Misil FP-7

Misil FP-7 Fire Point

Observatorio de la Defensa

Kiev apuesta por diseñar un "Patriot ucraniano" empleando tecnología europea ante la baja producción del misil de EEUU

La industria ucraniana trabaja en el desarrollo de un interceptor antibalístico apoyándose en desarrollos europeos ya existentes.

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Las claves

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Ucrania impulsa el proyecto Freya para desarrollar un misil antiaéreo propio, el FP-7.x, ante la escasez de sistemas Patriot estadounidenses.

El FP-7.x utilizará tecnología europea y componentes occidentales, integrándose en la red de defensa aliada y empleando arquitectura abierta para máxima compatibilidad.

El misil ucraniano combinará elementos de misiles soviéticos con materiales y electrónica modernos, y usará guiado por infrarrojos suministrado por Diehl Defence.

Aunque el sistema carece de propulsores de maniobra como el Patriot, busca ofrecer una defensa intermedia y optimizar el uso de misiles Patriot para amenazas más complejas.

Ucrania afronta toda una encrucijada logística para continuar defendiendo su territorio de los ataques de Moscú con misiles balísticos. La incapacidad de la industria de Estados Unidos de producir sistemas Patriot -los que mayor efectividad han demostrado a la hora de neutralizar los bombardeos rusos- al ritmo requerido por Kiev amenaza con dejar al país indefenso ante los proyectiles más avanzados del Kremlin.

Ante este cuello de botella y el riesgo que supone la dependencia absoluta de los suministros extranjeros, la industria militar ucraniana ha decidido tomar la iniciativa a través de una propuesta audaz: el denominado proyecto Freya.

Concebido por la empresa local Fire Point, este programa, en lugar de diseñar un sistema de defensa aérea desde cero que requeriría décadas de desarrollo, se sirve de tecnologías ya existentes.

De esta manera, la iniciativa propone utilizar sistemas europeos que ya se encuentran disponibles en el mercado, integrándolos en una arquitectura soberana. En cuanto al interceptor, Fire Point propone su misil FP-7.x, llamado a convertirse en una especie de "Patriot ucraniano".

Este misil tendrá una velocidad de entre 1500 y 2000 metros por segundo, una longitud de 7,25 m y un diámetro de fuselaje de 0,53 m.

El diseño del interceptor FP-7.x es una clara lección de realismo industrial en tiempos de guerra. Los ingenieros ucranianos han tomado como punto de partida la estructura externa y el fuselaje del misil soviético 48N6, un componente de los conocidos sistemas S-300 y S-400 de Rusia.

La estrategia consiste en vaciar por completo la arquitectura interna de este veterano vector para reconstruirla con tecnología de vanguardia. Se sustituyen los pesados sistemas analógicos del pasado por materiales compuestos modernos -lo que debería reducir su coste de producción- y electrónica de estado sólido de fabricación occidental.

Zelenski, en Alemania, con un sistema de defensa antiaérea Patriot de fondo.

Zelenski, en Alemania, con un sistema de defensa antiaérea Patriot de fondo. Jens Buttner Reuters

Este rediseño busca que el misil alcance velocidades hipersónicas con la masa necesaria para golpear con fuerza en la fase terminal de vuelo, aprovechando las líneas de producción y el conocimiento técnico que Ucrania ya posee sobre la tecnología heredada de la era soviética.

Donde el proyecto Freya se aparta radicalmente del estándar estadounidense es en su sistema de guiado. Mientras que el Patriot utiliza un buscador de radar activo para localizar su objetivo de forma autónoma, el FP-7.x opta por un buscador de imágenes por infrarrojos suministrado por la empresa alemana Diehl Defence, creadora del sistema IRIS-T.

Esta elección sitúa al Freya en una categoría similar al sistema THAAD de Estados Unidos, el cual persigue las firmas térmicas extremas generadas por la fricción de los misiles balísticos al reentrar en la atmósfera.

Según han detallado desde Fire Point, el guiado se ejecutará en dos etapas diferenciadas, donde los radares terrestres conducirán al misil durante la fase media del trayecto a través de un enlace de datos, dejando que el sensor térmico realice las correcciones finales de alta precisión cuando se encuentre cerca de la ojiva enemiga.

Arquitectura abierta

Para garantizar su viabilidad en el campo de batalla, el FP-7.x se ha diseñado bajo un concepto estricto de arquitectura abierta. Esto significa que el misil no dependerá de un radar exclusivo, sino que funcionará de manera intercambiable dentro de la red de vigilancia que los aliados occidentales ya han desplegado.

La detección de largo alcance del sistema Freya se apoyará en radares que ya han demostrado su valía en el frente. Entre los sistemas compatibles se encuentran el Hensoldt TRML-4D alemán, el Thales Ground Master 400 y la familia Saab Giraffe 4A/8A.

Sistemas de defensa antimisiles Patriot

Sistemas de defensa antimisiles Patriot

Será, asimismo, totalmente compatible con sensores avanzados europeos y utilizará el centro de dirección de fuego de la firma noruega Kongsberg. Al emplear el protocolo de comunicación estándar Link 16 de la OTAN, el Freya podrá recibir alertas tempranas e información de seguimiento detectada por cualquier plataforma aliada en el teatro de operaciones, integrándose de manera orgánica en el escudo defensivo preexistente.

No obstante, el proyecto afronta desafíos técnicos muy complejos. El Patriot actual destruye sus objetivos mediante la tecnología de impacto directo, utilizando potentes motores de impulsos laterales para maniobrar bruscamente en el último milisegundo y desintegrar la carga enemiga en el aire.

Por el contrario, el diseño ucraniano carece de estos propulsores y depende de un control puramente aerodinámico basado en aletas. Esta limitación técnica implica que el Freya podría tener que confiar en una cabeza explosiva de fragmentación. Si el misil estalla cerca de su objetivo en lugar de colisionar directamente, existe el riesgo de que solo desvíe la trayectoria del proyectil balístico ruso, permitiendo que este siga cayendo y explote en el suelo lejos de su blanco original.

A pesar de las lógicas dudas sobre si este primer intento podrá igualar la precisión milimétrica del sistema estadounidense, el enfoque del proyecto es eminentemente práctico. Ucrania no puede permitirse el lujo de esperar a que el panorama internacional estabilice la producción de misiles mientras sus infraestructuras críticas siguen bajo constante amenaza.

Al acortar el ciclo de desarrollo de años a meses gracias a los componentes europeos ya certificados, Fire Point busca establecer una capa intermedia de defensa sumamente necesaria. El éxito del FP-7.x permitiría reservar los escasos y valiosos misiles Patriot para las amenazas balísticas más complejas, logrando optimizar un inventario defensivo que actualmente se encuentra al límite de sus capacidades.