El novio de Ayuso, las fantasías de Villarejo y los presos de Otegi.

El novio de Ayuso, las fantasías de Villarejo y los presos de Otegi. Tomás Serrano

EL BESTIARIO

El novio de Ayuso, las fantasías de Villarejo y los presos de Otegi

Isabel Díaz Ayuso, José Manuel Villarejo, Antonio David y Arnaldo Otegi; la autora comenta lo más destacado de la semana a través de sus protagonistas. 

24 octubre, 2021 01:23

Isabel Díaz Ayuso 

Tomás Serrano

Alto, moreno y barbudo, con el pelo ahuecado tipo escarola y un aire deslavazado y fosco. Así es el nuevo novio de la presidenta Ayuso, meses después de romper con Jairo Alonso, el peluquero que fue su media naranja hasta que descubrió a un técnico sanitario llamado Alberto, divorciado, con tres hijos y cierta desgana existencial.

Se dejan ver amarraditos los dos, espumas y terciopelo. La última vez, en Ibiza, donde se dieron a conocer el pasado puente de la Hispanidad. Guapos, felices y con morreo incluido.

Dicen que la presidenta ya no es la que era. Me refiero a su estilismo. Antes solía llevar el pelo teñido de negro zaino, como los toros, y faldas fruncidas a juego con los rizos de su melena. No viene a cuento sacarle defectos, pero Ayuso me recuerda a la mujer de Julio Romero de Torres, que salía pegada a un cántaro en los billetes de veinte duros.

Además de novio circunstancial, Alberto González trabaja en el sistema público de salud, lo cual no significa necesariamente que sea médico o celador, pero sí que viste bata blanca y sabe poner inyecciones.

Antonio David

Tomás Serrano

Semana agitada, la que termina. Los reporteros del 'cuore' se han puesto las botas a cuenta de los cambios de pareja. Y es que los famosos cambian de pareja como si cambiaran cromos.

En el listado actual de separaciones y divorcios, aparece en primer lugar Antonio David (familiarmente, Antonio Dá), que ha aparcado a Olga Moreno, su esposa legal hasta hace nada, para centrarse en un fichaje nuevo. Según datos recientes, la joven incorporada a la vida de Antonio Dá es rubia y aspira a enseñar regularmente el careto en televisión, no tiene veleidades feministas ni se le conoce el coeficiente intelectual.

Antonio David que, según la prensa afín, practica hábiles estrategias monetarias (cambia ligues por exclusivas) podría dedicarse en el futuro a triunfar en el ámbito del filibusterismo mediático, donde ya obtuvo interesantes dividendos.

José Manuel Villarejo 

Tomás Serrano

Va de libros. Aparte de las obras completas no autorizadas del excomisario Villarejo ("La España inventada", de Marco y Bravo), ha visto la luz el último libro de Jesús M. Amilibia, con el mejor título ("La piel ausente") y la mejor prosa (llanto desgarrado por la muerte de su esposa, la periodista Ketty Kauffman). El dolor y la ternura se dan cita en el libro con una sinceridad asombrosa.

Se trata de una novela sentimental escrita por un hombre que siempre ha disimulado los sentimientos. No es de extrañar. Los hombres de mi generación no se desnudaban el alma. Eran brutos por naturaleza. Y no me refiero a la tosquedad afectiva sino al romanticismo hecho virtud.

Hablando de brutalidades fabricadas para pasarlas al cobro, nada como las últimas declaraciones del ex comisario ante la comisión 'Kitchen' del Congreso. Dijo que al Rey emérito le habían suministrado hormonas femeninas, inhibidores de testosterona, en fin, pócimas para calmar el ardor sexual del monarca y evitar así problemas de Estado.

Al comisario se le va el tarro. Le gusta montar pollos y con cualquier pretexto la lía parda. El día de las hormonas, todo el mundo siguió con estupor las fantasías de este farsante profesional. Hasta las redes echaron chispas.

Arnaldo Otegi 

Tomás Serrano

Es un político y filósofo aparentemente en ejercicio. A diferencia de los políticos con sentido común, que han condenado sin miramientos la violencia terrorista, Otegi sigue usando el freno de mano hasta para reconocer en público el dolor causado. Caso aparte sería pedir perdón, condenar los crímenes de ETA y no ensalzar a los gudaris que vuelven al pueblo después de pasar por a cárcel. Pero de eso, nada. Hasta ahí podríamos llegar.

La vertiente política de Otegi no ha cuadrado con su vertiente filosófica, lo que le ha convertido en un hombre incompleto. Actualmente su caballo de batalla es el destino de unos 200 presos que se encuentran dispersos de la mitad para arriba de la geografía española. La prioridad es ponerlos en la calle, ha dicho el líder de EH Bildu. No se ha cortado un pelo en añadir que eso sucede, entre otras cosas, por evitar que la derecha se instale en la Moncloa. Y si para ello no queda más remedio que votar los PGE de Sánchez, pues se votan.

El día menos pensado Otegi se tatuará el lema donde tiempo atrás llevaba una pistola: presos por presupuesto. Sánchez tiene la palabra. De momento ha dicho "no es no". Claro que también dijo lo mismo respecto a los indultos del procés y ya hemos visto los resultados.

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