El tren hotel de Renfe
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A Coruña pierde su tren directo a Barcelona tras más de 70 años de historia ferroviaria
El histórico Shanghai Express, que nunca llegó a denominarse así oficialmente, y sus sucesores dejan paso a un servicio centralizado en Vigo, obligando a transbordos desde Santiago de Compostela
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A Coruña pierde una de sus conexiones ferroviarias más emblemáticas. El tren directo que unía la ciudad herculina con Barcelona dejará de operar este mes, marcando el fin de un servicio que comenzó en 1949 con el mítico Shanghai Express y que, con distintas denominaciones y modernizaciones, acompañó durante más de siete décadas la vida de los viajeros gallegos.
Desde ahora, la salida hacia Cataluña se concentra únicamente en Vigo, obligando a los usuarios de A Coruña a desplazarse primero hasta Santiago de Compostela para enlazar con el tren hacia Barcelona.
Una historia ligada a la propia evolución del medio
La historia de esta línea es casi un relato de la evolución del ferrocarril español. El Shanghai Express, que nunca fue su nombre oficial, nació en 1949, en plena posguerra, como un tren que conectaba Galicia con Cataluña a través de más de 1.300 kilómetros. La ruta original incluía Valladolid, Aranda de Duero y Ariza, entre otros.
Los primeros servicios eran trisemanales y divididos en dos ramas: una hacia Vigo y otra hacia A Coruña. Los pasajeros podían viajar en asientos de primera, segunda o tercera clase, y los coches cama estaban disponibles para quienes deseaban mayor comodidad.
El trayecto completo podía durar más de treinta y seis horas, con paradas en ciudades como Zaragoza, León, Monforte de Lemos, Lugo y Ourense, y la bifurcación en Monforte permitía atender a ambas ramas gallegas.
La llegada del diésel y la electricidad
Durante los años 50 y 60, el tren experimentó sus primeros cambios significativos. Se incorporaron locomotoras diésel y eléctricas, se redujeron los tiempos de viaje y se introdujeron servicios como cafetería y coche restaurante.
En 1964 se creó un segundo expreso que circulaba vía Logroño y Miranda de Ebro, más rápido que la ruta tradicional, consolidando la línea norte como una alternativa más eficiente.
El Shanghai Express coexistió con el nuevo Expreso Galicia, y el trayecto se fue acortando gracias a mejoras en la tracción y la electrificación de algunos tramos. En 1968 se suprimió como tal, adoptando el resto de líneas otras denominaciones.
Los años 70 y 80 fueron testigos de otra transformación importante. La tracción eléctrica se consolidó en el tramo Zaragoza-Miranda-Venta de Baños, mientras que en Galicia la diésel 333 pasó a ser dominante en el tramo A Coruña-Monforte.
Impulso de los Trenhotel
Con la llegada de los trenes Estrella y Trenhotel en los años 80 y 90, los tiempos de viaje se redujeron significativamente y la comodidad de los pasajeros mejoró notablemente: coches climatizados, literas y servicios nocturnos permitieron recorrer la distancia entre Galicia y Cataluña en alrededor de quince horas desde Vigo y algo más desde A Coruña.
Paralelamente, desde 1984 se implantó un tren diurno entre Barcelona y Vigo, con enlaces hacia A Coruña y Lugo. Este servicio evolucionó de material diésel a Talgo III y posteriormente a trenes Alvia, alcanzando velocidades de hasta 200 km/h en algunos tramos.
Sin embargo, la necesidad de bifurcar el tren en Monforte de Lemos se mantuvo, obligando a los pasajeros de A Coruña a transbordar.
El ocaso
A pesar de los avances tecnológicos y de confort, la conexión directa de A Coruña se ha visto reducida en los últimos años. Con la reorganización reciente de Renfe, los trenes hacia Barcelona salen exclusivamente desde Vigo, centralizando el servicio y eliminando la salida directa desde la ciudad herculina.
Los viajeros de A Coruña deberán desplazarse primero hasta Santiago de Compostela para enlazar con el Alvia o Trenhotel procedente de Vigo. Este cambio responde a ajustes operativos, optimización de la línea y obras en la red gallega.
A lo largo de más de siete décadas, la línea A Coruña–Barcelona ha sido testigo de la evolución del ferrocarril: desde locomotoras de vapor hasta diésel y eléctricas, desde coches de madera hasta composiciones totalmente climatizadas, y desde trayectos que superaban un día completo hasta los modernos servicios de alta velocidad nocturnos y diurnos.
Cada época dejó su impronta: los expresos de los años 50 con su carácter semidirecto, los trenes Estrella y Trenhotel de los 80 y 90 con literas y coches restaurante, y los Alvia del siglo XXI que permitieron mayor velocidad y confort.
A Coruña conserva la historia y la memoria de su tren directo con Barcelona, aunque con la modernización y centralización en Vigo, la experiencia de viajar desde la ciudad herculina cambia.
Lo que fue durante décadas un trayecto directo y emblemático ahora se convierte en un viaje con transbordo, recordando la importancia de este servicio en la historia ferroviaria de Galicia y España. Veremos si con recuperación en un futuro, cuando las obras estén finalizadas.
La conexión sigue viva, pero la nostalgia y la memoria de los pasajeros recuerdan los tiempos en que A Coruña era protagonista de una de las rutas más largas y significativas del país.