Emmanuel Macron en un momento de la recepción al papa León XIV en el Elíseo.

Emmanuel Macron en un momento de la recepción al papa León XIV en el Elíseo. REUTERS/Benoit Tessier

Europa

Macron, un presidente en el fin de su mandato e impopular, trae a España su visión de Francia como poder militar y nuclear

El presidente de Francia arranca en Madrid su visita de Estado tras anunciar el envío de soldados a Arabia Saudí.

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Las claves
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Emmanuel Macron llega a Madrid para una visita de Estado de dos días y presenta a Francia como potencia militar y nuclear.

Macron anunció el envío de soldados y sistemas de defensa a Arabia Saudí para proteger la terminal petrolera de Yambú, gesto criticado tanto por la extrema izquierda como la derecha francesa.

El presidente francés enfrenta una fuerte impopularidad, con solo un 16% de opiniones favorables según Ipsos, y no podrá presentarse a la reelección en 2027.

Macron impulsa acciones en política internacional y defensa mientras la política interna francesa se polariza entre Marine Le Pen y Jean-Luc Mélenchon.

El presidente de la República Francesa, Emmanuel Macron, llega hoy a Madrid para una visita de Estado de dos días con una apretada agenda.

Cualquiera diría que se trata de un viaje protocolario en compañía de su esposa, Brigitte, para despedir su segundo mandato de cinco años, que concluye el 2 de mayo de 2027, fecha de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales a las que no puede concurrir por imperativo legal.

Pero eso es no conocer a Macron. El jefe del Estado francés tiene claro que piensa seguir dando guerra hasta su último día en el Palacio del Elíseo.

El jueves pasado anunció el envío de "medios militares, es decir de soldados, de radares, de sistemas de defensa para proteger Yambú". En este puerto del Mar Rojo se encuentra la principal terminal saudí de exportación de petróleo y ha sido objeto de ataques recientes de los rebeldes hutíes del vecino Yemen.

Macron matizó que no quería "comprometer" a Francia en el conflicto entre Arabia y los yemeníes, pero no excluyó el recurso a los aviones de combate Rafale "si hubiere necesidad".

El anuncio tuvo lugar en una entrevista a dúo con dos periodistas de los dos principales canales de televisión de Francia, TF1 (privado) y Antena 2 (público) y fue difundido en hora de máxima audiencia, justo al final de los informativos de las 8 de la noche.

Esta decisión fue rechazada de inmediato por el candidato de La Francia Insumisa (LFI, extrema izquierda), Jean-Luc Mélenchon, quien escribió en X: "Tropas en Arabia Saudí, es instalarse en un teatro de guerra. ¿Si la base es atacada, qué haremos nosotros? ¿Convertirnos en beligerantes? Para nada". Y reclamó que la medida sea debatida en el Parlamento.

En el otro extremo del arco parlamentario, la extrema derecha de Marine Le Pen, el anuncio provocó el mismo rechazo.

"No hay que enviar soldados franceses para proteger el sitio de Yambú. No tenemos ningún acuerdo de defensa con Arabia Saudí. Eso supone asumir una serie de riesgos que no queremos asumir", declaró esa misma noche el vicepresidente de Reunión Nacional (RN), Sébastien Chenu, en la emisora BFM TV.

Encuentro entre Emmanuel Macron y Volódimir Zelenski en Nueva York en el marco de la Asamblea General de la ONU.

Encuentro entre Emmanuel Macron y Volódimir Zelenski en Nueva York en el marco de la Asamblea General de la ONU. Ukrainian Presidential Press Service/ Reuters

Es la forma que tiene un presidente que no se puede presentar a las elecciones presidenciales de agitar la campaña. El viernes anterior lo había intentado convocando al Elíseo a todos los jefes de partido y a los candidatos para exponerles un inquietante escenario de amenaza híbrida rusa y de crisis de combustibles por la guerra en Oriente Próximo.

Le Pen y Mélenchon —que comparten posiciones ambiguas sobre Rusia y que en el pasado fueron ambos admiradores de Vladímir Putin— se negaron a asistir a la reunión. Así que taza y media con el envío de tropas francesas a Arabia Saudí.

El presidente rechazó responder si dará alguna consigna de voto sobre su sucesor. De momento, se conforma con señalar a quien no quisiera tener que darle la llave del arma nuclear francesa.

Una apuesta complicada porque Le Pen sigue en cabeza de todos los sondeos y, en los últimos, parece abrirse paso en la opinión pública la opción de un duelo Le Pen versus Mélenchon en segunda vuelta.

El presidente francés que hoy empieza su visita oficial a España no es un pato cojo, en el sentido americano de la expresión. Porque el sistema francés carece de los contrapesos del estadounidense.

La política exterior y la defensa son competencias de la presidencia de la República. Así que el Parlamento, e incluso el Gobierno, podrán protestar pero no oponerse a las iniciativas de Macron.

El jefe del Estado francés anticipó además en la entrevista del jueves noche su intención de convocar una cumbre del G7 en los próximos días para abordar la gestión de los stocks estratégicos de petróleo.

Pretende frenar el ataque de pánico de los mercados y disuadir a Donald Trump de suspender unilateralmente las exportaciones de gasoil para evitar que el aumento de precio de este tipo de combustible lastre las expectativas electorales republicanas en las midterms americanas de noviembre.

Nada de esta gesticulación va a restaurar la popularidad de Macron que, según el último baremo de Ipsos para La Tribune, ha alcanzado la sima de sólo el 16 % de opiniones favorables. Son los datos de la oleada de septiembre, que suponen una caída de cinco puntos con relación a julio.

Durante su primer mandato (2017-2022), el presidente Macron ya cotizó al 21 % de opiniones favorables, un nivel del que ningún predecesor supo volver desde que se aprobó el mandato presidencial de cinco años. Estábamos a primeros de diciembre de 2018, en el peor momento de la crisis de autoridad desencadenada por la revuelta de los chalecos amarillos.

Macron logró entonces escapar de la sima con una fórmula de las tres D: disculpas, diálogo y dinero. Una resurrección nunca vista que le supuso recuperar diez puntos en cuatro meses a base de recorrer las 13 regiones de Francia encerrándose en reuniones públicas con cargos electos de poblaciones pequeñas, sindicalistas y estudiantes sin límite de tiempo.

El hecho es que de aquella crisis Macron salió reforzado. Y superó la pandemia del covid a base de discursos televisivos que romperían techos de audiencia. Y logró la reelección en 2022, a base de no hacer campaña casi hasta el final… porque Rusia había invadido Ucrania. Un hito sólo al alcance de dos monstruos de la política como François Mitterrand y Jacques Chirac.

Que el propio Macron arruinó al disolver anticipadamente la Asamblea y perder la mayoría. Desde entonces, sólo le quedan la política internacional y la defensa, dos capítulos que son bastante sonoros para seguir existiendo políticamente en estos tiempos de crisis.