Inmigrantes en Ceuta.

Inmigrantes en Ceuta. Reduan Dris EFE

Columnas LA MALA REPUTACIÓN

Ceuta se ha convertido en el Salvaje Oeste

El Estado ha decidido no comparecer en Ceuta. El resultado está a la vista.

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Construir una civilización nos llevó más de tres milenios y deshacerla, diez días. El Estado decidió no comparecer en Ceuta.

Para cuando Marruecos invadió El Tarajal con el mismo número de marroquíes que ciudadanos tiene la ciudad autónoma, no había frontera, ni Ejército que la defendiera, ni ministros que dijeran que nos invadían.

Sólo teníamos un presidente del Gobierno que prefirió explicarles a los españoles que podían estar tranquilos porque el país que había violado la soberanía nacional de España era un "socio fiable".

Dos semanas después Ceuta ya sólo es el Salvaje Oeste con varias menores violadas, otras tantas mayores de edad en las mismas circunstancias y los médicos de Ceuta avisando que por sus calles (donde reina la anarquía) corren la sarna, el sarampión, la tuberculosis y otras tantas enfermedades de esas que cualquier país civilizado erradicó hace unas cuantas décadas.

80.000 personas en bloque entrando ilegalmente y a la vez en un país extranjero, de manera coordinada, no eran más que el Caballo de Troya con el que venían, de regalo, el cuestionamiento de la soberanía española por parte de Marruecos y unas cuantas plagas bíblicas.

Ayer escuchaba horrorizado, con esa sensación de irrealidad que da asistir en directo a la barbarie, pero con vistas privilegiadas desde la península, cómo denunciaban la violación de una niña de diez años.

Inmigrantes en Ceuta.

Inmigrantes en Ceuta. Marcos Moreno Europa Press

Y los españoles y la Moncloa monopolizando la conversación con el eclipse. Poco nos pasa.

Después de la vergüenza y la nada, porque la indignación no hace frente a la barbarie, me acordé de que tenemos un Ministerio de Igualdad y una ministra.

Millones y millones dilapidados en puntos violetas, pulseras antimaltrato que no funcionaban, pancartas y panderetas, y cuando se requiere que la ministra se presente en Ceuta a poner el grito en el cielo y a custodiar con policías y blindados a cada mujer de la ciudad autónoma si es necesario, resulta que se la ha tragado la tierra.

El socialismo ya sólo consiste en no comparecer donde el puesto exige.

Si Marruecos invade España, los ministros pasan la tarde en la Embajada en Madrid celebrando la coronación de Mohamed VI.

Si Ceuta se llena de expresidiarios, terroristas, "licenciados y diplomados", el presidente del Gobierno se va un mes entero de vacaciones a La Mareta con sus padres, sus hijas y un dispositivo de seguridad más grande que el que defendía Ceuta y Melilla el día de la invasión.

Si los médicos del otro lado del Estrecho suplican ayuda urgente al Ministerio de Sanidad, Monica García ni está, ni se la espera. Lo importante es que el españolito no fume en la playa por ley mientras convierten la orilla de Ceuta en una barriada de chabolas, kilómetro cero de la insalubridad.

Y la solución de Moncloa, en vez de movilizar a La Legión, es sacar en procesión hoy a Marlaska, a Albares mañana y a Margarita pasado para que desfilen por Ceuta, como jarrones chinos con cartera y sin autoridad, para decirles únicamente a los ciudadanos que aquí no ha pasado nada.

Ya sólo falta Yolanda diciendo que los ceutíes se quejan de vicio porque resulta que salimos más fuertes. Que ahora habrá más contribuyentes y que lo de violar mujeres es su forma de integrarse y protestar contra el auge de la extrema derecha en Europa.

Pasan los políticos por Ceuta y repiten que aquello es España.

No, señores, aquello es el Salvaje Oeste y el Estado allí ha abandonado a su suerte a los ciudadanos (que mandan desesperados a sus hijos a la península) porque cualquier otra cosa exigiría decir a los españoles la verdad: que es una invasión de Marruecos y que esto no es la Marcha Verde, es el suicidio de nuestra dignidad.