F-81 'Santa María' en navegación.

F-81 'Santa María' en navegación. Armada

Observatorio de la Defensa

La Armada plantea la ampliación de la vida útil de las F-80 para ir solapando la entrada en servicio de las F-110

Varias unidades de las F-80 'Santa María' recibirán una pequeña actualización para ampliar su vida útil mientras la Armada recibe las nuevas fragatas.

Más información: Amper entrega a Navantia los dos reactores catalíticos para el sistema AIP de los submarinos S-83 y S-84

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Las claves

La Armada estudia ampliar la vida útil de las fragatas F-80 para solapar su retirada con la entrada en servicio de las nuevas F-110.

El proceso de modernización de las F-80 está en fase inicial y se evalúan sistemas a actualizar, como comunicaciones, sensores y defensa de punto.

Las F-80 han demostrado recientemente su operatividad con el despliegue simultáneo de las seis fragatas, aunque han perdido su capacidad antiaérea de grupo tras el retiro de los misiles SM-1.

La actualización de las F-80 permitiría mantenerlas activas para misiones de escolta de baja intensidad, patrulla y vigilancia, mientras se incorporan las F-110.

El primer buque de la clase F-80 'Santa María' se botó hace casi 42 años en Ferrol. La encargada de la construcción fue la Empresa Nacional Bazán —hoy Navantia—, quien completó el contrato de la Armada por seis embarcaciones en 1994.

Desde entonces y hasta hoy, las 'Santa María' han prestado servicio en despliegues tan importantes como la operación Escudo del Desierto en el Golfo Pérsico o la operación Atalanta, que continúa en la actualidad.

Actualmente, la rama naval española está trabajando en el planteamiento "económico y técnico" de la modernización de los buques, cuyo objetivo es alargar unos cuantos años su servicio.

"Son embarcaciones claramente antiguas, pero todavía muy válidas", explican fuentes de la Armada a EL ESPAÑOL.

Tal y como explican a este periódico, el proceso se encuentra todavía en una fase muy inicial de evaluación de las capacidades que quieren integrar y de los sistemas a sustituir.

Tampoco se ha determinado por el momento cuántas embarcaciones de la clase 'Santa María' experimentarán este proceso de ampliación de vida útil.

"El objetivo pasa por contar con las F-80 para ir solapando su retirada con la entrada en servicio de las fragatas F-110", apuntan.

Dentro del mismo hilo, desde la Armada indican a este periódico que las certificaciones de una clase de fragatas nueva como es la F-110 "siempre suele traer algunas complicaciones".

"Ya lo experimentamos en primera persona con la entrada en servicio del submarino S-81 'Isaac Peral'", el primero de su serie.

"Todos los problemas que tuvimos con la unidad" se tradujeron en importantes retrasos a la hora de finalizar el proceso de adaptación por parte del personal de la Flotilla en Cartagena.

Incluso "es raro que salgan a la primera", aseguran. "Y no queremos que nos pase lo mismo".

F-81 'Santa María' zarpando de la Base Naval de Rota

F-81 'Santa María' zarpando de la Base Naval de Rota Armada

Este encaje de bolillos se hace teniendo en cuenta que el cronograma del programa F‑110 se está cumpliendo de forma satisfactoria y según lo previsto por Navantia. Tanto es así, que todo apunta a que adelantarán la botadura de la F-112.

La buena marcha de las F‑110 la corroboran a este periódico tanto desde la Armada como desde Navantia, aunque admiten que el programa ha vivido unas semanas delicadas por la amenaza de Trump de cortar cualquier relación comercial con España.

Asimismo, las fragatas F-100 enfrentarán en los próximos años una importante Actualización de Mitad de Vida (MLU) que las acercará a las F-110, por lo que la necesidad de mantener las F-80 también podría tener aquí otro punto de anclaje más.

En cuanto al calendario, la F-111 'Bonifaz' tiene previsto entregarse a la Armada en el 2028 y la F-112 'Roger de Lauria' en 2029. La última —por el momento— de la serie es la F-115 'Barceló' que se botará en 2030.

La ventana temporal de las F-80 podría alargarse a principios de la próxima década, algunas fuentes apuntan a 2033, pero las previsiones a largo plazo no suelen salir bien en esta industria. Lo mismo ocurre con la MLU de las F-100, que se irá produciendo en esas mismas fechas.

De vuelta a las F-80, la salud técnica de la flota quedó recientemente demostrada con el despliegue de forma simultánea de las seis embarcaciones a principios de este mes.

"Seis fragatas, seis escenarios y un mismo mensaje estratégico: capacidad de generación de fuerza", anunció la Armada el pasado 3 de marzo.

Es un hito del personal logístico y de mantenimiento de la clase 'Santa María' y da una idea clara del nivel de funcionalidad y disponibilidad de las F‑80.

Defensa de punto

Entre los sistemas que podrían actualizarse para alargar la vida útil de los buques están los sistemas de comunicaciones, sensores o la instalación de una defensa de punto.

Precisamente, el Consejo de Ministros aprobó el pasado martes 17 de marzo la celebración de un acuerdo marco para la compra de tres sistemas de defensa para embarcaciones que se llevará a cabo durante seis años tras su formalización. Lo que coincidiría, aproximadamente, con este solape entre la retirada de las F-80 y las F-110.

Sentinel 25 RFG

Sentinel 25 RFG Escribano

Fuentes del sector apuntan a que las F‑80 son una de las candidatas naturales para recibir parte de estos sistemas de autoprotección, aunque por ahora Defensa no ha especificado qué buques se beneficiarán ni qué soluciones se elegirán.

En 2024, un contrato de 7,5 millones de euros publicado por la Jefatura de Apoyo Logístico de la Armada y con similar propósito, quedó desierto al desestimarse la propuesta de MBDA, la única compañía que participó.

A finales de ese mismo año, Defensa amplió la adquisición de sistemas de armas Sentinel 30 de EM&E (Escribano Mechanical & Engineering) que han ido rotando entre las F-80 y los patrulleros P-70 según las necesidades operativas.

Actualización pasada y recortes

La única actualización importante que han experimentado las embarcaciones de la clase 'Santa María' se produjo a principios de los años 2000. Y ya muchos analistas apuntaron a lo recortada que estaba, teniendo en cuenta su edad y tecnología a bordo.

Los astilleros de Navantia en Cádiz comenzaron a trabajar en la F-82 'Victoria' y la F-83 'Numancia' en octubre de 2005 en una carena en la que se sustituyeron los 4 motores eléctricos y se integraron algunas mejoras menores en radares o equipos de guerra electrónica.

Poco después se aplicaron estas mejoras a la F-81 'Santa María' y F-84 'Reina Sofía'.

Las dos últimas de la serie, la F-85 'Navarra' y F-86 'Cantabria', ya salieron del astillero con mejoras importantes en algunos sistemas críticos como los radares, por lo que podrían ser las candidatas perfectas para recibir este extra de vida.

Sin embargo, la Armada comenzó a principios del año pasado el retiro de los misiles SM-1 —en sus diferentes versiones— de las F-80, dejándolas de esta forma sin su único interceptor para protección antiaérea.

A pesar de su denominación oficial de fragatas, las F-80 hoy en día están lejos de los estándares de esta clase de embarcaciones, como pueden ser las F-100 y las inminentes F-110, ambas construidas en los mismos astilleros que las 'Santa María'.

Desde el punto de vista de capacidades, las F-80 se diseñaron como embarcaciones para guerra antisubmarina, fruto del contexto geoestratégico en el momento que comenzaron a desarrollarse, justo en pleno apogeo de los submarinos soviéticos y estadounidenses por la Guerra Fría.

Con su capacidad antiaérea de grupo anulada y a la espera de conocer el alcance de la próxima actualización, las F-80 podrían tener un papel importante como escolta de baja intensidad, patrullera (siguiendo el camino de las F-30) o misiones de presencia y vigilancia, como es el caso de la Operación Atalanta en la que participan actualmente.