El ya exministro de Sanidad Wes Streeting (izquierda) escucha hablar al primer ministro británico Keir Starmer en enero de 2025.

El ya exministro de Sanidad Wes Streeting (izquierda) escucha hablar al primer ministro británico Keir Starmer en enero de 2025. Leon Neal/Pool via REUTERS

Europa

El 'rey del Norte' Burnham, la 'renacida' Rayner o el 'mediático' Streeting: los tres candidatos a disputar el laborismo a Starmer

Las primeras encuestas apuntan a que Wes Streeting no lograría tumbar a Keir Starmer, pero tanto Angela Rayner como Andy Burnham podrían arrebatarle con facilidad el liderazgo.

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Las claves

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Keir Starmer enfrenta una crisis interna en el Partido Laborista tras dimisiones clave y mal resultado en elecciones locales.

Wes Streeting, exministro de Sanidad y figura mediática del ala derecha laborista, dimitió criticando el liderazgo de Starmer y pidiendo un debate de ideas en el partido.

Andy Burnham, alcalde de Mánchester y favorito de las bases, podría regresar al Parlamento para disputar el liderazgo, aunque necesita superar obstáculos internos.

Angela Rayner, ex número dos de Starmer y respaldada por el ala izquierda y sindicatos, vuelve tras ser exonerada en una investigación fiscal, reforzando su perfil popular y obrero.

El primer británico Keir Starmer ha sobrevivido políticamente a su semana más adversa desde que llegó a Downing Street. La cadena de dimisiones en su gabinete, que llegó al punto crítico con la marcha del ministro de Sanidad Wes Streeting, y las más de 90 firmas laboristas instándole a dimitir no han bastado para iniciar el proceso de primarias.

No obstante, los tambores de guerra resuenan en el Partido Laborista. Aunque formalmente el mecanismo de elección de líder no está aún en marcha, la debacle en las elecciones locales y regionales de la pasada semana frente a la derecha populista del Reform UK de Nigel Farage y los nacionalistas de Escocia y Gales dejan al primer ministro tocado.

Aunque el resto del gabinete sigue cerrando filas, el ministro de Vivienda, Steve Reed, admitía a la BBC que "hemos dado una pésima impresión al país". Calificaba los últimos días de "semana espantosa" del laborismo, con Starmer obligado a darle la vuelta al desencanto y la impopularidad de su gestión.

Streeting, el rival más débil

La dimisión de Streeting era un secreto a voces, adelantado por su entorno después del discurso post-electoral en el que Starmer se negó a dimitir. Una reunión de 19 minutos en Downing Street entre ambos el miércoles por la mañana no sirvió para acercar posturas.

Finalmente, el ministro de Sanidad presentaba su dimisión el jueves entre críticas a Starmer, anunciando que "perdía la confianza" en el primer ministro. Sin embargo, se limitó a instar al partido a abrir un debate sobre el liderazgo de la formación "con el mejor rango de candidatos posible".

"Tengo claro que usted [Starmer] no liderará el Partido Laborista en las próximas elecciones generales, y los diputados y sindicatos laboristas quieren que haya un debate de ideas, no de personalidades o facciones", escribía.

A sus 43 años, Streeting es una de las figuras más visibles y mediáticas del ala derecha laborista. Formado en el activismo estudiantil y en la política municipal, entró en el Parlamento en 2015 y fue escalando posiciones en el partido hasta incorporarse al Ejecutivo como ministro de Sanidad tras la victoria en las elecciones generales de julio de 2024.

Admirador desde su adolescencia del ex primer ministro Tony Blair, a quien considera una referencia por el giro centrista que llevó a la formación de vuelta al poder a finales de los años noventa, Streeting representa la corriente más moderada del laborismo.

Su estilo directo y sus dotes de comunicación juegan a su favor en un momento en el que a Starmer se le reprocha una limitada capacidad para conectar con el electorado. Pero esa misma visibilidad, unida a su ambición declarada, alimenta suspicacias en distintos sectores del partido.

Sus críticas feroces a Jeremy Corbyn le granjearon la animadversión de los sectores más izquierdistas. Starmer le ha dejado ir con elegancia, augurándole un "papel importante" en el futuro del laborismo, con la tranquilidad de saber que es el aspirante al que, según las primeras encuestas, tiene más probabilidades tiene de batir en unas futuras primarias.

El alcalde del Gran Mánchester, Andy Burnham.

El alcalde del Gran Mánchester, Andy Burnham. Phil Noble Reuters

Burnham, el 'rey del Norte'

El actual alcalde de Mánchester, Andy Burnham, es todo lo contrario: el gran favorito de las bases laboristas. El principal escollo es que debería volver como diputado a la Cámara de los Comunes como condición para disputar el liderazgo laborista en esta legislatura.

El parlamentario Josh Simmons anunció así que renunciaba a su escaño por la circunscripción de Makerfield -Mánchester- para que Burnham "pueda regresar a su hogar", en referencia al Parlamento de Westminster, donde fue diputado entre 2001 y 2017.

Sin embargo, se trataría únicamente del primer paso. Primero, el Comité Ejecutivo Nacional (NEC) laborista tendrá que admitir su candidatura. En enero ya lo intentó por otra circunscripción cercana a Mánchester, pero fue bloqueado a instancias, se dijo entonces, del propio Starmer.

Además, Burnham deberá abandonar su ciudad, que le otorgó el apodo de el 'rey del Norte' -una referencia a Juego de Tronos- tras nueve años en el poder. Además, no tiene garantizado el escaño por Makerfield en un momento de debilidad política para los laboristas, y con Reform UK para presentar batalla.

La diputada laborista, Angela Rayner, durante una sesión en el Parlamento Británico.

La diputada laborista, Angela Rayner, durante una sesión en el Parlamento Británico.

Rayner, de nº2 a rival

También ha anunciado su regreso la ex 'número dos' de Starmer, Angela Rayner, que tuvo que dar un paso atrás en septiembre debido a sus disputas fiscales con la Hacienda británica. En plena crisis del Gobierno Starmer, anunció que había quedado exonerada en la investigación por haber intentado evadir impuestos.

Rayner se vio obligada a dimitir como viceprimer ministra y titular de Vivienda tras la polémica en torno a la compra de un piso en East Sussex (sur de Inglaterra), al revelarse que no había pagado la cantidad adecuada sobre el impuesto del timbre.

La política respondió que actuó de buena fe, basándose en sus asesores, y Hacienda ha aceptado saldar la deuda de 40.000 libras en concepto de impuesto impagado tras haber abonado inicialmente la tasa reducida. No ha tenido que pagar multa como resultado de la investigación.

Rayner (46 años), por el contrario, está bien considerada por el ala izquierda del laborismo , especialmente entre sindicatos y la militancia tradicional. De origen obrero, dejó la escuela sin cualificaciones y trabajó como cuidadora antes de comenzar su carrera política en el sindicato Unison.

Su biografía –de madre adolescente en un barrio obrero a ocupar uno de los más altos cargos políticos del país– le otorga en su regreso a la política un atractivo popular que Starmer nunca consiguió proyectar.

Keir Starmer, primer ministro británico, pronuncia un discurso en un acto del Partido Laborista en Londres.

Keir Starmer, primer ministro británico, pronuncia un discurso en un acto del Partido Laborista en Londres. Reuters

Así funcionan las primarias laboristas

El proceso de comicios internos se abre cuando el líder dimite o cuando un aspirante consigueel apoyo de un 20 % del grupo parlamentario. Actualmente, equivale a 81 diputados laboristas.

El primer ministro podría presentarse de forma automática solo por ocupar el puesto, sin necesidad de los avales que sí requieren sus colegas.

Superado ese umbral, el aspirante debe sumar un segundo tipo de respaldo interno. O bien el 5 % de las organizaciones locales del partido (CLP), o bien el apoyo de tres organizaciones afiliadas, entre ellas al menos dos sindicatos.

El Comité Ejecutivo Nacional (NEC) valida a continuación las candidaturas, fija el calendario y organiza el proceso. El periodo de nominaciones y campaña es flexible, pero suele durar varias semanas.

La votación se realiza por sistema preferencial: votan los militantes, los afiliados sindicales registrados y los diputados laboristas, ordenando a los candidatos por preferencia.

Si nadie supera el 50 % en primera vuelta, se eliminan los menos votados y se redistribuyen apoyos hasta alcanzar mayoría absoluta.

El resultado lo proclama el NEC en una fecha acordada. El ganador se convierte en líder del Partido Laborista y, si como es el caso, la formación está en el Gobierno, también en primer ministro.