Manifestantes, incluyendo simpatizantes de Hezbolá, corean consignas durante una protesta contra las negociaciones directas entre Israel y el Líbano, en Beirut.

Manifestantes, incluyendo simpatizantes de Hezbolá, corean consignas durante una protesta contra las negociaciones directas entre Israel y el Líbano, en Beirut. Adnan Abidi Reuters

Tribunas

Sólo en Oriente Medio puede haber una 'guerra de la tregua'

Hezbolá ha intensificado sus ataques contra Israel, que tiene las manos atadas para responder con la contundencia necesaria por la imposición de EEUU de no arruinar las negociaciones con Irán.

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El título de esta tribuna parece una contradicción, pero en las últimas semanas se trata de una realidad en la cada vez más compleja situación entre Israel y la organización terrorista Hezbolá, creada por Irán en Líbano hace 45 años para servir a sus intereses.

Justamente desde la entrada en vigencia, el 17 de abril, del alto el fuego entre Israel y Hezbolá, se ha intensificado la guerra. Y muy especialmente en las últimas semanas.

El grupo armado chiita atacó Israel al día siguiente de iniciarse el ataque de Israel y Estados Unidos a Irán, su patrón, el 26 de febrero.

Pero, últimamente, su ofensiva se agudizó seriamente. La milicia está cobrando un alto precio a Israel, que responde con fuerza pero no con la contundencia que el ejército y diversos expertos sostienen que sería necesario.

Las Fuerzas de Defensa de Israel operan contra Hezbolá con las manos atadas. Evidentemente, por orden de Washington, que ha logrado imponer su línea al primer ministro Netanyahu.

Mientras, la población del norte de Israel vive la pesadilla de decenas de ataques diarios con drones, y ya no puede más.

Donald Trump y Benjamin Netanyahu estrechan la mano después de anunciar el plan de 20 puntos para la posguerra en Gaza.

Donald Trump y Benjamin Netanyahu estrechan la mano después de anunciar el plan de 20 puntos para la posguerra en Gaza. Jonathan Ernst Reuters

En las últimas semanas se ha multiplicado el lanzamiento de drones explosivos desde Líbano, tanto hacia las tropas israelíes estacionadas en el sur libanés para tratar de frenar a Hezbolá, como contra las comunidades civiles.

Se trata de un tipo especial de drones, con fibra óptica, que no se logran interceptar a tiempo, y que están haciendo estragos. En las últimas semanas se han cobrado la vida de once soldados y un civil y han causado serios daños en localidades fronterizas.

La teniente coronel (retirada) Sarit Zehavi, fundadora y directora del centro ALMA, ubicado en la Galilea, dedicado a la investigación de las amenazas sobre Israel desde su frontera norte, tiene claro que la encrucijada en la que se encuentra hoy Israel deriva directamente del eje Washington-Teherán.

"Para presionar a los estadounidenses en las negociaciones, los iraníes, como de costumbre, están activando a sus aliados para resolver sus problemas, tanto en el ámbito interno libanés como en el conflicto con Israel", asegura.

"La declaración del secretario general de Hezbolá, Naím Qassem, que llama a la población a salir a las calles y a derrocar al gobierno libanés, equivale a legitimar una guerra civil en el Líbano.

Es una expresión no sólo del interés de Hezbolá, sino también del de Irán: sumir al Líbano en el caos para desviar la atención de Teherán. De paso, también se beneficiarán del fortalecimiento de Hezbolá".

Este mosaico hábilmente manejado por Teherán impone la guerra a Israel y al Líbano (es indudable que también se está produciendo un gran sufrimiento del lado libanés de la frontera).

"Cabe especular que si Trump se hubiera puesto más firme ante Irán, y Netanyahu lo hubiera hecho a su vez ante Trump, la situación podría ser diferente"

Israel avisa antes de atacar y publica indicaciones precisas sobre los lugares donde hay blancos de Hezbolá a ser bombardeados, exhortando a los civiles a evacuar. Pero el resultado nunca es perfecto, y puede haber víctimas civiles colaterales.

Pero Israel insiste en que no habría ni un soldado israelí y ni un ataque en el sur libanés si Hezbolá no hubiera declarado nuevamente la guerra a Israel.

Cabe especular que si Trump se hubiera puesto más firme ante Irán, y Netanyahu lo hubiera hecho a su vez ante Trump, la situación podría ser diferente.

Pero el hecho es que Irán exigió a Trump que pusiera límites a Israel en el Líbano, Trump lo aceptó y lo impuso a Israel, que no supo decirle que no.

Por eso, los ataques israelíes a Hezbolá están lejos de tener el alcance necesario para tratar de cambiar la situación. Y con ello no se logra garantizar el éxito de las negociaciones de Estados Unidos con Irán, sino únicamente seguir sumiendo al norte de Israel y al sur libanés en un estado de guerra.

"Hezbolá ha intensificado sus ataques contra Israel, incluso contra comunidades civiles. Es evidente que, en estas circunstancias, aumenta la presión israelí para reanudar los ataques en Beirut. Si esto sucede, Irán podrá culpar a Israel del fracaso de las negociaciones para un acuerdo", dice la ya mencionada Sarit Zehavi.

"Después de todo, los iraníes han dejado claro desde el principio que el alto el fuego entre Estados Unidos e Irán está vinculado al alto el fuego entre Israel y Hezbolá. Así, los ataques israelíes en Beirut permitirían a los iraníes aliviar la presión estadounidense, al menos temporalmente.

Esta es la táctica habitual de Irán para ganar tiempo, con el fin de evitar un acuerdo que los obligue a un compromiso que no les interesa y prolongar las negociaciones, como en la ronda anterior, durante 20 años". Y quizás lo peor sea su vaticinio a más largo plazo:

"Mientras todos se centran en el conflicto libanés, los iraníes, con la ayuda de China y Rusia, podrán trabajar en la reconstrucción tras los daños sufridos durante la guerra".

*** Jana Beris es periodista.