Un obrero pilota un dron en un proyecto topográfico.

Un obrero pilota un dron en un proyecto topográfico. Cedida

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Los drones, pilotos del futuro laboral en Galicia: "Crece la demanda de formación y los centros"

Seguridad, agricultura, energía y sector audiovisual se consolidan en el uso de aerocámaras y drones, cuya necesidad de aprendizaje aumenta y evoluciona

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Las retransmisiones deportivas en espacios abiertos han implantado la vigencia de las aerocámaras, aparatos que captan las acciones de los deportistas a vista de pájaro y, acercándose o alejándose, ofrecen perspectivas espectaculares. Otros ámbitos, como la seguridad, la agricultura o la construcción, también incorporan drones y estas cámaras teledirigidas para mejorar servicios y facilitar su actividad.

Pilotar aerocámaras o drones se ha convertido en una capacidad y una habilidad que contribuyen al desarrollo y el futuro de muchas profesiones. Atrae a mano de obra joven que se suma al mercado laboral y a profesionales consolidados que quieren aplicar avances técnicos a sus trabajos.

En el terreno de la seguridad, la Xunta impartirá formación en pilotaje de drones y radiofonista a 70 agentes de los cuerpos de Policía Local de toda Galicia entre octubre y abril próximos. La docencia, con parte teórica y práctica en un total de 80 horas lectivas, corresponderá a la Academia Galega de Seguridade Pública (Agasp).

Este servicio, en formato online y con clases presenciales en A Estrada, incluye prácticas estándar de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) con maniobras en diferentes escenarios, resolución de operaciones de emergencia, vuelos simulados de vigilancia policial, gestión de grandes eventos y búsqueda de personas desaparecidas.

Dos alumnos de Aerocámaras siguen el vuelo de un dron.

Dos alumnos de Aerocámaras siguen el vuelo de un dron. Cedida

Son docencias públicas, específicas para seguridad en este caso, que en Galicia complementan otros centros privados especializados en el pilotaje de drones, cada vez más.

Uno de ellos es Aerocámaras. Especialistas en Drónica, empresa gallega líder en el sector que imparte clases y prácticas en Santa Comba (A Coruña) y Ourense, además de cursos de especialización en Emergencias en Pontevedra y de Inspecciones Técnicas en Lugo. David Infantes es su responsable de formación desde hace dos años y experto en drones desde 2016.

Evolución del perfil

De acuerdo con la AESA, en Galicia había más de 8.200 operadores de drones el año pasado, entre particulares y empresas. "Por regla general, vemos que aumenta la formación en drones. Va por golpes. Ahora estamos en una fase estable en Galicia en la que se nota un cambio de perfil en el alumnado", dice Infantes.

Explica que "antes había alumnos interesados en volar drones que a través de ellos descubrieron su profesión técnica" y que "ahora vienen alumnos que en una profesión técnica quieren introducir el dron en su trabajo". De una demanda genérica se ha pasado a una demanda específica y "en entornos profesionales más complejos".

"A nivel absoluto, el número de estudiantes y la demanda ha crecido porque aumentan también los centros de formación que ocupan esos huecos de competencia técnica en las profesiones", comenta.

El alcance y las potencialidades de las aerocámaras encuentran acomodo en Galicia. En A Coruña mismo el Instituto Tecnológico de Galicia (ITG) es uno de los impulsores del Galaxy Lab, laboratorio científico avanzado de la Ciudad de las TIC que desarrolla operaciones y pruebas con sistemas aéreos no tripulados.

El propio ITG anunciaba hace dos años que a partir de 2026 A Coruña y Ferrol contarían con tecnología que permitirá el tráfico automatizado de vehículos aéreos no tripulados con cientos de drones en su espacio aéreo para dar servicios comerciales de forma segura y coordinada entre sí y con otras aeronaves.

Campos de aplicación

Los sectores audiovisual y de seguridad fueron "los primeros" en adoptar "de forma masiva" el uso de drones y cámaras aéreas. Para rodajes de series, películas y publicidad y para operativos de bomberos, emergencias y cuerpos policiales.

"La administración pública se ha puesto las pilas: ya hay una importante masa laboral, el sector está en marcha, hay trabajo y rotación de personal", expone Infantes.

"Antes el alumno se acercaba a los drones y a través de ellos descubría su profesión técnica; ahora viene de una profesión técnica para introducir el dron en su trabajo"

David Infantes, responsable de formación en Aerocámaras. Especialistas en Drónica

En la actualidad la demanda técnica se asienta en el ámbito energético (aerogeneradores, paneles fotovoltaicos, inspecciones técnicas) e industrial. "Se ha estandarizado. Ahorramos el uso de grúas".

Un sector que está "casi en la cresta de la ola" es la agricultura: "Principalmente en la aplicación de productos fitosanitarios sobre cultivos, en siembras, en terrenos de fuerte pendiente donde no entra maquinaria pesada", explica Infantes.

Una joven pilota un dron en una zona portuaria.

Una joven pilota un dron en una zona portuaria. ITG

Los drones, cámaras y sensores, instalados en las plataformas llamadas carga de pago, también servirán, anticipa, para hacer análisis y estudios científicos de terrenos de cultivo o especializados en actividad vinícola, frutas, maíz...

Construcción, infraestructuras, ingeniería civil y topografía son ramas profesionales que, según Infantes, están "en fase temprana, solo con fotos y vídeos".

Básico, avanzado, especializado

Hay distintos modelos de drones y aerocámaras, cinco categorías de gamas comerciales según el peso del aparato y el que puede soportar. El tipo de sensor con el que cuentan y su aplicación de acuerdo con la normativa vigente -hay dos reglamentos europeos y un real decreto nacional que regulan las reglas de vuelo y los requisitos técnicos- definen cada modalidad.

La formación que ofrece Aerocámaras son titulaciones oficiales con cursos básicos y avanzados de pilotaje de 50 a 80 horas, y especializaciones para agricultura, emergencias, audiovisual, logística, aeronáutica... hasta 40 horas. En general, los alumnos que quieren cursar algo más técnico "y profundo" han obtenido antes las titulaciones de curso o avanzado.

Incluso antes de entrar en el mercado laboral los ciudadanos ya van adquiriendo cierta familiaridad con el dron. Fomentan este contacto, por ejemplo, el ITG y la Fundación Barrié de A Coruña, que a través de la Liga Maker Drone cada año organizan una competición entre estudiantes de secundaria que se enfrentan al reto de diseñar, programar y hacer volar un dron capaz de resolver un problema social en el menor tiempo posible.