La lucha que se avecina en los congresos regionales del PP

La lucha que se avecina en los congresos regionales del PP

La tribuna

La lucha que se avecina en los congresos regionales del PP

De los 17 de congresos regionales de los 'populares', solo cinco tendrán un único candidato. Aunque la dirección tiene la sartén por el mango, habrá luchas de poder.

Si hace unas semanas el PP disfrutaba de un plácido Congreso Nacional, no parece que vaya a suceder lo mismo en sus cónclaves regionales. El resultado se conocerá en los dos próximos meses, pero de los 17 congresos solo cinco tendrán un único candidato.

Todo indica que las instrucciones de Rajoy son cambiar a la mayoría de los candidatos que perdieron el poder en 2015, sin olvidar a algunos históricos que aún persisten en cargos regionales. Pero el nuevo sistema de votación ha alentado también la aparición de un mayor número de aspirantes de lo que suele ser habitual. El resultado es que en los congresos regionales habrá una lucha más abierta por el poder.

Para evitar la proliferación de batallas, la dirección nacional ha transmitido a algunos candidatos su deseo de que no vuelvan a repetir como presidentes regionales. Rajoy quiere que el PP sea un ejemplo de unidad frente a la falta de cohesión que muestran los socialistas o el enfrentamiento interno que ha protagonizado Podemos en Vistalegre. Eso supondría, en la práctica, la retirada de la primera fila de la política de una buena parte de la vieja guardia.

Habrá batalla interna en Cantabria, Baleares, Canarias, Castilla y León, La Rioja, Castilla-La Mancha y Navarra

Aunque en Génova confían en evitar en la medida de lo posible los enfrentamientos se prevé que haya batalla interna en Cantabria, Baleares, Canarias, Castilla y León, La Rioja, Castilla-La Mancha y Navarra. Algunos de los aspirantes ya han solicitado, que ante el nuevo sistema de votación para designar a los presidentes territoriales, no se obligue a los afiliados a estar al corriente de pago.

Hay que tener en cuenta que el PP es un partido que tiene su censo sobredimensionado. La propia d irección nacional nunca ha mostrado interés en depurarlo. Es más, se considera uno de los secretos mejor guardados el número real de afiliados que conforman la familia popular. Sin embargo, ahora podría ser el momento de actualizarlo.

Los militantes que se encuentran al corriente de pago son los que, normalmente, mantienen una vinculación activa con el partido o ejercen algún cargo. Eso juega a favor de los candidatos oficialistas, más movilizados. Además, cuantos menos participen más fácil le resultará a Génova controlar el proceso.

Algunos de los aspirantes amenazan con una impugnación de los resultados si la participación acaba siendo baja

La dirección nacional se muestra reacia a ceder ante quienes pretenden dejar en suspenso el nuevo sistema de votación, lo que ha llevado a que algunos de los aspirantes amenacen con una posible impugnación de los resultados si la participación acaba siendo baja. También están animando a los afiliados críticos y desilusionados que hace tiempo que dejaron de pagar las cuotas del partido a que se pongan al corriente para poder participar en este proceso. Su voto podría resultar crucial en algunos territorios.

Por otra parte, el nuevo sistema de votación a doble vuelta que ahora se va a estrenar no está exento de complejidad y polémica, dado que en la primera únicamente pueden ejercer el derecho al voto aquellos que lo hayan solicitado previamente, y en la segunda, sólo los inscritos como delegados. Pero esa condición sólo se alcanza, normalmente, si se cuenta con el apoyo de la dirección local o de distrito. Hay que tener en cuenta que el nuevo reglamento permite a todos los afiliados que así lo deseen inscribirse como compromisarios, pero si se supera el número asignado a cada sede, se procederá una votación para su elección. Ese respaldo electoral es difícil de conseguir para quienes no desempeñan un puesto en la organización y para los críticos.

Ante este panorama, la ejecutiva nacional está mostrando una prisa inusual para cerrar un proceso en el que el aparato trata de mantener el control absoluto de la organización. Su propósito es garantizarse una estructura con nuevos barones afines y leales. Ahora bien, así como en el el congreso nacional predominó la calma, en los congresos regionales habrá conspiraciones y luchas de poder.

*** Gema Sánchez Medero es profesora de Ciencia Política y de la Administración en la Universidad Complutense de Madrid.

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