Jules Jay W. Hurst III, subsecretario de Defensa para Control de Gestión y el teniente general Steven P. Whitney, director de Estructura de Fuerza, Recursos y Evaluación del Estado Mayor Conjunto de la Fuerza Espacial de Estados Unidos.

Jules Jay W. Hurst III, subsecretario de Defensa para Control de Gestión y el teniente general Steven P. Whitney, director de Estructura de Fuerza, Recursos y Evaluación del Estado Mayor Conjunto de la Fuerza Espacial de Estados Unidos. Pentágono

Observatorio de la Defensa

El Pentágono propone un presupuesto de 1,5 billones para 2027 centrado en misiles, drones y rearme industrial

La propuesta eleva el gasto un 42% interanual y articula el rearme en torno a tres ejes: superioridad tecnológica, reconstrucción industrial y mejora del personal militar.

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El Pentágono propone un presupuesto récord de 1,5 billones de dólares para 2027, centrado en misiles, drones y la modernización industrial militar.

El 52% del presupuesto se destinará a la adquisición y desarrollo de sistemas de armas avanzados, incluyendo aviones, buques, carros de combate y tecnologías autónomas.

La propuesta busca reforzar la competencia con China, contener a Rusia y fortalecer la defensa del territorio nacional ante amenazas misilísticas, cibernéticas y espaciales.

El plan contempla inversiones en la modernización de la tríada nuclear, el escudo antimisiles Golden Dome, la Fuerza Espacial y capacidades antidron, además de apoyar a la industria de defensa estadounidense.

El Pentágono ha presentado su solicitud presupuestaria para el año fiscal 2027 por valor de 1,5 billones de dólares, la mayor cifra de defensa en la historia de Estados Unidos. Impulsada por la Administración de Donald Trump, la propuesta supone un aumento del 42% respecto al ejercicio anterior y articula una estrategia de rearme basada en tres pilares: superioridad tecnológica, reconstrucción industrial y mejora del personal militar.

Más allá del incremento, el plan redefine la postura militar estadounidense para la próxima década, con el objetivo de competir con China en el Indo-Pacífico, contener a Rusia en Europa y reforzar la defensa del territorio nacional frente a amenazas misilísticas, cibernéticas y espaciales.

El secretario de Guerra, Pete Hegseth, afirmó que el presupuesto “expande el dominio militar estadounidense” y “garantiza que sigamos siendo la principal fuerza de combate del mundo, promoviendo la paz a través de la fuerza”. La propuesta deberá superar ahora el examen del Congreso, donde surgirán debates sobre déficit público y sostenibilidad financiera.

La comparación interna en Washington es elocuente: solo el capítulo de capacidades y adquisiciones roza ya el volumen total del presupuesto de defensa estadounidense de hace apenas cinco años.

Durante la presentación, el subsecretario de Defensa para Control de Gestión, Jules Jay Hurst, detalló que el 52% del total se destinará a la adquisición de sistemas de armas y al desarrollo de capacidades, lo que equivale a más de 750.000 millones de dólares, “casi el tamaño del presupuesto total de defensa del año fiscal 2022”.

El objetivo es acelerar la producción de aviones, buques, carros de combate, municiones, satélites, sistemas autónomos y tecnologías avanzadas.

Hurst definió el plan como “una inversión generacional en el Ejército de Estados Unidos, el arsenal de la libertad” y subrayó que el aumento presupuestario “impulsará nuestra base industrial de defensa ampliando la producción de grandes sistemas de armas, fortaleciendo las cadenas de suministro y apoyando a decenas de miles de pequeñas y medianas empresas”.

El presidente de EE.UU., Donald Trump, realiza un anuncio sobre el escudo antimisiles Golden Dome junto al secretario de Defensa, Pete Hegseth, en el Despacho Oval de la Casa Blanca, en Washington D.C., Estados Unidos, el 20 de mayo de 2025.

El presidente de EE.UU., Donald Trump, realiza un anuncio sobre el escudo antimisiles Golden Dome junto al secretario de Defensa, Pete Hegseth, en el Despacho Oval de la Casa Blanca, en Washington D.C., Estados Unidos, el 20 de mayo de 2025. Kevin Lamarque Reuters

Todo responde a un objetivo claro: “garantizar una ventaja militar para nuestra patria” mediante inversiones en el sistema antimisiles Golden Dome, la superioridad en drones y en el dominio espacial.

El plan contempla, además, “casi duplicar el presupuesto de la Fuerza Espacial y triplicar el gasto en capacidades antidron y contra drones”, así como reforzar la preparación militar con plataformas de nueva generación como el F-47 y el B-21 y la modernización de la disuasión nuclear, señaló Hurst.

El subsecretario incidió en que “el 52% de este presupuesto se destinará a comprar y desarrollar sistemas de combate: municiones, aviones, carros de combate y buques”, frente a los menos de 400.000 millones de dólares que, según recordó, se asignaban en años recientes a contratación y a I+D.

100.000 millones para industria

Uno de los capítulos más relevantes reserva más de 100.000 millones de dólares para fortalecer la base industrial de defensa. El Pentágono pretende respaldar tanto a los grandes contratistas como al tejido auxiliar de proveedores medianos y pequeños.

Hurst recordó que “las grandes firmas de defensa son críticas para nuestra seguridad nacional, pero dependen de decenas de miles de pequeñas y medianas empresas”. Como ejemplo, citó que el programa del F-35 Lightning II cuenta con “más de 2.100 proveedores, y más de la mitad son pequeñas empresas estadounidenses”.

Además, el Departamento quiere extender los contratos plurianuales —hasta siete años en algunos casos— para municiones críticas y programas maduros. El objetivo es dar estabilidad a la cadena logística y favorecer nuevas inversiones fabriles.

Triada nuclear y capacidades

La solicitud presupuestaria contempla 71.400 millones para modernizar la tríada nuclear estadounidense: submarinos, bombarderos estratégicos y misiles balísticos intercontinentales.

El teniente general Steven P. Whitney, director de Estructura de Fuerza, Recursos y Evaluación del Estado Mayor Conjunto, aseguró que la propuesta “continúa un esfuerzo generacional de modernización en las tres patas de la tríada” para “garantizar la eficacia continua de la disuasión nuclear”.

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El plan contempla, según detalló, una inversión de 16.200 millones de dólares en el programa de submarinos de clase Columbia, que incluye la financiación completa de una nueva unidad, la finalización de la financiación incremental iniciada en el ejercicio fiscal 2026 y fondos de adquisición anticipada para ocho unidades adicionales.

A ello se suman inversiones en el bombardero B-21, el programa de misiles balísticos intercontinentales Sentinel y el Long-Range Standoff Weapon (LRSO).

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en la rueda de prensa del lunes donde anunció la llamada "Flota Dorada" de la Armada. Reuters

En el ámbito naval, el plan asigna "más de 65.000 millones para 18 buques de combate y 16 buques de apoyo como parte de la Iniciativa Golden Fleet", aseguró. También solicita 427 millones para tres vehículos de superficie no tripulados medianos. Además de 8.700 millones para astilleros e infraestructura marítima.

En el ámbito terrestre, la solicitud incluye aproximadamente 65.000 millones repartidos entre elementos del Ejército y del Cuerpo de Marines para adquirir nuevos activos centrados en misiles, vehículos blindados y helicópteros.

En el dominio aéreo, el Pentágono prevé elevar la compra del F-35 Lightning II hasta 85 unidades en 2027, aumentar la producción del F-15EX Eagle II hasta 24 y continuar el desarrollo de plataformas de sexta generación como el F-47 y el F/A-XX.

Drones, espacio y ciberdefensa

La propuesta incorpora también una fuerte apuesta por tecnologías emergentes. Washington plantea 53.600 millones para autonomía, plataformas no tripuladas y logística disputada, además de 21.000 millones para municiones, capacidades antidron y sistemas avanzados.

Hurst mencionó antes la inversión en municiones. Una parte de esa inversión es 31.800 millones para misiles terrestres críticos, con un aumento de la adquisición en el año fiscal 2026 del programa Patriot, el sistema THAAD, misiles de ataque de precisión y armas de capacidad de alcance medio.

En espacio, la cifra supera los 75.000 millones, con lanzamientos orbitales, satélites GPS, alerta temprana y nuevas redes de datos espaciales.

Esto incluye 31 lanzamientos espaciales, 13.000 millones para desarrollar y desplegar capacidades de alerta y seguimiento de misiles, dos satélites GPS y su infraestructura de apoyo, 5.900 millones para sistemas de comunicaciones por satélite, 7.700 millones para capacidades de indicación de blancos móviles aéreos y una inversión de 3.100 millones en nuestra red espacial de datos de próxima generación.

En ciberdefensa, la inversión supera los 20.000 millones de dólares, destinados a proteger sistemas federales, infraestructuras críticas y cadenas de suministro en todos los dominios. El objetivo es negar al adversario la libertad de maniobra en el ciberespacio y consolidar una fuerza cibernética más letal y eficaz.

Escudo 'Golden Dome'

Golden Dome se consolida como uno de los programas estrella: un escudo antimisiles multicapa diseñado para proteger el territorio continental de Estados Unidos frente a amenazas balísticas, hipersónicas y de crucero.

Superada una primera fase centrada en sensores y en la arquitectura de mando y control, el presupuesto de 2027 impulsará la expansión del sistema con nuevas redes de alerta temprana terrestres y espaciales, radares de largo alcance e interceptores de nueva generación.

"En el año fiscal 2027 ampliaremos esa red de sensores e invertiremos en interceptores de nueva generación. Esta inversión en la seguridad de Estados Unidos y de los estadounidenses es un auténtico cambio de juego y es la paz mediante la fuerza en acción", señaló Hurst

También prevé integrar inteligencia artificial para la gestión automática de amenazas y reforzar la conexión con plataformas navales y aéreas ya en servicio.

En términos estratégicos, Washington aspira a una capacidad que combine elementos del Iron Dome israelí, el THAAD y las redes más avanzadas de defensa aeroespacial.