Nelly, venezolana residente en Santiago.

Nelly, venezolana residente en Santiago. Cedida

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La regularización, una "nueva esperanza" en Santiago: "Quiero devolver a España lo que me da"

Nelly es una de las más de 500 personas que ha presentado la documentación para conseguir su regularización en el país. Venezolana de nacimiento, lleva más de un año en la ciudad compostelana formándose, aprendiendo también gallego. Su intención no es la de "quitarle el trabajo" a nadie, sino comenzar "un nuevo estilo de vida" para buscar "más en mis sueños" y aportar para "el desarrollo de este país"

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El pasado 16 de abril se dio inicio al proceso histórico de regularización extraordinaria para inmigrantes en situación irregular que residan en el país desde el 1 de enero de 2026. El plan busca regularizar a cerca de medio millón de personas, ofreciéndoles, entre otras cosas, un permiso de residencia si cumplen una serie de requisitos. A poco menos de cumplirse un mes desde su aprobación, desde la Plataforma polo Emprego ya han facilitado la presentación de documentación de más de 500 personas en Santiago de Compostela y en su área de influencia, un proceso que está abierto hasta el 30 de junio de 2026.

Una de esas 500 personas es Nelly que llegó a Santiago el 8 de enero de 2025 desde Venezuela. Presentó la solicitud para su regularización el 27 de abril y espera que en los próximos días obtenga una respuesta sobre su expediente. Para Nelly, Compostela no le era totalmente desconocida, vino en agosto de 2024 a pasar las vacaciones por su cumpleaños junto con su hija, sin saber que algún día iba a acabar viviendo aquí. "Había algo que me encantaba" dice a Quincemil recordando los paseos por la capital gallega, "vi como mucho movimiento de personas, como decimos nosotros en Venezuela, mucho agite".

Llegó hace más de un año sola a los 60 años en busca de "un nuevo sueño, una nueva esperanza", aunque también señala que "no es muy fácil dejar tu país" y que "lo peor es dejar tu casa, dejar tu pasado, dejar lo que tú has vivido". Sus padres fallecieron y en su país de siete hermanos que son, solo dos residen en Venezuela, todos los demás han emigrado, incluida su hija, que vive en Italia ya con nacionalidad italiana. A pesar de eso, Nelly explica que "no me he sentido sola" en Santiago, "rodeada de amigos, de personas que me han apoyado".

Una justicia para las personas "invisibles"

En Venezuela pasó 30 años trabajando como periodista, sobre todo en el ámbito institucional, y tenía un programa de radio. "En los últimos cinco años, la situación empezó a tornarse un poco complicada" señala Nelly "en Venezuela es muy difícil ejercer la profesión porque los sueldos realmente no cubren ni una parte de tus necesidades". Dada la crisis económica, política y social que atravesaba su país, decidió buscar nuevas oportunidades en España, siendo "una de esas miles de venezolanos que han salido a otros países buscando mejores horizontes, mejores expectativas de vida".

Narra "la parte difícil" de emigrar a un nuevo país "y te quedas de una manera irregular", una situación difícil porque "estás como a la sombra de la sociedad". Debido a esta situación irregular, Nelly no ha podido tener todavía un contrato fijo, "nunca he tenido un sueldo fijo", y con sus ahorros pudo ir "sobrellevando" la situación. Gracias a unos conocidos, también venezolanos, pudo alquilar un piso, "una de las cosas más difíciles que le pasa a la persona cuando va llegando, el no tener esa opción legal de no poder, aunque tengas el dinero, alquilar un piso", señala Nelly.

Desde su nuevo hogar aprovecha para formarse continuamente. "He hecho 10 o 12 cursos durante el año pasado", una formación que también incluye aprender gallego y que, gracias a su profesor Toño, va iniciándose poco a poco para "ir conociendo más la cultura, metiéndome más en este día a día para poder decir que tengo una integración".

Su intención es "no dañar un país" y mucho menos "quitarle el trabajo" a nadie, "sino de integrarnos para aportar y hacer una sinergia donde todos aportamos un poco por el desarrollo de este país". Nelly busca sumar sus conocimientos profesionales para "aportar lo poco o lo mucho que yo pueda tener de conocimiento e integrarme con los conocimientos de vosotros y que podamos entre todos tener un mejor país". Por eso, explica que "no hay que ver la emigración solo por el lado malo", sino por, por ejemplo, las ganancias que puede aportar al Estado que "va a recibir más ingresos": "No es que te están entregando una nacionalidad, te están entregando un permiso para que tú puedas trabajar y puedas desarrollarte como ser humano y puedas aportar estos impuestos al Estado".

De esta manera, cuenta que está "super agradecida" con el Estado que está cometiendo "una justicia con todas esas personas que somos invisibles" y que en muchas ocasiones "dejan ingresos en España, gastan comida, hacen inversiones, sacan dinero de sus bolsillos para invertirlo en la subsistencia diaria". "Detrás de cada persona invisible hay una vida, hay un sueño, hay una esperanza de ser, de progresar, de ser mejor, de sembrar", explica Nelly sobre esa invisibilización.

"Detrás de cada persona invisible hay una vida, hay un sueño, hay una esperanza de ser, de progresar, de ser mejor, de sembrar"

Nelly, venezolana en busca de la regularización en Santiago

Menciona especialmente el trabajo de instituciones, que desde un primer momento la han hecho sentirse apoyada, respaldada y no ser invisible, como Cáritas, Plataforma polo Emprego, la Fundación Amigos de Galicia, o el de las trabajadoras sociales, "personas que te apoyan en un proceso donde te sientes a veces intimidado y ellos son como una luz que me han marcado la pauta a seguir en cada cosa" y que "es impresionante el cariño con el que trabajan esas personas para atenderte a ti". "Las instituciones te apoyan, tú no estás solo", señala Nelly que cuando supo que se iba a aprobar la ley "desde noviembre ya estaba guardando mis expedientes".

"Darle a España lo que me está dando"

Desde su llegada, Nelly quiere "devolver a España lo que me está dando". Se hizo voluntaria en Cruz Roja y en la Cocina Económica, donde también come, y con esta regularización no busca el final de un proceso, "sino el principio de un proceso, un nuevo estilo de vida donde creo que puedo ya a empezar a buscar más en mis sueños".

A pesar de tener 60 años, dice sentirse todavía con un "espíritu muy joven", "hago muchos deportes y me siento muy llena de vida". Así, le gustaría formarse hacer cursos, con su futuro permiso de trabajo, enfocado en el cuidado de personas mayores, cambiando "las letras por las medicinas", del que ya tiene conocimiento y formación y del que ha "sentido muchísima satisfacción". De hecho, Nelly quiso estudiar medicina, pero no pudo hacerlo porque tuvo que ayudar a su madre, que era madre soltera, en el cuidado de la casa.

La historia se repite, "pero a la inversa"

Nelly pudo asistir a la presentación del libro O país invisible de Artur Lezcano, centrado en la emigración gallega del siglo pasado. Conoció, así, algunas de las historias de los más de 800.000 gallegos que tuvieron que, como ella, abandonar su casa. Argentina, Brasil, Suiza, o Uruguay fueron algunos de los destinos principales de los gallegos emigrantes, también Venezuela, donde Nelly recuerda que dada la integración de los gallegos en el país "se llegó a decir que Venezuela era la octava provincia gallega" y que "ya uno no decía la panadería, decía 'donde el gallego'".

"Llegaron a trabajar y se les brindó la oportunidad de trabajar", rememora Nelly que, ahora, ve como "el ciclo se repite, pero a la inversa. Ahora somos los venezolanos los que estamos aquí": "Todos somos una historia, todos somos una vida detrás de un proceso".

Con la regularización, Nelly buscará ese nuevo sueño, esa nueva vida ya en su nueva casa, en Santiago de Compostela, centrada en trabajar en el cuidado de las personas mayores "con amor y compromiso".

"Meses preparándose" para el proceso

Desde la Plataforma polo Emprego explican cómo llevan "meses" preparándose para este proceso de regularización. "Sabíamos que iba a generar muchísimas expectativas y también muchísimas dudas entre las personas migrantes", explica Glaucy Furtado, orientadora laboral y trabajadora social de la Plataforma.

"El ciclo se repite, pero a la inversa. Ahora somos los venezolanos los que estamos aquí"

Nelly, venezolana en busca de la regularización en Santiago

En cuanto se aprobó la regularización, reforzaron el acompañamiento jurídico-laboral y la orientación individualizada, "porque muchas personas no solo necesitan saber “qué papeles necesitan”, también necesitan orientación sobre cómo acreditar años de vida, trabajo informal o arraigo en España".

Su trabajo diario combina la orientación laboral, el acompañamiento social "y mucha escucha" donde señala la orientadora que en muchas ocasiones "las personas llegan agotadas administrativa y emocionalmente": "hay quien lleva años sin poder acceder a un contrato, alquilar una vivienda con tranquilidad o incluso abrir una cuenta bancaria sin obstáculos".

"Lo primero que hicimos fue reorganizar la atención para poder responder con rapidez y con información rigurosa, evitando rumores y desinformación, que en este tipo de procesos circulan muchísimo y generan mucha ansiedad" señala Glaucy. Desde la asociación también elaboraron materiales explicativos sencillos y adaptados, "porque muchas personas llegan con miedo, con desconocimiento del idioma o después de años viviendo en situación administrativa irregular".

Todo ello para buscar transmitir un mensaje claro: "la regularización no es solo un trámite administrativo, es una oportunidad de acceso real a derechos, empleo digno y la posibilidad de vivir con tranquilidad y seguridad".

Así, señala Glaucy como durante estas semanas han atendido a un "volumen muy elevado" de consultas, con más de 500 informes vinculados al proceso de regularización, "lo que refleja la enorme necesidad de acompañamiento e información que existe actualmente".

"La regularización no es solo un trámite administrativo, es una oportunidad de acceso real a derechos, empleo digno y la posibilidad de vivir con tranquilidad y seguridad"

Glaucy Furtado, orientadora laboral y trabajadora social de Plataforma polo Emprego

Además de solicitudes más "formales", también están atendiendo a personas que buscan saber si cumplen los requisitos, la acreditación de su permanencia o el acceso al mercado laboral de manera regularizada. Desde la Plataforma están detectando "perfiles muy diversos", desde personas que llevan años trabajando en economía "informal", familia con menores, mujeres en situación de vulnerabilidad o personas altamente formadas que, a pesar de llevar tiempo en el país, "seguían atrapadas en la irregularidad administrativa". "Detrás de cada expediente hay una historia de vida y una aportación real a la sociedad que muchas veces ya existía antes de la regularización", comenta Glaucy.

El asesoramiento que dan desde la Plataforma no solo consiste en la mera explicación del proceso o de la documentación necesaria, "consiste en traducir procedimientos complejos a una realidad humana". Glaucy, como otras orientadoras y trabajadoras sociales de la entidad, buscan ayudar a entender y comprender los itinerarios de regularización, el acceso al empleo, las homologaciones de títulos, la formación, los derechos laborales existentes o hasta cómo afrontarse a una entrevista de trabajo "después de años en la economía informal".

Trabajan, según explica Glaucy, "desde una perspectiva muy práctica", intentando que las personas "no solo regularicen su situación", sino que también puedan construir "un proyecto de vida autónomo y estable en Galicia". "La vulnerabilidad no significa falta de capacidades", señala, y así menciona como se encuentra "constantemente" con personas con experiencia profesional, estudios y "muchísimo potencial" que simplemente se han quedado bloqueados por burocracia y barreras administrativas.

Para ella, este proceso de regularización, no solo beneficia a las personas migrante, "también a la sociedad en su conjunto": "cuando una persona sale de la irregularidad, gana derechos, pero también gana estabilidad en el mercado laboral, aumenta la protección frente a la explotación y mejora la cohesión social".

"Detrás de cada expediente hay una historia de vida y una aportación real a la sociedad que muchas veces ya existía antes de la regularización"

Glaucy Furtado, orientadora laboral y trabajadora social de Plataforma polo Emprego

De igual modo, destaca que este proceso visibiliza una realidad muchas veces oculta: "Miles de personas ya estaban trabajando, cuidando mayores, sosteniendo sectores esenciales o participando activamente en la economía antes de tener documentación". Lamenta, también, las "muchas dificultades burocráticas" existentes que generan "incertidumbre". Una situación en la que ve así "fundamental" el acompañamiento social y laboral: "regularizar no debería ser una carrera de obstáculos".

Desde Plataforma polo Emprego defiende que regularizar es sinónimo de "derechos humanos, inclusión" y también de "oportunidades para construir una sociedad más justa, igualitaria y con más oportunidades para todas las personas".