António Costa, Narendra Modi y Ursula von der Leyen celebran la conclusión del acuerdo de libre comercio entre India y la UE
La guerra arancelaria de Trump desbloquea "la madre de todos los acuerdos" entre India y la Unión Europea
El fracaso de las negociaciones entre Washington y Nueva Delhi ha llevado al primer ministro Narendra Modi a apostar por la Unión Europea como alternativa.
Más información: Coches, vino y aceite: India y la UE sellan un acuerdo histórico que ahorrará 4.000 millones a los exportadores europeos
"Las amenazas arancelarias procedentes de Washington han sido un factor determinante", reconoce un alto funcionario de la Unión Europea al explicar el sorprendente cierre, contra todo pronóstico, del acuerdo comercial entre India y la UE, que parecía al borde del colapso tras casi dos décadas de negociaciones infructuosas.
Ursula von der Leyen —que ha viajado a Nueva Delhi junto al presidente del Consejo Europeo, António Costa, para rubricar el pacto con el primer ministro indio, Narendra Modi— lo define como "la madre de todos los acuerdos": dará acceso a un mercado de 2.000 millones de consumidores y permitirá ahorrar 4.000 millones de euros anuales en aranceles a los exportadores comunitarios.
India es uno de los países más difíciles para cualquier negociación comercial por su ADN extremadamente proteccionista, pero el actual contexto geopolítico marcado por la agresividad de Donald Trump ha abierto una ventana de oportunidad para Europa, según explican fuentes comunitarias.
El giro de Nueva Delhi en dirección a Bruselas responde en buena parte a su frustración tras los reiterados fracasos para cerrar un acuerdo comercial con Estados Unidos. El pacto estuvo muy cerca en varias ocasiones, pero nunca llegó a materializarse. Al final, Washington ha acabado imponiendo aranceles de hasta el 50% a los productos indios.
El Gobierno indio ha vivido este revés como una auténtica humillación, no solo desde el punto de vista económico sino también por su carga simbólica, sobre todo porque el primer ministro Modi presumía de tener una buena relación con Trump. Además, tradicionalmente India ha mirado mucho más a EEUU que a Europa, y así se refleja en los patrones migratorios.
"Este acuerdo profundizará los lazos económicos, creará oportunidades para nuestros pueblos y fortalecerá la asociación entre la India y Europa para un futuro próspero", ha escrito Narendra Modi en su cuenta de la red social X en todas las lenguas oficiales de la UE.
Sin la guerra arancelaria de Trump, el acuerdo comercial con India no hubiera sido posible, según admiten fuentes comunitarias. Bruselas y Nueva Delhi lanzaron las negociaciones en 2007, pero el diálogo se suspendió en 2013 y no se reanudó hasta 2022.
El auténtico "punto de inflexión" se produjo durante la visita a Nueva Delhi del colegio de comisarios al completo en febrero del año pasado, justo después del regreso de Trump a la Casa Blanca. Fue entonces cuando ambas partes fijaron como objetivo cerrar el acuerdo antes de finales de 2025, un plazo que, contra pronóstico, se ha respetado con un mes de margen.
"La UE se ha ido dando cuenta de manera gradual y cada vez más clara de la necesidad absoluta que tiene de diversificar sus relaciones comerciales", señalan las fuentes consultadas. El objetivo es reducir los riesgos derivados de una dependencia excesiva de países como China o Rusia, pero ahora también de Estados Unidos.
El pacto suscrito por Von der Leyen con Modi representa la apertura comercial más ambiciosa que India haya concedido jamás a un socio comercial, destaca Bruselas. Proporcionará una "ventaja competitiva" a sectores clave industriales y agroalimentarios de la UE, otorgando a las empresas un acceso privilegiado al país más poblado del mundo, con 1.450 millones de personas, y a la economía grande de mayor crecimiento, con un PIB anual de 3,4 billones de euros.
Por su parte, se suprimen progresivamente las elevadas tasas de hasta el 44% en maquinaria, el 22% en productos químicos o el 11% en productos farmacéuticos.
El acuerdo elimina o reduce unos aranceles a menudo prohibitivos (de más del 36% de media) sobre las exportaciones agroalimentarias de la UE, abriendo un mercado enorme para los agricultores europeos, según Bruselas.
Entre los productos más interesantes para los exportadores españoles figuran también el aceite de oliva (cuyo arancel se reducirá paulatinamente del 45% a cero) o el vino (con una rebaja desde el actual 150% hasta el 20%).
Ambas partes han acordado excluir de la liberalización los productos agrícolas más sensibles. Así, la UE mantiene sus tasas actuales sobre productos sensibles como la carne de vacuno, el azúcar, el arroz, la carne de pollo, la leche en polvo, la miel, los plátanos, el trigo blando, el ajo y el etanol.
En este sentido, el acuerdo con India es mucho menos polémico que el que la UE acaba de cerrar con Mercosur —bloque formado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay—, que ha topado con la oposición frontal del sector primario en toda Europa.
La UE y la India ya comercian bienes y servicios por un valor superior a 180.000 millones de euros al año, lo que sostiene cerca de 800.000 empleos en la UE. Se espera que este acuerdo duplique las exportaciones de bienes de la UE a la India de aquí a 2032.
Con tal de cerrar rápidamente este tratado, Bruselas ha hecho la vista gorda ante la cercanía de India con Rusia, aunque Von der Leyen ha pedido al primer ministro indio, Narendra Modi, que presione a Vladímir Putin para que acepte un alto el fuego en Ucrania.
El acuerdo comercial entre India y la UE aún debe completar varios trámites antes de su entrada en vigor. En los próximos meses se procederá a la revisión jurídica y traducción de los textos definitivos, que todavía no han sido publicados.
Posteriormente, se iniciará el procedimiento formal de adopción por parte de los Gobiernos de la UE y de la Eurocámara, un proceso que previsiblemente se desarrollará a lo largo del segundo semestre. Si no hay contratiempos, el pacto podría entrar en vigor a principios de 2027.