Lorenzo Graña y Euridisis Núñez, entre chuches en Recreo.

Lorenzo Graña y Euridisis Núñez, entre chuches en Recreo. Quincemil

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Las chuches de siempre de camino al Dépor en A Coruña: "Hay que endulzarle la vida al cliente"

La pequeña tienda de golosinas frente a la playa de Riazor es una clásica parada desde hace más de 25 años para quienes van a animar al Deportivo y al Liceo al estadio y al Palacio. Sus nuevos dueños desde hace un año abrirán una heladería en el bajo de al lado

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El camino más bonito que la afición recorre hacia su estadio, el de Riazor, tiene parada obligada en una tienda de chuches que parece estar ahí desde siempre, en la esquina de la calle Pondal y la avenida de Buenos Aires, en el Paseo Marítimo de A Coruña frente a la playa.

El negocio no tiene nombre visible ni cartel sobre la entrada o en el escaparate, pero se llama Recreo. Quizá porque los niños, en los descansos entre clases en los colegios cercanos, acuden a la tienda para proveerse de caramelos, chicles, gominolas, frutos secos, patatas fritas o refrescos.

Durante más de 25 años una mujer, Sara, estuvo al frente del establecimiento, despachando chuches de todo tipo para quienes pasasen por delante y, sobre todo, para los aficionados que cada día de partido iban o venían de ver al Deportivo en Riazor o al Liceo en el Palacio de los Deportes.

Sara se jubiló hace un año y el matrimonio que forman Lorenzo Graña y Euridisis Núñez se hizo con el bajo sin dejar de vender golosinas. "Me llaman mucho la atención los niños cuando salen del cole. Se llevan muy bien conmigo. Vienen todos los días, incluso llaman a la puerta cuando estoy comiendo", cuenta ella. "Hay que endulzarle mucho la vida al cliente, y yo soy muy dulce", ríe.

Esquina de Recreo frente de la playa de Riazor, con el Palacio y el estadio al fondo.

Esquina de Recreo frente de la playa de Riazor, con el Palacio y el estadio al fondo. Quincemil

Graña es carpintero y la antigua dueña de Recreo es cliente suyo, al igual que la titular del bajo. Esa relación dio lugar a que el negocio tuviera continuidad tal como es, quizá con una pequeña reforma el año próximo. "Las cosas que funcionan hay que mantenerlas", defiende el nuevo propietario.

"El invierno no es como el verano, con la playa, las fiestas y los espectáculos, pero esto marcha. Los días de partido marcan la diferencia. Y la lotería [porque el local siempre despachó boletos de lotería y juegos de azar] tiene su clientela, la que no falla casi nunca y los nuevos".

Así que Recreo seguirá siendo una "referencia para el cliente de toda la vida", ese punto en el que, camino del estadio o el pabellón de Riazor, hay que hacer una parada para refrescarse o hacerse con un paquete de pipas (con su bolsa para las cáscaras pegadas), gusanitos, palomitas y gominolas mientras se anima, y se sufre, con el Dépor y el Liceo.

Con "mucho agobio", apunta Núñez, con las colas de clientes que se forman dentro del reducido espacio interior y que con frecuencia siguen en la calle.

Muy pronto, la primera heladería frente a la playa

Los dueños actuales de Recreo, la tienda de chuches, serán también los propietarios de Recreo, la heladería que este mes de mayo abrirá en el local contiguo.

"En A Coruña se vende mucho helado, pero a los turistas les llama la atención que en esta calle no haya donde comprar helados o un lugar donde se vendan suvenires". Ahí está el detonante del segundo capítulo de emprendimiento para Lorenzo y Euridisis.

Gominolas y helados en el interior de Recreo.

Gominolas y helados en el interior de Recreo. Quincemil

Él no tenía experiencia de cara al público; ella sí, ya que en su país, República Dominicana, trabajó en una óptica y en España estuvo empleada en una pastelería en Carral. Tendrán más mano de obra para cuando abran el bajo de al lado, con helados de Frigo y Carte d’Or.

"Si todo va bien, el año que viene querríamos unir todo, un bajo y el otro". Recreo doble, "un local con dos ambientes".