El Khabarovsk cuando fue sacado del astillero en Severodvinsk en noviembre.

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Observatorio de la Defensa

Las potencias nucleares, lideradas por Rusia y EEUU, amplían sus arsenales y elevan el riesgo de escalada

A enero de 2026, el inventario global se situaba en unas 12.187 ojivas, de las cuales cerca de 9.475 estaban disponibles para uso potencial.

Más información: Aliados de Washington dudan del paraguas nuclear estadounidense, según un informe remitido al Capitolio

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Las claves

Las claves

Rusia y Estados Unidos concentran cerca del 83% de las ojivas nucleares y han intensificado la modernización de sus arsenales, situando las armas nucleares en el centro de sus políticas de defensa.

El inventario global de armas nucleares se sitúa en unas 12.187 ojivas, de las cuales unas 9.475 están disponibles para su uso potencial y alrededor de 2.100-2.200 en alta alerta operativa.

China es el país con el crecimiento más rápido de su arsenal nuclear, mientras que India, Pakistán, Corea del Norte e Israel también continúan modernizando y ampliando sus capacidades.

El debilitamiento de los acuerdos de control de armamentos y la falta de transparencia incrementan los riesgos de errores de cálculo y de una posible escalada nuclear en un contexto de tensiones geopolíticas crecientes.

Las principales potencias nucleares, con Rusia y EEUU a la cabeza, con cerca del 83% del total de ojivas nucleares, han intensificado durante el último año la modernización de sus arsenales, consolidando un giro estratégico que sitúa a las armas atómicas en el centro de las políticas de defensa.

Según alertó este lunes el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI) los Estados dependen “cada vez más” de este tipo de armamento como "instrumento de poder nacional", lo que supone un retroceso respecto a décadas de esfuerzos orientados a la reducción de ojivas y al control del armamento nuclear.

Una tendencia, que, "incrementa los riesgos de errores de cálculo" y de escalada en un contexto de creciente tensión geopolítica.

Según el informe, los nueve países con capacidad nuclear —Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, Francia, China, India, Pakistán, Corea del Norte e Israel— mantuvieron en 2025 sus programas de modernización, con la introducción en muchos casos de nuevos sistemas con capacidad nuclear.

A enero de 2026, el inventario global se situaba en unas 12.187 ojivas, de las cuales cerca de 9.475 estaban disponibles para uso potencial. De ellas, 4.012 permanecían desplegadas en misiles y aeronaves, mientras que entre 2.100 y 2.200 se encontraban en estado de alta alerta operativa.

El director del SIPRI, Karim Haggag, lamentó que “voces influyentes, incluidos algunos líderes mundiales, defiendan las armas nucleares como garantía frente a amenazas externas”, y advirtió de que una mayor dependencia de estas capacidades podría “aumentar significativamente los riesgos nucleares”.

A ello se suman factores como los avances tecnológicos, el debilitamiento de los acuerdos de control de armamentos y el aumento de las tensiones internacionales, que, en su conjunto, cuestionan la lógica tradicional de la disuasión.

Rusia, EEUU y China

Rusia y Estados Unidos continúan concentrando cerca del 83% del total de ojivas nucleares, con arsenales relativamente estables en 2025, aunque ambos países mantienen ambiciosos programas de modernización.

En el caso estadounidense, el SIPRI señala retrasos y sobrecostes, agravados por la incorporación de nuevas armas no estratégicas y proyectos como el sistema de defensa antimisiles ‘Cúpula Dorada’.

Además, Estados Unidos ha decidido recuperar el concepto de acorazado nuclear como eje de su futura estrategia naval.

La armada de EEUU ha confirmado recientemente que la nueva clase Trump estará propulsada por reactores nucleares y se convertirá en la principal plataforma de combate de superficie de la US Navy durante las próximas décadas.

Rusia, por su parte, afronta dificultades técnicas —como fallos en pruebas del misil intercontinental Sarmat— y el impacto de las sanciones occidentales, mientras avanza en el despliegue de nuevas capacidades, incluida la construcción de infraestructuras en Bielorrusia.

El Kremlin ha sacudido el tablero de la seguridad global con el anuncio del éxito definitivo del RS-28 Sarmat, el misil balístico intercontinental de nueva generación que la OTAN ha apodado Satanás II.

Este misil puede transportar entre 10 y 16 ojivas nucleares independientes, cada una con una potencia destructiva de 750 kilotones. En términos prácticos, un único proyectil posee la fuerza suficiente para devastar un territorio de la extensión de España, convirtiéndolo en la ojiva más grande y letal del planeta.

Asimismo, está concluyendo el desarrollo del sistema Poseidón, un torpedo nuclear autónomo de alcance intercontinental capaz de operar durante miles de kilómetros bajo el agua.

China destaca como el país con el crecimiento más rápido de su arsenal, estimado en unas 620 ojivas, y podría alcanzar niveles de despliegue de misiles intercontinentales comparables a los de Washington o Moscú a finales de la década.

No obstante, incluso superando las mil ojivas en 2030, su arsenal seguiría siendo significativamente menor que el de las dos principales potencias.

Sin embargo, algunos expertos advierten de que Occidente podría estar sobreestimando las capacidades reales de China, lo que aumentaría el riesgo de escalada.

El organismo ha manifestado que no considera que Reino Unido haya aumentado su arsenal nuclear en 2025, si bien ha dicho que se espera que lo haga en el futuro, mientras que Francia siguió modernizando en 2025 su fuerza de submarinos de propulsión nuclear, introduciendo un nuevo misil balístico lanzado desde submarino y anunciando planes para establecer una nueva base aérea nuclear.

India, Pakistán y Corea del Norte

En Asia meridional, India y Pakistán continúan ampliando gradualmente sus capacidades nucleares y desarrollando nuevos vectores, en un contexto de rivalidad persistente.

Corea del Norte, con unas 60 ojivas estimadas, mantiene la producción de material fisible y el desarrollo de nuevos sistemas de misiles.

Israel, que no reconoce oficialmente su arsenal, estaría modernizando sus capacidades, incluyendo trabajos en el centro nuclear de Dimona.

El SIPRI advierte además de un deterioro de los mecanismos de transparencia y de los canales diplomáticos, lo que incrementa la imprevisibilidad en situaciones de crisis. “Ya no podemos asumir que los líderes recibirán información precisa o que actuarán de forma racional en contextos de alta tensión”, señaló el investigador Matt Korda.

El informe también subraya el estancamiento del Tratado de No Proliferación, tras la falta de consenso en su última revisión, y apunta a dos tendencias clave que agravan la inseguridad global: el resurgimiento de conflictos entre Estados tecnológicamente avanzados y el deterioro de las relaciones entre Estados Unidos y sus aliados.

Según el SIPRI, la combinación de estos factores está haciendo que el entorno estratégico internacional sea cada vez más complejo y volátil.