El presidente ruso Vladimir Putin en una imagen de archivo.
Las 5 razones por las que Putin amenaza ahora a las empresas europeas: de la crisis energética a los drones de Zelenski
Más de una veintena de compañias (una de ellas española) aparecen en la lista del ministerio de Defensa ruso como "objetivos militares" para su Ejército.
Más información: Rusia señala a Oesía, empresa española con sede en Madrid, como "objetivo militar" por producir drones para Ucrania
"¡Que durmáis bien, socios europeos!". Con este tono burlón cerraba Dmitri Medvédev, vicepresidente del Consejo de Seguridad ruso y asesor clave de Vladímir Putin, un mensaje que marca un peligroso punto de inflexión: el señalamiento directo de empresas europeas del sector defensa como "objetivos militares legítimos" de Rusia. Una advertencia que traslada la guerra al corazón industrial de Europa y pone en la diana a cualquier compañía que suministre armamento a Ucrania.
Hasta ahora, el Gobierno ruso había lanzado amenazas vagas contra Europa por su apoyo a Kiev, pero nunca había concretado blancos. Este jueves, sin embargo, el Ministerio de Defensa publicó una lista con más de una veintena de compañías de 12 países —entre ellas, UAV Navigation, filial española del Grupo Oesía— a las que acusa de suministrar drones a las fuerzas ucranianas y colaborar así en lo que Moscú tilda de "terrorismo".
"La declaración debe tomarse literalmente: esa lista de instalaciones europeas que fabrican drones es una lista de objetivos potenciales para nuestras Fuerzas Armadas. Cuándo se materialicen los ataques depende de lo que venga después", advertía Medvédev en su habitual estilo bélico e hiperbólico.
Pero la clave está en: ¿por qué ahora?
Esta escalada retórica llega en un momento crítico para Rusia en el frente ucraniano. Fuentes occidentales coinciden en que, tras cuatro años de guerra, el Ejército ruso acumula pérdidas masivas sin avances territoriales significativos.
De hecho, un análisis de The Economist de febrero de este año estima entre 1,1 y 1,4 millones de bajas rusas totales (entre muertos, heridos y desaparecidos) desde 2022 hasta principios de 2026, de las cuales entre 230.000 y 430.000 serían mortales. Se trata de una cifra que coincide con estudios independientes, como los del think tank estadounidense Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), que elevan el total a 1,2 millones.
Soldados rusos en la nieve.
En los últimos meses, además, el ritmo de bajas rusas se ha acelerado hasta superar su capacidad de reclutamiento. Un desgaste que no solo responde a la precaria formación de las tropas reclutadas y enviadas masivamente a la "picadora de carne", sino también a la sofisticación e innovación tecnológica de las fuerzas ucranianas.
Según un reciente análisis del Institute for the Study of War (ISW), la ventaja táctica que ha logrado Kiev en el uso de drones ha sido un factor determinante para ralentizar los avances rusos e, incluso, facilitar los últimos contraataques ucranianos. No es para menos. Al día, los drones ucranianos realizan más de 11.000 misiones de combate y, solo en marzo, llegaron a atacar más de 150.000 objetivos (el doble que en febrero), según afirmó el comandante en jefe de las fuerzas armadas de Ucrania, el general Oleksandr Syrskyi.
Esta estrategia les ha llevado a lograr un hito histórico en la guerra moderna. Eso fue, al menos, lo que comunicó hace unos días el presidente ucraniano, cuando señaló que sus fuerzas habían capturado por primera vez con éxito una posición enemiga utilizando drones y otros sistemas terrestres robóticos, sin la participación directa de la infantería. "Un robot fue a las zonas más peligrosas en lugar de un soldado", dijo el mandatario en un vídeo.
Rusia, aunque no confirma sus derrotas, parece haberse puesto nerviosa. Quizá no tanto por lo que está consiguiendo Ucrania, sino por lo que podría llegar a conseguir. En la última semana, durante una gira por Europa, Zelenski ha logrado cerrar acuerdos con empresas de países como Alemania, Noruega e Italia para producir drones en sus respectivos territorios.
Al éxito de esta gira diplomática se le suma una victoria estratégica: la caída del gobierno ultranacionalista de Viktor Orbán en Hungría. El hasta ahora primer ministro, señalado como el "caballo de Troya de Putin en la Unión Europea" por sus estrechos vínculos y concesiones a Moscú, mantenía una guerra política abierta contra Ucrania.
Y es que Orbán lleva meses bloqueando un préstamo europeo de 90.000 millones de euros en ayuda que ya contaba con el visto bueno del Consejo Europeo. Ahora, con la salida del ultranacionalista y el ascenso del conservador Péter Magyar, que ha mostrado una línea de claro acercamiento con la UE, Kiev pronto podría recibir los fondos que tanto necesita. Y es que según UN informe de Bloomberg, Ucrania se enfrenta al riesgo inminente de quedarse sin fondos para financiar su defensa en un plazo de apenas dos meses.
Rusia empieza a quedarse sin fondos
En paralelo, Rusia empieza a admitir las grietas provocadas en su economía tras cuatro años de guerra y sanciones. Aunque Vladimir Putin restaba importancia al restablecimiento de la sanción sobre su exportación de petróleo, que EEUU levantó temporalmente para aliviar la carestía provocada por la guerra de Irán, el presidente ruso admite que hay problemas.
La resiliencia de la economía rusa era hasta ahora uno de los motivos de jactancia del Kremlin: tras contraerse con fuerza en 2022, volvió a crecer en los tres años siguientes pese al desgaste bélico y las medidas impuestas por occidente, las más onerosas jamás dictadas contra un país.
No obstante, a finales de 2025 este crecimiento se había reducido al 1%, admitía el presidente ruso en un encuentro con sus principales asesores económicos en el Kremlin. Y en los dos primeros meses de 2026, se contrajo un 1,8%, advertía.
El aumento del precio del crudo tras el cierre del estrecho de Ormuz parecía jugar en favor de Rusia. Sin embargo, la ofensiva ucraniana sobre su infraestructura petrolera y puertos en el Báltico ha cortado esta ruta considerada segura hasta ahora, reduciendo hasta un 40% su capacidad exportadora.
Todas estas circunstancias contribuyen al descontento de la sociedad rusa, exacerbado por los cortes de Internet y de dispositivos móviles que impone el Kremlin por motivos de seguridad. Tímidas al principio, Rusia está presenciando las mayores manifestaciones contra el Gobierno desde el comienzo de la guerra hace cuatro años, cuando fueron reprimidas con dureza.