José Manuel, vendedor desde hace más de 30 años en A Coruña: "No se deberían perder los mercados"
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José Manuel, vendedor desde hace más de 30 años en Galicia: "No se deberían perder los mercados"
Recorre prácticamente cada semana las ferias del área coruñesa vendiendo manojos y plantas para la huerta. Un negocio en el que no sabe si podrá jubilarse, pues afirma que "cada día se complica más"
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Cada semana la comarca de A Coruña se llena de vida con más de una veintena de ferias y mercados. Grandes o pequeños, todos son un punto de encuentro para vecinos y vecinas que acuden a buscar productos frescos, piezas de artesanía, prendas de ropa y zapatos o simplemente un poco de charla.
Uno de estos mercados se celebra en Culleredo. Ocupa la avenida de Rutis y la calle Vicente Risco, uniendo Vilaboa y Acea da Ama, cada segundo domingo del mes. Allí José Manuel Garaboa vende plantas de huerta y semillas. "Voy desde que se empezó a celebrar hace más de 12 años", cuenta a Quincemil.
Este feriante de Carral lleva más de 30 años recorriendo las ferias del área coruñesa, como las de Betanzos, Sada, Ordes y Arzúa, entre otras: "Mis abuelos y mis padres también se dedicaban al mercado, así que decidí seguir. Antes hacía las cuatro provincias".
"Llevamos desde noviembre, que no para de llover. Tuve que tirar mercancía y malvender alguna, la gente no bajaba"
Por su puesto en Culleredo pasa principalmente gente mayor que compra manojos y semilleros para plantar en sus huertas. "Buscan sobre todo lechugas, pimientos y tomates", cuenta José Manuel. En este tipo de venta cara al público, la figura del vendedor juega un papel muy importante: "Siempre les explicas, en mi caso, cómo tienen que hacer y cómo tienen que plantar. Ahora hay bastante juventud que se mete a plantar algo".
Además de plantas, destaca que muchos compradores en el feirón buscan ropa y calzado: "La juventud viene también porque al ser domingo baja también al mercado". La climatología también influye mucho en las ganancias: "Llevamos desde noviembre, que no para de llover. Tuve que tirar mercancía y malvender alguna, la gente no bajaba. Tiré con más de 200 bandejas de lechuga".
El valor de los mercados
"El mercado es una cosa que no se debería de perder. Los Ayuntamientos deberían mirar un poco más por ellos porque hay sitios donde los fueron abandonando", dice José Manuel, que pone como ejemplo la Feria de Todos los Santos en Betanzos, donde afirma que ahora mismo solo quedan dos puestos vendiendo plantas. "Estoy pensando en dejarlo", se sincera.
Lo mismo ocurre con el mercado de Carral, que él abandonó hace un tiempo: "En su día era muy bueno, pero hoy está muy abandonado por el Ayuntamiento, lo cambiaron de sitio dos o tres veces y al andar moviéndolo pierde gente". También insiste en que se debería mirar más por la figura del vendedor: "Ahora todo es pagar, pagar y pagar y, a veces, se pone casi insostenible".
"Cada día se complica más por los precios y las grandes superficies, si te descuidas venden plantas y, quieras o no, eso influye mucho. No puedes competir con sus precios"
En el caso del de Culleredo, él destaca que se preocupan por su mercado: "La gente del mismo Ayuntamiento baja a ver cómo está y se preocupa de que todo esté bien organizado y los puestos bien ordenados".
"No son como eran antes"
Tras más de un cuarto de siglo trabajando en este oficio, José Manuel ha vivido de primera mano la evolución de los mercados de prácticamente toda Galicia. "No son como eran antes: la gente mayor va muriendo y los jóvenes, aunque plantan, no lo hacen tanto", explica. Todo en un oficio en el que apenas se tienen días libres y en el que, no siempre, se alcanzan grandes beneficios. Más aún en un momento en el que el precio de la vida sube cada vez más.
A José Manuel le faltan unos 20 años para jubilarse y no sabe si podrá hacerlo trabajando en los mercados. "Cada día se complica más por los precios y las grandes superficies, si te descuidas venden plantas y, quieras o no, eso influye mucho. No puedes competir con sus precios. A veces te planteas si dejarlo", concluye.