Antigua estación meteorológica en la calle Bailén

Antigua estación meteorológica en la calle Bailén Quincemil

Coruña Secreta

Coruña Secreta: la antigua estación meteorológica que resiste en la calle Real después de un siglo

Para este termómetro no existe el frío ni el calor. Con el cierre de la antigua Óptica Lázaro, este pequeño elemento quedó oculto en su fachada, pasando a formar parte de la historia de la Calle Real

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En el cruce de la calle Real con Bailén hay una antigua estación meteorológica que lleva décadas viendo pasar a los coruñeses. Está ahí, en plena fachada, y probablemente miles de personas pasan cada día por delante sin reparar demasiado en ella.

Sus agujas llevan tiempo sin funcionar y ya nadie se encarga de actualizar los datos que durante años ofreció a los peatones. Pero ahí sigue, como una pequeña pista de lo que hubo antes en ese local: una óptica.

Y es que la calle Real ha cambiado mucho en los últimos años. La que durante décadas funcionó como centro comercial a pie de calle para de los coruñeses, con el tiempo ha ido viendo cómo muchos de sus negocios históricos cerraban sus puertas para dejar paso a otros completamente diferentes. Sin ambargo, algunos negocios que durante generaciones formaron parte del paisaje de la ciudad todavía permanecen vivos.

Es el caso, por ejemplo, de la Farmacia Europea. Esta hoy es una heladería, pero su nombre todavía permanece grabado en piedra a lo alto del local. Donde estuvo la Joyería Salamanca, hay ahora una pastelería que conserva el mismo escaparate. Y en el local de la antigua Óptica Lázaro, sobre su fachada, continúa aquella antigua estación meteorológica que durante décadas informó a los viandantes sobre el tiempo, el viento y las mareas.

Son pequeños elementos que suelen pasar desapercibidos, pero que, si uno se fija, forman parte de la historia de la ciudad. En este caso, además, muy poca gente sabe que esos instrumentos fueron en su día parte de una óptica.

Antigua estación meteorológica en la calle Bailén

Antigua estación meteorológica en la calle Bailén Quincemil

Y, si lo pensamos, ¿qué tiene que ver una óptica con una estación meteorológica? En realidad, nada. Pero tampoco parece tener mucho que ver que una farmacia se encargue de señalar la hora y la temperatura. La razón era sencilla: además de llamar la atención de los viandantes, ofrecían una información útil para quien pasaba por delante.

La óptica Lázaro instaló este conjunto de instrumentos cuando abrió sus puertas, en 1919. Allí, en pleno corazón de la calle Real, cualquiera podía consultar la humedad, la temperatura, las mareas, la velocidad del viento o su dirección. Una especie de pequeña estación meteorológica en mitad de una de las calles más concurridas de A Coruña.

Al pasar por delante, cualquiera podría pensar que aquel aparato tenía algún tipo de utilidad científica. Pero no. Su función era, simplemente, informar.

"Lo primero que hacía al entrar era mirar las mareas en el periódico"

De su funcionamiento sabe bien Santiago García, una de las personas que trabajó en la óptica y que durante años se encargó, entre otras cosas, de que el medidor de las mareas estuviese correctamente actualizado.

"Lo primero que hacía al entrar a la óptica por las mañanas era mirar las mareas en el periódico. A qué hora era la pleamar y a qué hora la bajamar. Todo lo demás iba solo", recuerda.

De aquello hace ya 50 años. "Yo cuando entré tenía tan solo 14, así que imagínate", cuenta entre risas. Según recuerda, el aparato llevaba operativo desde la apertura de la óptica, y todavía seguía en funcionamiento cuando entró él en el 72. Y aunque el negocio ya no existe y el local tiene ahora un uso completamente diferente, la antigua estación meteorológica sigue en su sitio.

Antigua estación meteorológica en la calle Bailén

Antigua estación meteorológica en la calle Bailén Quincemil

Eso sí, ya no funciona. No hay nadie que se encargue de su mantenimiento y los instrumentos que durante décadas ofrecieron información a los peatones han quedado congelados en el tiempo. Ahora acompañan a un negocio de compra-venta de oro.

Sin ninguna utilidad científica

Francisco Infante, delegado de la Aemet en Galicia, explica que por aquel entonces era algo habitual colocar este tipo de instrumentos en las fachadas de las ópticas. Su función, eso sí, estaba lejos de la de una estación meteorológica profesional.

"Su utilidad es nula desde el punto de vista científico y profesional, aunque sí puede ser útil como adorno y a título meramente informativo", explica.

Es decir, aquellos datos podían servir para saber qué tiempo hacía en ese punto concreto de la ciudad, pero no tenían ningún valor científico ni profesional. Era, en realidad, una información pensada para quien pasaba por delante.

Hoy aquella estación meteorológica ya no tiene ninguna utilidad. Pero sigue ahí.

Y quizás esa sea ahora su verdadera función: recordar. Recordar a la óptica que durante décadas ocupó aquel local y a todos esos negocios que fueron desapareciendo de la calle Real. Porque la calle ha cambiado, sus escaparates también, pero en algunas fachadas todavía quedan pequeñas pistas de lo que hubo antes.

Solo hay que levantar la mirada y fijarse un poco para encontrarlas.