Manuel Mosquera, director del Museo de Belas Artes de A Coruña.
Manuel Mosquera, director del Museo de Belas Artes de A Coruña: "Espero poder traer algo de Maruja Mallo"
El nuevo responsable de la dirección apuesta por una relectura de la colección permanente, con más obras de Elena Gago y María Antonia Dans, y valora también darle más peso a la creación artística de las últimas décadas y a la fotografía
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Hace ya un par de semanas que Manuel Mosquera (A Coruña, 1963) asumió el cargo de director del Museo de Belas Artes de A Coruña. De todas formas, este no es territorio desconocido para él, ya que lleva más de tres décadas trabajando en el centro, cuya sede está desde 1995 en la calle Zalaeta.
Mosquera se mueve con soltura en los pasillos que conectan el edificio más administrativo del museo —en el lado izquierdo y donde se encuentra su despacho— con las cuatro plantas que albergan la colección permanente y las exposiciones temporales.
Aquí, en el mismo espacio del que fue partícipe en su proyecto museográfico a mediados de los años 90, el nuevo director reflexiona sobre el cambio de etapa del centro y su carrera profesional.
¿Qué espera de su nuevo rol en el Museo de Belas Artes?
Espero impulsar cosas que ya están en marcha y darle otro dinamismo. También potenciar todo el equipo humano que hay en el museo. Tanto la anterior dirección como ahora trabajamos bastante en equipo. Trabajaremos en proyectos e ideas que más o menos tenemos ahí en mente para poder ir canalizándolas y, sobre todo, en abrir más el museo a la sociedad, al público y que sea un lugar de encuentro de toda la ciudadanía coruñesa y de fuera de la ciudad.
¿Cuáles son algunos de esos proyectos que ya tiene en mente?
En las exposiciones temporales estamos trabajando con cosas que ya estaban cerradas y que se tienen que concretar. Sobre todo empezar a trabajar en la parte de la colección permanente del museo, en renovar ciertos espacios como lo relacionado con la generación Doliente, con la sala del siglo XX o con el dedicado a las pintoras. La idea es incorporar las últimas donaciones y que estén más presentes en la colección permanente del Museo, con obras de Elena Gago o de María Antonia Dans. Queremos que la gente que viene de fuera de la ciudad y la ciudadanía de A Coruña aprecie o conozca más esa parte.
¿Cambia también la óptica desde la que se va a ver la exposición permanente?
En algunas cosas sí. Eso siempre te lleva a empezar una nueva lectura. A largo plazo queremos reestructurar algunos aspectos de la colección permanente. La colección fue creciendo y queremos apoyar ese crecimiento con una relectura. Estamos en contacto con algún museo que tiene obra de estos autores para ampliar el depósito y estamos trabajando en alguna incorporación del Museo del Prado. La idea siempre es reforzar la colección, ayudar a contextualizar y ampliar las miradas sobre ella.
Queremos profundizar en toda la parte de inclusión
Manuel Mosquero, nuevo director del Museo de Belas Artes
Antes estaba en el departamento de Difusión, ¿incorporará su trabajo previo a su rol como director?
Sí, estuve en los últimos años más vinculado al área de difusión, educación y actividades. Ahí teníamos un programa educativo bastante estable y este año vamos a empezar a trabajar también con centros que no están en la ciudad, de Galicia y de otras zonas de España. La idea es trabajar no solamente con los que vienen físicamente al museo, sino poder también colaborar con centros que hagan actividades en sus espacios que después puedan revertir en el Museo.
También queremos potenciar la parte de inclusión a través del Museo en Movimiento, Identidades... Esos otros proyectos que empiezan a estar consolidados. Queremos profundizar en toda la parte de inclusión. Hay camino por correr.
¿Cómo recuerda esos primeros años en este museo?
Mi vida personal está vinculada al museo completamente. Fue un salto muy grande el pasar del anterior museo a este. Poder estar en un proceso de creación de un nuevo museo es un aprendizaje y una oportunidad que no siempre se da. Con el tiempo te vas dando cuenta que es algo muy extraordinario que no siempre se vive. Fue una etapa muy importante para el Museo.
Supongo que la distancia da la perspectiva para valorar la importancia que tuvo.
Sí, con el tiempo te das cuenta de la importancia. Cuando estabas metido allí te parecía casi normal, pero con la perspectiva del tiempo te das cuenta de que esos cambios son hitos en la vida de los museos.
¿Qué otros hitos importantes ha habido en estos últimos 30 años?
Todo el proceso de aprendizaje, ya en la segunda etapa del museo, con la organización de las exposiciones temporales. En el otro museo prácticamente no había exposiciones temporales. Hubo dos hitos con las exposiciones sobre Picasso en A Coruña. Son exposiciones, como otras, pero más exigentes, La primera fue un hito muy importante para el museo.
Y para la ciudad.
Sí. Fue cuando se reconoció que la etapa coruñesa tenía identidad. Se recogió todo una investigación de esas etapas de Picasso y esta se materializó y se difundió al público en general.
En el largo plazo, ¿qué retos afronta el museo?
Por una parte, afronta la estabilidad de personal. Tiene que haber renovación de personal porque parte del equipo se va a jubilar en los próximos años. A la gente que se incorpora al museo tenemos que darle estabilidad e intentar hacer exposiciones que sean significativas. Estamos trabajando con algunas instituciones privadas y con coleccionistas privados para poder traer exposiciones que ayuden a entender la colección y que por sí mismas sean exposiciones importantes.
Sobre el personal, ¿impulsará también el área de investigación?
El día a día del museo a veces condiciona esa parte de investigación. Pero en los últimos años tuvimos colaboración con la Universidade de Santiago en varios departamentos, tanto en restauración como en conservación para impulsar trabajos de investigación.
El trabajo que hicimos con la Torre de la Parada para contextualizar las obras de Rubens, que aún se puede ver en la sala, se hizo con una investigación con la Universidade da Coruña para la realidad aumentada y realidad virtual, pero también con investigadores de la Universidade de Santiago y del Museo Arqueológico Nacional. Eso se va a plasmar ahora en una publicación que se presentará a final de año. El trabajo de investigación también se va a ir potenciando.
El Museo de Belas Artes de A Coruña, con el antiguo convento de las Capuchinas a la derecha.
El museo tiene una colección muy extensa, ¿el público es consciente de lo que hay aquí?
A nivel público general, creo que a veces no es del todo consciente. A lo mejor es que no sabemos comunicarlo. A veces los museos más cercanos son los que menos se visitan. Uno de los retos que tenemos es incorporar más a la ciudadanía de A Coruña. Este año empezamos con una actividad que es el Museo a Fondo, en la que se explican un par de cuadros. Ahora se va a empezar a explicar un bodegón, que es un depósito del Prado, que tuvo una restauración muy interesante. A raíz de eso apareció la firma. La idea es poder hacer visitas más cortas, explicando una parte del Museo y generar el venir a muchas cosas. Muchas veces hacemos la lectura de la exposición temporal y cómo eso se concreta en la permanente para ampliar la mirada sobre la colección.
¿Qué aspecto es el más desconocido de la colección?
En los últimos años creció mucho la presencia de Sotomayor a raíz del legado al Estado, que se acabó vinculando al Prado y que ahora el Prado lo depositó aquí. Después, quizás yo creo que es la visión de que, en tres plantas, pasas del siglo XVII a la mitad del siglo XX. Poder ver todo ese cambio que hubo en la pintura occidental, desde el Barroco, que es hay una representación muy interesante de pintura del siglo XVII, hasta todos estos introductores, desde la primera vanguardia con los renovadores como Colmeiro, Seoane y Maside y después también este grupo coruñés de la que introdujo la abstracción, como Mampaso, Labra y todas estas generaciones del periodo de posguerra hasta la Transición con Elena Gago y María Antonia Dans, que crean una pintura ya totalmente distinta a todo lo que era la pintura más académica. Esta faceta del Museo es interesante.
Además del Prado, ¿habrá más colaboraciones con otros museos e instituciones?
Colaboramos con el Reina Sofía, el Museo de Pontevedra, el Museo Arqueológico de Ourense y con instituciones como la Diputación o el Ayuntamiento. Junto con la colección permanente, que depende del Ministerio de Cultura y de la Consellería de Cultura. También hay relación estable con algunos particulares.
Hace poco el Reina Sofía tuvo una exposición sobre Maruja Mallo, ¿podremos ver algunas de esas obras aquí?
La idea es que alguna obra de Maruja Mallo del Reina Sofía pueda presentarse. Lo que pasa es que la exposición acabó hace poco, son obras que estuvieron en otras sedes... También el Reina Sofía está en un proceso de renovación de su colección, así que la idea es que cuando se estabilice allí, intentar que alguna obra esté temporalmente aquí. Sería algo importante.
¿De qué artista o artistas le gustaría incorporar obras para el museo en su etapa como director?
El museo más o menos hasta los años 70 del siglo XX están bien representado. Me gustaría poder incluir algún artista del movimiento Atlántica o de los movimientos de los años 80. Hay alguna cosa en el museo, de escultura y alguna fotografía como la de Manolo Vilariño, pero me gustaría incorporar a todas esas generaciones. Creo que el Museo tiene que crecer por ahí, de presentar a esas generaciones que en el momento que se inauguró el museo hace 30 años, eran las actuales y yo creo que ya tienen una trayectoria para incorporarlas. La idea es poder incluir a todas esas corrientes de pintura, también de fotografía y de escultura en la colección del Museo.
Así que puede ser que veamos más fotografía en el Museo.
Ya tendría que entrar, ¿no? La fotografía desde hace tiempo es una parte más de la creación artística, como las artes conceptuales. La fotografía ya está muy asentada como una parte de la creación contemporánea.