Jacques y Jessica Moretti, dueños del bar suizo en la estación de esquí de Crans-Montana, el pasado 9 de enero.
Libertad provisional para la dueña del bar de los Alpes en el que murieron 40 personas en un incendio en Año Nuevo
Jessica Moretti no podrá salir de Suiza y deberá presentarse diariamente en comisaría tras la muerte de 40 jóvenes en su local, situado en la estación alpina de Crans Montana. Su marido, también dueño del bar, sigue en prisión.
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La Justicia del cantón suizo de Valais ha confirmado la libertad provisional para Jessica Moretti, copropietaria del bar Le Constellation, donde un incendio en Nochevieja causó la muerte de 40 jóvenes en la estación alpina de Crans Montana.
El Tribunal de Medidas Coercitivas cantonal ha prohibido a la copropietaria salir del territorio suizo y le ha impuesto la obligación de presentarse diariamente en una comisaría de policía, indicó la instancia judicial en un comunicado.
Además, Moretti deberá depositar todos sus documentos de identidad y de residencia ante el Ministerio Público, y tendrá que pagar una fianza "adecuada" cuyo monto aún no ha sido fijado y "se determinará posteriormente", agregó el comunicado del tribunal.
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Riesgo de fuga
Su marido, Jacques Moretti, permanece en detención provisional, dictada el lunes por el mismo tribunal, que, sin embargo, dejó abierta la puerta a que también sea puesto en libertad bajo fianza si así lo estima la Fiscalía.
Las medidas cautelares al matrimonio se han impuesto ante el riesgo de fuga de ambos, según indicó el tribunal valesano.
El dueño del establecimiento siniestrado fue detenido el viernes 9 de enero, al término de una audiencia convocada por la Fiscalía dentro de la investigación penal abierta tras la tragedia, mientras que su esposa pudo abandonar la sede judicial al término de los interrogatorios.
40 muertos
Ambos son investigados por posibles delitos de homicidio, incendio y lesiones corporales por negligencia.
En la tragedia de la estación alpina de Crans Montana resultaron heridas 116 personas, la gran mayoría con quemaduras graves, mientras que la mitad de los 40 fallecidos eran menores.
Según los indicios reunidos, el fuego se originó a partir de las chispas de bengalas adheridas a botellas, que encendieron la espuma insonorizante que cubría el techo, la cual a la vez provocó la propagación casi inmediata de las llamas en el local.