Manifestación de asociaciones y sindicatos policiales en Madrid.

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TRIBUNA | REFORMA SEGURIDAD SÍ, REFORMA SEGURIDAD NO

No a la contrarreforma 'grillete' de Pedro Sánchez

Con la reforma de la Ley de Seguridad Ciudadana, el Gobierno de PSOE y Podemos nos demuestra una vez más que sólo defiende los derechos de quienes piensan como ellos.

5 diciembre, 2021 07:00

El Gobierno ha hecho un uso desproporcionado e impresentable de las sanciones durante los largos confinamientos inconstitucionales. Y ahora, cuando necesita los votos de ERC y Bildu para aprobar los Presupuestos, llega tocando la pandereta de la demagogia con una reforma de la Ley de Seguridad Ciudadana que sacrifica la protección de policías y guardias civiles para disfrute de Rufián y Otegi. En este Gobierno ya se sabe: Marlaska propone y Otegi dispone.

Donde la ignominia alcanza sus mayores cotas es en el manejo de la política de seguridad, convertida en instrumento de partido y en moneda de cambio para la negociación con sus socios de Bildu, del independentismo catalán y de Podemos.

El Gobierno del PSOE y Podemos nos demuestra una vez más que sólo defienden los derechos de quienes piensan como ellos. Que el derecho a la protesta les parece sagrado, salvo cuando protestan contra ellos, y, lo peor de todo, que si tienen que vender la seguridad de los ciudadanos y de servidores públicos ejemplares (como son las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado) para arañar unos cuantos votos lo tienen claro. Cualquier cosa para seguir en la Moncloa.

Resulta paradójico que los que deciden qué seguridad debemos tener los españoles (es decir, los que apoyan la contrarreforma grillete de Sánchez) sean los herederos políticos de los que asesinaron a 506 policías nacionales, guardias civiles y policías locales, los que expresan su odio cada vez que tienen ocasión a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y los quieren echar de Cataluña. El partido de condenados por agredir a policías e instigar la violencia contra ellos y los antisistema que disfrutan quemando y destrozando las calles son los que, a partir de ahora, con la contrarreforma de Sánchez, no pagarán multas si no tienen dinero.

"La mordaza más cruel es la que pretende Marlaska traspasando los grilletes de los delincuentes a los policías y guardias civiles"

El Gobierno no quiere una Ley de Seguridad Ciudadana, quiere una ley de impunidad ciudadana, de impunidad de delincuentes, que coloque al mismo nivel a los delincuentes que al resto de la sociedad española. Una ley con grilletes a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado para tener mayor capacidad de atacar a la sociedad. Ignoran que la seguridad es libertad y que sin seguridad no hay libertad.

Ya hemos visto la obsesión del ministro Marlaska por vaciar las cárceles de delincuentes. Primero, con un sistema de incentivos a la excarcelación. Ahora, con la contrarreforma de la Ley de Seguridad Ciudadana, que impide a la Policía y a la Guardia Civil realizar su trabajo con los medios materiales y jurídicos necesarios. Difícilmente nos puede proteger aquel ministro que excarcela delincuentes y deja abandonados y a los pies de los caballos a los que arriesgan su vida cada día por protegernos a los demás.

Resulta triste y preocupante que los ciudadanos perciban que el Ministerio del Interior trabaja para beneficio de quienes incumplen la ley, también de quienes cometen los delitos más atroces. La mordaza más cruel es la que pretende Marlaska al traspasar los grilletes de los delincuentes a las muñecas de los policías y guardias civiles, que son los garantes de nuestra seguridad.

La actual Ley de Seguridad Ciudadana que aprobó en el año 2015 el Gobierno de Mariano Rajoy fue avalada por el Tribunal Constitucional y por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Incluso por el propio ministro Marlaska, cuando formaba parte del Consejo General del Poder Judicial, que aprobó por unanimidad el informe del anteproyecto de Ley de Seguridad Ciudadana en su reunión del 27 de marzo de 2014.

"Marlaska está a tiempo de rectificar y tener un último gesto de dignidad que le honre"

Entonces, ¿qué cambió en la ley desde que Marlaska colgó la toga? No cambió nada. El que cambió fue Marlaska, que actúa como si estuviese en su cortijo particular, tomando decisiones que sólo se explican por su afán de favorecer al Partido Socialista y demostrar al presidente del Gobierno que tiene auténtico pedigrí sanchista, haciéndose perdonar su pasado, y sobreactuando permanentemente en su afán por aparecer como el más progre entre los progres. No le importa entrar en contradicción consigo mismo con tal de mantenerse en el sillón de ministro.

Marlaska está a tiempo de rectificar y tener un último gesto de dignidad que le honre: presentar su dimisión por haber hecho del Ministerio del Interior el campo de experimentación de ideologías trasnochadas y obsesiones personales, y del descarado intento por someter a su voluntad y capricho a instituciones que están muy por encima de él, por más que le cueste entenderlo.

Cuando un Gobierno protege a los delincuentes y deja tirados a los policías y guardias civiles, cuando ataca la seguridad de todos los españoles, ya no merece más tiempo. Es el tiempo de Pablo Casado, que cuando llegue a la Moncloa derogará la contrarreforma grillete de Sánchez y devolverá a la sociedad una norma que establece un marco jurídico adecuado para proteger la seguridad y garantizar el libre derecho de derechos y libertades.

*** Ana Vázquez Blanco es portavoz de Interior del Grupo Parlamentario Popular.

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