evitar música alta y no deslumbrar con las luces del coche a quienes estén observando o haciendo fotos. Monte Iroite se ha ganado fama de rincón perfecto para desconectar precisamente por esa combinación de naturaleza, silencio y cielo limpio, y mantenerla depende de quienes lo visitan. Si viajas con niños, es un lugar fantástico para enseñarles las principales constelaciones y despertarles la curiosidad por el universo, con la costa coruñesa como telón de fondo.

Quienes ya han subido y han dejado su opinión en internet resumen bastante bien lo que se siente allí arriba. Uno de los comentarios más repetidos en las reseñas de Google Maps lo define como “un mirador impresionante, con vistas de postal y un cielo nocturno que deja sin palabras, de esos sitios a los que siempre quieres volver”.