Eloy Borrazás al volante de su taxi en una parada de A Coruña.

Eloy Borrazás al volante de su taxi en una parada de A Coruña. Quincemil

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Eloy, de 36 años, el último taxista en incorporarse en A Coruña: "Trabajar en un VTC no es tan independiente como el taxi"

Eloy Borrazás, de 36 años, es el último de los taxistas en unirse al gremio en la ciudad. Tras su experiencia en el transporte por carretera, se hizo con una licencia "para tener más autonomía". Anima a incorporarse al sector y espera que la regulación de los VTC mejore la convivencia entre servicios

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En A Coruña hay 519 licencias que permiten conducir un taxi. Otras 115 se las reparten los concellos de Arteixo, Cambre, Culleredo y Oleiros, territorios que conformarían con la ciudad el área de prestación conjunta del servicio que promueven el Gobierno coruñés y la Xunta de Galicia.

En el sector del taxi hay conductores con muchos años de experiencia, pero no dejan de incorporarse profesionales más jóvenes a un servicio cuestionado últimamente por su eficiencia y que convive desde hace más de un año con la competencia que suponen los vehículos de transporte con conductor (VTC).

Eloy Borrazás, natural de Arteixo, es un taxista de 36 años que desde hace uno y medio conduce su taxi por las calles de A Coruña. Es el último en sumarse al servicio en la ciudad, donde la mayoría de profesionales, críticos con el intrusismo de los VTC y el incumplimiento que hacen de la ley autonómica, esperan a que el Gobierno local regule el funcionamiento de esta modalidad.

"En cuanto otros taxistas que conozco me recomendaron adquirir una licencia, no me lo pensé dos veces", admite Borrazás. Siempre dedicado al transporte, cambió la movilización de mercancías en un tráiler por la de pasajeros en un turismo de servicio público. Pero no un VTC.

"Lo tenía claro totalmente. Quería seguir dedicándome al transporte pero de una forma más autónoma, para no tener que depender de una empresa o una agencia de transporte, como era mi caso aunque también era autónomo", explica el joven taxista, asociado ahora en Teletaxi.

"Conozco a personas que conducen VTC, pero estando en compañías como Uber, Bolt o Cabify dependes de un sector o de una aplicación. No es tan independiente como el taxi", insiste.

El taxista, además, advierte que esta convivencia resulta "difícil" y cree que precisa regulación. "Los VTC están haciendo servicios urbanos que por ley no pueden hacer y muchas veces se sitúan en las paradas de los taxis para esperar a clientes. Ellos no tienen parada, y eso es lo que más molesta".

Una ciudad donde es "difícil" conducir

Durante siete años, Eloy Borrazás condujo camiones por toda España, los cuatro últimos por las carreteras de Galicia. Mercancías para fábricas, empresas, supermercados.

Con la licencia de taxi en el bolsillo, que adquirió, este conductor empezó a aprenderse todos los kilómetros de asfalto que tiene A Coruña, sus trucos y atajos para llegar antes, o mejor, a cada destino de una ciudad que antes solo conocía "relativamente".

Eloy Borrazás, ante Palexco con su taxi.

Eloy Borrazás, ante Palexco con su taxi. Quincemil

"Cuando empiezas todo parece más complicado, pero la costumbre hace que te conozcas la ciudad como la palma de la mano. El taxi es la mejor manera de conocerla, de ir por lugares por los que, de no dedicarte a esto, nunca irías". "Paciencia". Esa es la clave. "Es la mejor virtud que ha de tener un taxista".

Ser paciente conviene también en una ciudad, A Coruña, donde conducir "es difícil". "Se complica en horas punta, por la mañana a las ocho y por la tarde a las siete. Cuando hay eventos masivos como un concierto, también es complicado. A veces, la acumulación de obras, como ahora en la estación de tren los viernes y los domingos por la tarde, o la reducción de carriles, como en Los Cantones", detalla Borrazás.

Área conjunta y regulación de VTC

Los taxistas de A Coruña tienen puesta su atención en dos escenarios profesionales: la creación del área de prestación conjunta del servicio, donde los taxis de cada municipio podrían moverse por el territorio de los demás para atender a usuarios, y la regulación de los VTC.

El primero, que apoyan la mayoría de ayuntamientos de la comarca implicados, depende de la propuesta que cada uno traslade a la Xunta durante este verano. Para que salga adelante, se necesitará el informe favorable de dos terceras partes de los municipios y que representen, como mínimo, al 75% del total de la población de su área.

Regular los VTC quizá requiera más tiempo. A finales de febrero terminó la consulta pública convocada por el Concello de A Coruña para recoger valoraciones de distintos sectores con las que poder elaborar una ordenanza específica. Nada se sabe desde entonces, salvo que el Gobierno local "trabaja" en su diseño normativo, que deberá ser aprobado por el Pleno municipal.

El BNG anunció hace un mes que no aprobará los asuntos plenarios si el Ejecutivo no resuelve "agujeros" económicos advertidos por el interventor del Ayuntamiento. Sin este apoyo, y sin el del PP previsiblemente, la regulación de los VTC quedaría en el aire.

Con estos dos desenlaces pendientes, el taxi lleva a cabo su propia evolución, mira a un futuro con el servicio mejorado para quien necesita de sus tradicionales prestaciones, con veteranos del volante o con recién llegados, como Eloy, que "animan" a sumarse al sector.