El sistema antimisiles Cúpula de Hierro de Israel intercepta cohetes lanzados por Irán.

El sistema antimisiles Cúpula de Hierro de Israel intercepta cohetes lanzados por Irán. Reuters

Observatorio de la Defensa

La estrategia de Irán para atravesar la Cúpula de Hierro de Israel: lanzar misiles de racimo con hasta 80 submuniciones

Israel ya ha registrado más de 30 salvas de este tipo de municiones que han dejado a su paso varios fallecidos y heridos al caer sobre la población civil.

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Las claves

Irán está utilizando misiles con cabezas de guerra de racimo, capaces de dispersar hasta 80 submuniciones, para desafiar el sistema de defensa antiaérea israelí Cúpula de Hierro.

Estos misiles son difíciles de interceptar, ya que liberan múltiples cargas explosivas en la fase final del vuelo, saturando las defensas y aumentando el daño potencial en zonas pobladas.

El uso de municiones de racimo complica las labores de desactivación, ya que muchas submuniciones pueden quedar sin explotar, representando un riesgo adicional para la población civil.

Amnistía Internacional ha denunciado el uso de este armamento por parte de Irán como una violación del derecho internacional humanitario.

A pesar de los bombardeos constantes de Israel y EEUU durante más de un mes, Irán continúa teniendo capacidad de contraataque. Y, además, con algunos aciertos sobre infraestructuras críticas en los últimos días.

Con las defensas antiaéreas trabajando de forma ininterrumpida, parte del éxito de las Fuerzas Armadas comandadas desde Teherán es el empleo de misiles con cabezas de guerra de racimo.

Este tipo de munición, una vez se encuentra cerca del objetivo, se subdivide en decenas de pequeñas cabezas de guerra independientes que suponen un desafío inabarcable para la famosa Cúpula de Hierro israelí.

Según las autoridades de Israel, se han registrado más de 30 incidentes en los que misiles con ojivas de racimo han impactado en zonas pobladas, produciendo a su paso más de 200 lugares atacados.

Uno de los ataques más recientes ha ocurrido en la mañana de este mismo lunes, cuando Irán lanzó al menos 10 misiles de este tipo contra Tel Aviv y otras partes de Israel.

El propio régimen de Teherán, como parte de su estrategia de desarrollo armamentístico, cuenta en su arsenal con varios formatos de misiles con cabezas de guerra subdivididas, tal y como recoge TWZ.

En cuanto a su integración a bordo de los misiles balísticos, esta munición realiza una trayectoria parabólica hacia sus objetivos y es en los últimos momentos del vuelo —en la conocida como fase terminal— cuando consigue mayor velocidad y despliega las submuniciones.

La información sobre la cantidad de cabezas de guerra en las que se disemina el misil no está clara.

El consenso entre los analistas apunta a que alberga entre 20 y 30 para los misiles más pequeños, pudiendo llegar hasta 80 en vehículos de mayor tamaño. Mientras que el explosivo que puede llevar cada una de ellas se sitúa entre los 2 y los 5 kilogramos.

"Irán ha mostrado en el pasado imágenes de ojivas tricónicas equipadas con, al menos, cuatro tamaños y tipos diferentes de submuniciones", ha explicado Behnam Ben Taleblu, investigador principal del think tank Fundación para la Defensa de las Democracias, a TWZ.

Según el experto, en el país de los ayatolá se denomina a este tipo de munición como "lluvia de ojivas", ya que estas submuniciones se reparten sobre un área más amplia respecto a un ataque con una cabeza de guerra convencional.

Reto para el Iron Dome

Durante esta guerra que comenzó el 28 de febrero, Irán ha estado empleando el misil balístico de alcance medio Khoramshahr. Se trata de un arma modificada para poder llevar la "cabeza de guerra más pesada de la que se tiene constancia", explica Behnam Ben Taleblu.

Lo que está haciendo el régimen iraní es "llenando una gran ojiva cónica con multitud de submuniciones y municiones de racimo que se fusionan y dispersan al reingresar el misil en la atmósfera".

Esto "supone un verdadero desafío, incluso para los sistemas integrados de defensa aérea como los que tienen los israelíes", apunta. "Y causa bastantes daños y perjuicios a la población civil".

Por otro lado, tal y como ha afirmado el experto en misiles Tal Inbar a The Guardian, la interceptación de estas municiones de racimo es "más difícil que detener misiles unitarios debido a varios cambios técnicos en el perfil de interceptación".

"Para ser efectivos, un interceptor debe impactar contra el vehículo portador antes de dispersarse". Es decir, antes de que las submuniciones salgan del interior de la cabeza de guerra original.

La necesidad de interceptar y neutralizar los misiles con este tipo de submuniciones hace necesario el empleo de la capa más externa del Iron Dome, la conocida Honda de David (David's Sling, en inglés).

Se trata del primer escudo que tiene desplegado Israel como parte de su estrategia de defensa antiaérea y está especializado en interceptaciones en las capas altas de la atmósfera.

Sería, por tanto, el lugar ideal donde neutralizar la amenaza antes de que disperse las submuniciones.

Una vez traspasada esa franja, es imposible neutralizar todas las submuniciones. La doctrina indica que deben lanzarse, al menos, dos misiles interceptores por si uno de ellos yerra en su cometido.

Las matemáticas son tozudas y, en el peor caso del misil con hasta 80 submuniciones, las Fuerzas de Defensa de Israel deberían lanzar 160 interceptores.

El experto en misiles Tal Inbar indica que este supuesto no es rentable en absoluto. Máxime en un momento de escasez de munición de interceptación como en el que están sumidos tanto Israel como Estados Unidos.

Otro de los factores clave es que las submuniciones no siempre explotan al chocarse contra la superficie, lo que supone un importante riesgo para la población civil que sale a las calles una vez las sirenas dejan de sonar.

Lanzamiento de munición de racimo sobre Israel

Lanzamiento de munición de racimo sobre Israel Dylan Martinez Reuters

Cuando se sospecha la presencia de municiones de racimo, equipos militares especializados deben rastrear las zonas donde se piensa que han caído para comprobar si existe alguna carga no explotada.

Amnistía Internacional ya denunció el uso de este tipo de municiones por parte de Irán en la Guerra de los Doce Días de junio del pasado año, calificándolo de "flagrante violación del derecho internacional humanitario".

La organización también acusó de un hecho similar a Israel por sus acciones sobre territorio libanés en 2006, según recoge CNN, aunque actualmente parece haber abandonado este formato de ataque.