El buque Cape St. George de Estados Unidos lanzando un misil Tomahawk

El buque Cape St. George de Estados Unidos lanzando un misil Tomahawk US Navy

Observatorio de la Defensa

Las consecuencias en Ucrania de la ofensiva contra Irán: la dependencia exterior de ambos bandos tensiona la guerra

Zelenski teme que un conflicto de larga duración reduzca el envío de armas por parte de EEUU, mientras Rusia mantiene su dependencia de Irán.

Más información: El arsenal de Irán para responder a Israel y EEUU: misiles hipersónicos, balísticos y enjambres de drones

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Las claves

La ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán está agotando los arsenales de municiones en ambos bandos, lo que podría afectar el suministro militar a Ucrania.

Zelenski advierte que la demanda de misiles y armas en Oriente Próximo podría dificultar el acceso de Ucrania a sistemas de defensa antiaérea.

El uso intensivo de misiles y drones por parte de Irán para defenderse podría reducir su capacidad de suministrar tecnología y armamento, como los drones Shahed, a Rusia.

La guerra en Ucrania se ve influida por la dependencia de ambos bandos de proveedores externos, y la situación en Oriente Próximo puede alterar el equilibrio logístico y estratégico del conflicto.

La gran intensidad en el conflicto de Estados Unidos e Israel contra Irán está vaciando el stock de munición en uno y otro bando.

Desde que comenzó la operación Furia Épica el pasado sábado, cientos de misiles y drones kamikaze se han empleado para intentar mermar la capacidad militar del contrario.

Una situación que, de mantenerse al ritmo actual, es totalmente insostenible en el medio plazo.

Tanto es así que algunos medios ya apuntan a un posible traslado de los sistemas de defensa antiaérea desplegados por EEUU en Corea del Sur al teatro de Oriente Próximo.

A esto se une el despliegue de capacidad por parte de algunas fuerzas armadas europeas hacia Oriente, como es el caso de Francia o Reino Unido. Estos países son, a su vez, dos de los principales proveedores de material militar a Ucrania.

Zelenski ya avisa: "Podría complicarse acceder a misiles y armas para la defensa de nuestro espacio aéreo".

"Los estadounidenses y sus aliados en Oriente Próximo podrían necesitar estos recursos para defenderse", ha insistido el presidente ucraniano en una entrevista en el Corriere della Sera.

De hecho, no se trataría de un escenario nuevo en el frente. Cuando EEUU e Israel atacaron en junio del año pasado algunas posiciones en Irán, las tropas ucranianas ya experimentaron una disminución en el constante flujo de misiles.

"Todavía no se nota, pero me temo que podría pasar de nuevo", explica Zelenski. Esta situación está directamente ligada con la previsión que ha hecho Estados Unidos sobre la duración de la operación Furia Épica.

Un conflicto de alta intensidad y duración a más de 10.000 kilómetros de Estados Unidos pondría en jaque el suministro de munición hacia Oriente Próximo. Mientras, el frente ucraniano pasaría a una segunda posición en la lista de prioridades de armamento.

Sin embargo, para gracia de Ucrania y desgracia de Rusia, Irán también se encuentra vaciando sus arsenales con el objetivo de protegerse de Estados Unidos e Israel.

Dependencia de Irán

Según los recuentos más recientes y al cierre de este artículo, Irán habría lanzado más de 800 misiles balísticos —de todos los modelos— y más de 1.000 drones contra los objetivos prefijados, entre los que se encuentran bases estadounidenses en la región y algunas pertenecientes a la UE como Chipre.

Los servicios de inteligencia de Israel, ampliamente infiltrados en el organigrama militar iraní, apuntan a que Teherán contaba con alrededor de 3.500 misiles balísticos de corto y largo alcance listos para ser lanzados antes del comienzo de la Operación Furia Épica.

Si los datos son correctos y teniendo en cuenta que el ritmo de lanzamiento es superior al de fabricación —EEUU ya ha atacado algunas instalaciones clave para ello—, el aire en los pulmones de Irán debería ir mermando en los próximos días.

Comenzaría entonces una guerra logística por ver qué bando es el que mejor aguanta el pasar de las jornadas sin mostrar un ápice de debilidad. Un terreno para el que Irán lleva preparándose años y que puede complicársele mucho a Estados Unidos al estar tan lejos de sus suministradores.

El ministro de Defensa de Irán, el general de brigada Mohammad-Reza Ashtiani, camina junto a un misil iraní durante una ceremonia de presentación en Teherán, Irán, en esta fotografía obtenida el 17 de febrero de 2024.

El ministro de Defensa de Irán, el general de brigada Mohammad-Reza Ashtiani, camina junto a un misil iraní durante una ceremonia de presentación en Teherán, Irán, en esta fotografía obtenida el 17 de febrero de 2024. Reuters.

Con este escenario de tan alta intensidad, la primera derivada es la estrechísima relación comercial y diplomática que mantienen Irán y Rusia. Una sincronía interesada en la que Teherán proporciona —o proporcionaba— tecnología y sistemas a las tropas del Kremlin.

La necesidad actual y absoluta del régimen islamista puede poner en peligro este envío masivo de material armamentístico, con la segunda derivada en la guerra en Ucrania.

"Aunque los ucranianos nunca amenazaron a Irán, el régimen iraní optó por hacerse cómplice de Putin y le suministró drones Shahed y tecnología", según declaró Volodímir Zelenski.

En el transcurso de la guerra, "los rusos han utilizado más de 57.000 drones de ataque modelo Shahed contra Ucrania", asegura el presidente ucraniano. Lo que implica un constante suministro logístico que ahora puede haberse cortado por las propias necesidades internas de Irán.

Desde Ucrania ven la operación Furia Épica como una oportunidad para debilitar a las tropas comandadas desde el Kremlin. "Es importante que Estados Unidos actúe con decisión", recalca Zelenski. "Siempre que hay determinación estadounidense, los criminales globales se debilitan".

Los 3.000 millones

La relación comercial en defensa entre Irán y Rusia comenzó a principios de la década de 2010 y se intensificó casi al mismo tiempo que Moscú se hacía con Crimea.

Presidente ruso Vladimir Putin junto al ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi

Presidente ruso Vladimir Putin junto al ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi Presidencia de Rusia

Esta ventana temporal coincide con la apuesta de Teherán por impulsar la industria de defensa, con los drones y los misiles como los pilares principales de su estrategia de proyección de fuerza.

Tal y como recoge Bloomberg, citando a una fuente militar que se mantiene en el anonimato, los contratos entre Irán y Rusia comenzaron realmente a fluir en octubre de 2021, pocos meses antes del comienzo de la invasión de Ucrania.

En aquel momento, se aprobó un gran programa de adquisición de material iraní por parte del Kremlin, superando los 2.300 millones de euros.

Las compras incluyeron "cientos" de misiles balísticos de corto alcance modelo Fath-360, cerca de 500 misiles balísticos de otros modelos y aproximadamente 200 misiles tierra-aire asociados a sistemas de defensa antiaérea.

Asimismo, Irán también ha proporcionado "millones de unidades" de proyectiles de todo tipo, incluida munición para obuses.

Pero si hay una compra que ha sido especialmente fructífera para ambas partes esa es la de drones Shahed-136. Diseñada y fabricada originalmente en Irán, esta aeronave se convirtió en uno de los activos más importantes para las Fuerzas Armadas de Putin.

Los éxitos cosechados en el campo de batalla condujeron a Moscú a firmar un acuerdo con Teherán para una transferencia tecnológica completa que permitiera la fabricación en Rusia de los drones.

De esta forma nació el Geran-2, que no es otra cosa que una versión fabricada en Rusia prácticamente calcada a la comercializada por Irán. Este movimiento se incluyó dentro de un contrato por 1.500 millones de euros cerrado a principios de 2023.

Una línea de producción con fila tras fila de drones Geran-2 de color negro mate.

Una línea de producción con fila tras fila de drones Geran-2 de color negro mate. X

En total, teniendo en cuenta sendos contratos en 2021 y 2023, Moscú habría adjudicado casi 3.000 millones de euros a Irán. Una cifra que podría ser mayor, ya que existen acuerdos que no han trascendido.

Con este planteamiento, la guerra en Ucrania ya no solo se juega en el Donbás, sino también en los cielos de Irán y del Golfo. Cada misil balístico y cada dron Shahed que Irán lanza para contrarrestar a Israel y EEUU, es un misil o un dron que no está disponible para Rusia.

Misma fórmula para los misiles interceptores que el Pentágono ha desplegado en la zona y que son piezas clave para repeler los ataques de Rusia en suelo ucraniano, con la desventaja de que Moscú sí cuenta actualmente con una industria de defensa más o menos sólida y Ucrania no.

Además, la reposición y sustitución en los arsenales de los misiles balísticos o los de crucero no es una tarea sencilla; ni siquiera para Estados Unidos con una industria de la defensa alejada del teatro de operaciones y funcionando a pleno rendimiento.