Dron Sting

Dron Sting Valentyn Ogirenko Reuters

Observatorio de la Defensa

Sting, los drones interceptores de Ucrania contra los Shahed iraníes: impresos en 3D por menos de 3.000 euros

Wild Hornets, la compañía detrás del Sting, ha conseguido un ritmo de fabricación de 10.000 unidades al mes y el dron ya ha derribado 3.900 Shahed.

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Las claves

Ucrania ha desarrollado el dron interceptor Sting, impreso en 3D y con un coste de menos de 3.000 euros, para neutralizar drones Shahed-136 iraníes usados por Rusia.

El Sting está diseñado como una solución económica frente a los altos costes de los misiles convencionales, permitiendo la fabricación de más de 10.000 unidades al mes.

Militares ucranianos han derribado más de 3.900 drones Geran-2 (nombre ruso de los Shahed-136) utilizando el sistema Sting.

Diversos países, entre ellos Estados Unidos y Arabia Saudí, han mostrado interés en los Sting, aunque las exportaciones de drones están actualmente restringidas por la legislación ucraniana.

La solución a los drones kamikaze iraníes la puede tener Ucrania. Tras el inicio de la operación Furia Épica y la consecuente respuesta de Irán, los drones Shahed-136 han sido uno de los grandes protagonistas en los ataques coordinados desde el cuartel general de los ayatolás.

Este Shahed-136 opera en Rusia con el nombre de Geran-2 y las tropas de Ucrania han conseguido especializarse en derribarlos empleando otro dron: el Sting.

Aunque se trata realmente de una aeronave remotamente tripulada, el Sting es un sistema de bajo coste especialmente concebido para la interceptación de cualquier amenaza aérea.

Nacieron como herramienta de supervivencia para las tropas de Zelenski, que experimentaron en primera persona la gran diferencia de costes entre los drones que Moscú lanzaba sobre su territorio y los sistemas que, hasta entonces, se empleaban para interceptarlos y derribarlos.

Para poner esto en contexto, el dron Shahed-136 tiene un coste de fabricación de unos 40.000 euros, mientras que un misil interceptor puede superar los 2 millones de euros. Y se lanzan dos por si uno falla.

Esta diferencia abismal en el plano económico fue identificada por Ucrania nada más comenzar su guerra contra Rusia y, ahora, lo están experimentando en primera persona los países del Golfo Pérsico y Estados Unidos.

La rama industrial del Gobierno de Zelenski comenzó entonces a impulsar la investigación de tecnologías alternativas a los misiles tradicionales, dando como resultado sistemas interceptores a un coste varios órdenes inferior.

Dron Sting

Dron Sting Wild Hornets

El Sting es uno de los principales ejemplos. Desarrollado por la compañía Wild Hornets, entró en servicio en el año 2024 con un coste de fabricación de unos 3.000 euros y actualmente salen de la línea de montaje más de 10.000 unidades al mes.

Según explicó hace unos días el presidente ucraniano Volodímir Zelenski, más de diez países ya habían pedido asesoramiento a Ucrania para defenderse de los Shahed iraníes.

"De hecho, son los mismos drones de ataque que el régimen de Irán suministró a Rusia", apuntó. Y que en Moscú vuelan bajo la denominación de Geran-2.

"Ahora mismo, en Ucrania, contamos sin duda con la mayor experiencia del mundo en la lucha contra los Shahed", señaló.

Sting

Wild Hornets, la compañía detrás del dron interceptor Sting, se fundó en el año 2023 con el propósito de desarrollar un sistema para neutralizar la permanente amenaza aérea de los drones lanzados desde territorio ruso.

Ucrania necesitaba crear un interceptor moderno, capaz, barato y de fabricación nacional para frenar el desgaste de la munición que le enviaban los países aliados.

Aplicando esa fórmula, Wild Hornets creó el Sting, un dron fabricado utilizando impresoras 3D, impulsado por cuatro rotores y equipado con todo lo necesario para servir de interceptor para los Shahed.

Según detallan desde la propia compañía, el dron dispone de una cámara que permite a un operador dirigir el Sting hacia el Shahed y, en el momento dado, activar la carga explosiva que lleva en su interior.

Las últimas informaciones apuntan a que militares ucranianos han derribado más de 3.900 drones Geran-2 empleando únicamente sistemas Sting.

Exportaciones prohibidas

A través de su canal de Telegram, Zelenski también informó que había recibido una solicitud de EEUU para "obtener apoyo específico en la protección contra los drones Shahed en Oriente Medio".

Algunos medios se han hecho eco recientemente de posibles contactos entre varios países del Golfo Pérsico y la industria de defensa de Ucrania.

Según Kyiv Independent, Arabia Saudí está "preparando un gran contrato" de adquisición de armamento ucraniano para hacer frente a los drones iraníes, sin especificar el modelo del sistema ni las compañías involucradas.

Este potencial de exportación juega en un delicadísimo equilibrio de capacidad para Ucrania, que no puede permitirse el lujo de disminuir el suministro interno de armamento desviando sistemas a países terceros.

Con la guerra de Rusia enquistada y algunos de sus aliados armamentísticos más importantes centrados en Irán, la situación se torna muy compleja para los de Zelenski.

De hecho, tal y como recoge TWZ, las exportaciones de drones no están permitidas actualmente en Ucrania.

Sin embargo, "el gobierno ucraniano está manteniendo conversaciones bilaterales con otros países aliados sobre el suministro de drones", aseguró Alex Roslin, portavoz de Wild Hornets, compañía creadora del Sting, al mismo medio.

Roslin también apunta a que están listos para "cubrir cualquier necesidad que se nos presente para ayudar a los socios estratégicos de Ucrania si se nos solicita".

Si bien la exportación de drones requiere de un cambio en las leyes internas de Ucrania, existen otras fórmulas industriales.

La más directa, más allá de la reforma normativa, es la transferencia tecnológica para que compañías emplazadas fuera de territorio ucraniano puedan fabricar bajo licencia los drones interceptores. Pero esta es una vía que requiere tiempo para poner en marcha las líneas de fabricación y montaje.

Algunas compañías ucranianas ya se encuentran abriendo filiales en países europeos como Alemania o Reino Unido, desde donde también llevan a cabo parte de la producción de sistemas y podrían encarar las exportaciones sin limitaciones.