Donald Trump atiende a los medios mientras se dirige al Marine One para viajar a Iowa, desde la Casa Blanca.

Donald Trump atiende a los medios mientras se dirige al Marine One para viajar a Iowa, desde la Casa Blanca. Jonathan Ernst Reuters

Oriente Próximo

EEUU despliega "más fuerzas que en Venezuela" para atacar Irán pero Trump no descarta negociar con los ayatolás

El contexto recuerda al pasado mes de junio, cuando inmediatamente después de mandar una delegación a Doha para negociar un acuerdo con Irán, el presidente de EEUU bombardeó sus instalaciones nucleares.

Más información: El portaaviones 'USS Abraham Lincoln' ya está cerca de Oriente Próximo en medio de la tensión con Irán

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Las claves

Estados Unidos ha desplegado una fuerza militar en el Golfo Pérsico mayor que la utilizada en Venezuela, incluyendo el portaaviones USS Abraham Lincoln y varios buques y cazas.

Donald Trump afirma que Irán desea negociar con EE.UU., pero mantiene la presión militar y no descarta un ataque para frenar el programa nuclear iraní.

Irán, en crisis social y económica, ha recurrido a Arabia Saudí como mediador para evitar el conflicto, pese a la histórica enemistad entre ambos países.

El régimen iraní enfrenta denuncias de hasta 35.000 manifestantes muertos tras la represión, mientras Trump es presionado por su entorno para cumplir su promesa de ayudar a los opositores iraníes.

"Quieren llegar a un acuerdo. Lo sé. Han llamado muchas veces. Quieren hablar", así explicaba la situación el presidente estadounidense Donald Trump en entrevista con el periodista de Axios y analista de CNN, Barak Ravid.

Irán está en medio de una terrible crisis social, tras la brutal represión de las manifestaciones de principios de año y con una economía en pleno derrumbe, lo que hace que la inteligencia estadounidense considere que el régimen "está en su momento más débil desde 1979", cuando los ayatolás llegaron al poder.

No está claro exactamente qué puede ofrecer el régimen de Teherán a Estados Unidos para evitar un segundo ataque, tras la "guerra de los doce días" de junio del año pasado.

Tampoco está claro lo que busca Trump. En principio, que Irán abandone toda pretensión de retomar su programa nuclear con fines materiales o civiles.

No es probable que entre en la cuestión de los derechos humanos, pues es un tema que no le ha interesado en Venezuela y que no tendría por qué interesarle ahora.

Mientras Estados Unidos sigue informando y consultando a sus aliados —el almirante Brad Cooper, el jefe del Comando Central (CENTCOM, por sus siglas en inglés), visitó Siria, Israel e Irak este fin de semana para estimar las consecuencias de un ataque—, Irán ha recurrido al príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salmán, como mediador, algo realmente sorprendente. Masud Pezeshkian llamó por teléfono a MBS este martes para comunicarle que estaba dispuesto a buscar una solución que impida la guerra.

Las relaciones entre Irán y Arabia Saudí han sido históricamente pésimas desde la llegada de los ayatolás al poder.

Arabia Saudí es el referente religioso del mundo musulmán y su religión —el wahabismo— es un derivado del culto suní. Irán, sin embargo, siempre ha pretendido ser el referente militar y político de ese mismo mundo desde una perspectiva chií.

En septiembre de 2019, Irán llegó a atacar con misiles unas refinerías en territorio saudí, aunque responsabilizara a su milicia en Yemen, los hutíes.

Despliegue de portaaviones nuclear USS Abraham Lincoln.

Despliegue de portaaviones nuclear USS Abraham Lincoln. Archivo (US Navy)

La "armada" de Trump, lista

Las razones para no atacar Irán tienen que ver con la disposición de los persas a negociar en una posición de debilidad, con el riesgo que se asumiría si Irán decidiera vengar el ataque contra bases estadounidenses en países de Oriente Próximo y con el hecho de que sumiría al aliado de Vladímir Putin en algo muy parecido a una guerra civil.

Ninguno de sus vecinos se siente cómodo con los ayatolás… pero tal vez prefieran un régimen disminuido a la inestabilidad que supondría un cambio de guardia si la opción de Reza Pahlaví sale mal.

Todo eso juega a favor de Alí Jamenei y de Pezeshkian… lo que juega en contra es el instinto básico de Trump.

Da la sensación de que el presidente estadounidense está en un momento de su vida y de su mandato en el que lo que quiere es acción. Lleva semanas mandando barcos a la zona del Golfo Pérsico y ya está ahí el USS Lincoln, el más poderoso de todos, que ha llegado con una escolta de otros tres buques de guerra armados con misiles Tomahawk.

Aparte, ha enviado varios cazas F15 y F35 y sistemas adicionales de defensa aérea.

"Hemos enviado una gran armada", afirmó Trump, utilizando el término en castellano. "Es más poderosa que la de Venezuela", matizó, lo cual, por otro lado, tampoco es muy complicado porque en Venezuela no hizo falta demasiado despliegue naval, sino más bien aéreo para acabar con los objetivos militares terrestres y con los barcos que supuestamente llevaban la droga a Estados Unidos.

En cualquier caso, a nadie se le escapa que la referencia no es casual y que apunta a que lo que pasó en el país caribeño puede pasar en Irán en breve.

Más de 30.000 manifestantes muertos

Por si esto fuera poco, está la cuestión del ego, que siempre cuenta cuando hablamos de Trump.

Al principio de las manifestaciones en contra del régimen de los ayatolás, el presidente estadounidense prometió a los opositores que no les fallaría y que iría a su ayuda.

Pocos días después, estaba dando por buena la versión de Pezeshkian de que no habría más ejecuciones y distanciándose de las protestas. Muchos en su entorno lo han visto como una muestra de debilidad y eso a Trump no le gusta.

Si puede ajustar esa cuenta pendiente, lo intentará.

El régimen reconoce 3.000 muertes de civiles a quemarropa, mientras que la agencia HRANA asegura que ha podido contabilizar 6.000.

Sin embargo, fuentes médicas tanto dentro como fuera del país creen que la cifra de 30.000 se acerca más a la realidad, pudiendo incluso llegar a las 35.000.

La masacre ha sido tal que, en su papel de pacificador del mundo, Trump seguro que tiene la espina clavada.

En ese sentido se ha manifestado el senador Lindsey Graham, íntimo amigo del presidente y consejero áulico en cuestiones de política internacional.

Graham aseguró el lunes que había hablado recientemente con Trump y que confiaba en que "cumpliera su promesa" de ayudar a los iraníes que habían protestado contra su Gobierno.

También es cierto que Graham lleva años defendiendo a Ucrania frente a Rusia y no parece que el presidente le esté haciendo demasiado caso.

En general, la situación recuerda a junio de 2025, cuando Estados Unidos aceptó negociar con Irán sobre su programa nuclear, mandó una delegación a Doha para reunirse con los enviados de Pezeshkian… y al día siguiente, Trump ordenó el ataque sobre las instalaciones nucleares de Fordow, Natanz e Isfahan.

Con ese precedente sobre la mesa, más le vale a Teherán aceptar todo lo que le propongan o probablemente esta vez los ataques no sean de una sola noche ni exclusivamente sobre objetivos militares.