Azcón, este domingo durante la votación.

Azcón, este domingo durante la votación. E. Press

Columnas EL PANDEMONIUM

Las 16 claves de las elecciones en Aragón: nada importa ya en el PSOE, salvo Pedro

El resultado aragonés reforzará la idea de que la oferta real de Feijóo no es un PP en solitario, sino una coalición estable PP + Vox, por mucho que los matices retóricos intenten disfrazarlo.

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1. ¿El espectacular resultado de Vox en Aragón obligará al PP de Feijóo a normalizar ya los pactos estables con los de Santiago Abascal?

Con 26 escaños, el PP no tiene ninguna opción de gobernar Aragón sin Vox: incluso sumando a Teruel Existe (2) y a CHA (6) se quedaría en 34 raspados y, sobre todo, en un acuerdo políticamente imposible. La única mayoría clara es PP + Vox (40).

Eso empuja a Feijóo a asumir que la coalición con la extrema derecha ya no es una excepción, sino la norma. Aunque en Madrid se siga repitiendo el mantra de que él no pactará con Vox a nivel estatal, la realidad empieza a ser tozuda: Vox no desaparecerá como por arte de magia.

2. ¿Cómo reaccionarán los barones del PP más cercanos a la socialdemocracia si ven que sólo conquistan poder a costa de compartir gobierno y agenda con Vox?

Los barones moderados se quedan sin argumentos. Aragón ha demostrado que, incluso cuando el PP es primera fuerza con claridad (26 escaños frente a 18 del PSOE), la geometría parlamentaria le ata a Vox. El 'modelo Ayuso' (mayoría absoluta con un PP que fagocita a Vox) se revela como una rareza madrileña, no como un camino replicable en todo el país.

3. ¿Qué margen real tendrá Azcón para resistirse a entrar en un gobierno de coalición con Vox?

Prácticamente nulo. Los números son nítidos: PP 26, Vox 14, mayoría absoluta holgada con 40. PP + Teruel Existe se queda en 28; PP + CHA, en 32; PP + CHA + Teruel Existe, en 34, pero esa fórmula requeriría a Chunta y Teruel Existe sosteniendo un gobierno del PP con Vox en la puerta, algo incompatible con su perfil político.

Jorge Azcón, presidente de Aragón, votando este 8-F en Zaragoza.

Jorge Azcón, presidente de Aragón, votando este 8-F en Zaragoza. Efe

Azcón podría jugar unos días a la carta del gobierno en minoría, pero el recuerdo del bloqueo presupuestario y del adelanto electoral le deja muy poco espacio dramático.

Vox llega con 14 escaños y, en la práctica, con la llave de la legislatura. Sin ellos no hay estabilidad. Eso se traduce en un pacto de coalición más robusto incluso que el de 2023, con más consejerías y más capacidad de condicionar la agenda.

4. ¿Cómo responderán los barones socialistas ante la catastrófica 'operación Pilar Alegría'?

El resultado del PSOE es catastrófico: el PSOE se desploma hasta el suelo de los 18 escaños, su mínimo histórico. La lectura interna será dura.

Para los barones territoriales, el mensaje es claro: poner a una figura de la dirección federal (exministra en este caso) al frente de una candidatura no garantiza nada en territorios donde el desgaste de La Moncloa es estructural.

El experimento Alegría seguirá siendo interpretado como una apuesta de Ferraz por recentralizar la marca y por disciplinar al lambanismo, y el resultado, aun cuando se intente fingir que el verdadero perdedor es Azcón por haber perdido dos escaños, no evita la sensación de error.

En la federación aragonesa, el lambanismo tendrá munición para señalar que el PSOE ha perdido una nueva oportunidad de defender el poder con perfiles alejados del sanchismo.

5. ¿Qué lectura hará Ferraz: error de candidato, de estrategia o de línea política general?

Con 18 escaños, la tentación de Ferraz será minimizar el componente "peor resultado histórico" y cargar las tintas en factores coyunturales. Pero la realidad es que el cuadro global apunta a un problema de línea política: el PSOE se estanca en la España interior, donde PP y Vox suman suficiente para gobernar sin siquiera mirar al centro.

La elección de Alegría como candidata se leerá como un error táctico (ha servido para reforzar la idea de que Aragón era una pieza del tablero nacional de Sánchez), pero lo que cruje de fondo es la estrategia territorial: campañas muy centradas en la figura del presidente del Gobierno, poco arraigo local y un discurso que no termina de conectar ni con el votante rural ni con la clase media urbana.

La idea de que Sánchez sacrifica los gobiernos regionales a cambio de su supervivencia política ya no es una mera sospecha, sino una realidad.

6. ¿Utilizará Feijóo el resultado de Aragón para reforzar su discurso de “gobierno sin Vox” o se le volverá en contra?

Dependerá del escenario. En el circuito interno, Feijóo podrá exhibir Aragón como otro territorio ganado para la “mayoría alternativa”: PP por delante, PSOE superado con claridad, y la derecha sumando cómodamente por encima de la absoluta.

Pero en la escena estatal se le vuelve a ver la costura. Sin Vox no hay mayoría, ni en Aragón ni en buena parte del mapa autonómico. Eso alimenta la narrativa del bloque. Si para gobernar allí donde gana necesita a Vox, ¿por qué habría de ser distinto en España?

El resultado aragonés reforzará así la idea de que la oferta real de Feijóo no es un PP en solitario, sino una coalición estable PP + Vox, por mucho que los matices retóricos intenten disfrazarlo.

7. ¿Veremos a Sánchez replegarse en su apuesta plebiscitaria sobre su gestión?

Con un PSOE en 18 y el PP en 26, Aragón vuelve a mostrar que la estrategia de plebiscitar la figura de Sánchez en la España interior tiene más riesgos que beneficios. La secuencia Extremadura–Aragón se parece demasiado: el presidente se convierte en eje de campaña, aglutina a los suyos, pero también moviliza al voto anti-Sánchez.

Es probable que Moncloa ajuste el tiro: menos personalización extrema, más énfasis en agendas concretas (agua, infraestructuras, industria) y más protagonismo de los candidatos autonómicos.

Pero tampoco hay que esperar un giro copernicano: Sánchez ha demostrado que se siente cómodo en el terreno del "todo o nada" y que confía en que, llegado el momento, el miedo a PP+Vox reactivará a su base en unas generales, como ya ocurrió en 2023. Y lo que le importa a Sánchez es es él, no el PSOE. La catástrofe de Aragón, en fin, no le hará cambiar de rumbo.

8. ¿Hasta qué punto el salto de Vox consolida a Abascal como interlocutor imprescindible en el Congreso?

Vox se consolida en Aragón con 14 escaños, un salto notable respecto a los 7 de 2023. No es sólo cantidad: es calidad del poder. Entrar en un gobierno aragonés reforzado y con agenda propia (Ebro, renovables, PAC, inmigración) le da a Abascal un escaparate institucional de calado.

El presidente de Vox, Santiago Abascal, durante su intervención en el acto de fin de campaña, este viernes en Zaragoza.

El presidente de Vox, Santiago Abascal, durante su intervención en el acto de fin de campaña, este viernes en Zaragoza. Toni Galán EFE

De cara al Congreso de los Diputados, eso significa que cualquier escenario en el que el PP quiera gobernar necesitará contar con un socio que no sólo tendrá votos, sino también gobiernos autonómicos desde los que presionar.

En la práctica, Aragón contribuye a consolidar a Vox como el socio estructural del PP en el eje de la derecha, y eso se traslada directamente a la ecuación de cualquier futura investidura.

9. ¿Aprovechará Yolanda Díaz el retroceso de Podemos y el pequeño espacio de IU para recomponer la izquierda del PSOE?

Con Podemos fuera de las Cortes e IU reducida a un solo escaño, el espacio a la izquierda del PSOE aparece en Aragón fragmentado y débil, pero con una pequeña base institucional sobre la que construir.

Para Yolanda Díaz, esto ofrece a la vez una amenaza y una oportunidad. Amenaza, porque demuestra lo mal que funciona la división de siglas en territorios poco favorables. Oportunidad, porque la desaparición de Podemos del mapa autonómico despeja, al menos sobre el papel, la posibilidad de unificar sin vetos cruzados.

Si algo enseñan estos números es que el "minifundismo" de la izquierda alternativa condena a ese espacio a la irrelevancia en la España interior. La recomposición pasará, si llega, por ofrecer una marca y liderazgo únicos, capaces de sumar voto urbano crítico con el PSOE y voto joven desencantado que ahora se abstiene.

10. ¿Hasta qué punto el resultado de Aragón condicionará candidaturas y alianzas en Castilla y León y Andalucía?

Aragón confirma un patrón que los estrategas ya intuían: en las autonomías del interior donde el PSOE se debilita, la derecha sólo puede gobernar con Vox. Eso afecta directamente a la forma de diseñar las candidaturas y alianzas en Castilla y León y Andalucía.

En la primera, el mensaje aragonés reduce el margen para experimentar con fórmulas de ruptura o distanciamiento; cualquier intento de Mañueco de marcar perfil propio frente a Vox se interpretaría como riesgo innecesario.

En Andalucía, Moreno Bonilla recibe a la vez una advertencia y una ventaja. Advertencia, porque la subida de Vox demuestra su capacidad de crecer si el clima se polariza. Ventaja, porque su mayoría absoluta le permite presentarse como la "excepción moderada" frente al modelo de coalición que se consolida en Aragón y otros territorios.

11. ¿Cómo impactará un mapa aragonés escorado a la derecha en financiación, infraestructuras y política del Ebro?

Un Aragón gobernado por PP y Vox con mayoría sólida se convertirá en un socio incómodo, pero inevitable en tres grandes negociaciones.

En la financiación autonómica, se alineará con otras comunidades del PP para reclamar más recursos, especialmente en clave de dispersión poblacional y coste de los servicios en el medio rural.

En infraestructuras, Azcón utilizará el peso de Aragón como nudo logístico para presionar por inversiones en corredores ferroviarios, carreteras y conexiones transfronterizas, apelando a su papel de enlace entre Cataluña, la Meseta y Francia.

Y en la política del Ebro, la coalición endurecerá el discurso. Más resistencia a trasvases o cesiones de caudal, más contestación a los condicionantes ambientales que puedan limitar regadíos, y una retórica que contraponga necesidades del campo aragonés frente a las demandas del Levante y a las directrices climáticas de la UE.

12. ¿Reforzará el buen resultado de CHA y de las marcas regionalistas la idea de un ciclo político en clave periférica y rural?

Sí. CHA con 6 escaños y Teruel Existe con 2, en un Parlamento de 67, son la prueba de que el "factor aragonés" sigue vivo y coleando. Aunque no puedan articular una mayoría alternativa, su peso simbólico es grande: representan zonas donde ni PP ni PSOE terminan de encarnar del todo el malestar con la despoblación, la carencia de servicios y la sensación de olvido por parte de Madrid y Bruselas.

Este resultado se suma a otros experimentos regionalistas y de la España vaciada en el mapa estatal y alimenta la tesis de que el próximo ciclo político no se jugará solo en el eje izquierda–derecha, sino también en el centro–periferia y urbano–rural.

La pregunta es si este espacio será capaz de coordinarse a escala estatal o seguirá fragmentado, con fuerte influencia local pero sin voz conjunta en Madrid.

13. ¿Cambiará la estrategia del PP nacional si ve que el “voto útil” no frena a Vox?

Aragón vuelve a enseñar que el "voto útil" tiene un techo: el PP gana, y a veces crece un poco (Extremadura) y a veces decrece un poco (Aragón), pero nunca se distancia lo suficiente como para prescindir de Vox.

El partido de Feijóo deberá por tanto preguntarse si insistir en esa idea sirve de algo más que para dar munición a los de Abascal, que pueden presentarse como socios imprescindibles en cada autonomía.

El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, y el candidato Jorge Azcón.

El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, y el candidato Jorge Azcón.

Es probable que, a partir de ahora, el PP ajuste su discurso en dos direcciones: más dureza en ciertos temas (seguridad, inmigración, nacionalismo) para tratar de contener la hemorragia hacia Vox, y, a la vez, una insistencia renovada en el "PP como única alternativa real" para buscar el voto útil entre sectores moderados temerosos de la extrema derecha.

El riesgo es evidente: intentar hablar a dos electorados a la vez sin perder coherencia puede acabar dejando a Feijóo atrapado entre la presión del centro y la de su propio socio.

14. ¿Hasta dónde se atreverán los presidentes autonómicos del PP a marcar perfil propio frente a Vox?

El mensaje que sale de Aragón es disuasorio: cada vez que un presidente del PP rompe puentes con Vox o se enfrenta abiertamente a ellos, la factura la paga él, no la dirección nacional.

Azcón ya se ha quemado una vez en ese intento, y volver a depender de Vox para gobernar le deja escaso margen para desafiarles.

Y eso lo ven el resto de barones: saben que la estabilidad de sus gobiernos pasa por la disciplina de la coalición, y que cualquier gesto de autonomía frente a Vox puede acabar en castigo electoral o en chantaje parlamentario.

En este contexto, el margen para marcar perfil propio se reduce a matices discursivos y a la gestión fina de consejerías, pero difícilmente se traducirá en grandes rupturas, salvo en territorios con mayoría absoluta del PP o con alternativas de pactos con regionalistas.

15. ¿Cómo influirá en la oposición en Madrid que Pilar Alegría regrese al Congreso, reforzada o debilitada?

Con un PSOE en 18 escaños, Alegría sólo podrá volver a Madrid tocada y hundida. No ha evitado el abismo que le auguraban las encuestas, aunque mantendrá cierto peso en el núcleo político de Sánchez como figura leal y ya conocida en los medios porque el presidente no valora en nada los resultados, y sí la lealtad personal, pero será más difícil venderla como "baronesa" de referencia.

Su papel probable será el de portavoz o referente en materias educativas, deportivas o de política autonómica, con el encargo de articular un relato crítico sobre los gobiernos PP–Vox que conozca de primera mano.

Sin embargo, su capacidad para influir en la reorientación territorial del PSOE queda limitada. Si alguien pensaba en ella como alternativa a Sánchez, su pésimo resultado en Aragón ha finiquitado cualquier esperanza en ese sentido.

16. ¿Dará Aragón argumentos a quienes dentro del PSOE reclaman virar el discurso hacia posiciones más nítidas en materia territorial, rural y energética?

Sí, porque el mapa que sale de las urnas muestra de nuevo un PSOE que aguanta relativamente en ciertos núcleos urbanos, pero muy debilitado en comarcas rurales y semirrurales, donde se le escapan votos hacia el PP, Vox y los regionalistas.

Los sectores que reclaman un giro discursivo aprovecharán Aragón para subrayar que el partido necesita hablar con más claridad de agua, de energía (especialmente de cómo se implantan los parques eólicos y fotovoltaicos), de precios agrarios y de fiscalidad rural.

La sensación de que el PSOE llega tarde y mal a los conflictos sobre macroproyectos, centrales de renovables o cierres de servicios públicos alimenta la idea de que la izquierda ha cedido el terreno rural a la derecha y a los “territorialistas”.

Aragón refuerza a quienes piden un PSOE más de kilómetro cero y menos de relato abstracto. Pero el debate en el PSOE, en cualquier caso, no es ese. El debate es cómo desembarazarse del sanchismo sin revelar que el partido es hoy un cascarón vacío.