La presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, durante su rueda de prensa de este miércoles en Bruselas
La UE no ve cerca la paz en Ucrania: dos tercios del crédito de 90.000 millones a Kiev irán a ayuda militar
Bruselas quiere que Zelenski gaste la mayoría del dinero en la industria ucraniana y europea, aunque permitirá compras a EEUU cuando no haya alternativa a corto plazo.
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"En poco más de un mes, conmemoraremos el cuarto aniversario de la guerra de agresión de Rusia contra Ucrania. Hoy, Rusia no muestra ninguna señal de aflojar. Ninguna señal de arrepentimiento. Ninguna señal de buscar la paz", avisa la presidenta de la Comisión Europea Ursula von der Leyen.
El Ejecutivo comunitario ha presentado este miércoles su propuesta legislativa para otorgar a Ucrania un crédito de 90.000 millones de euros, cuyo objetivo es que el Gobierno de Volodímir Zelenski se mantenga a flote durante los dos próximos años y pueda seguir resistiendo frente al Kremlin.
Del total del préstamo, dos tercios (es decir, 60.000 millones de euros) se consagran específicamente a ayuda militar, lo que indica que los dirigentes europeos no creen en un alto el fuego a corto plazo, pese a los intentos de Donald Trump. Los otros 30.000 millones irán a apoyo presupuestario: servicios públicos y salarios de los funcionarios.
La propuesta de Bruselas introduce una cláusula de "preferencia europea", que obliga al Gobierno de Volodímir Zelenski a que al menos el 65% de los componentes del armamento adquirido están fabricados en Ucrania, los Estados miembros de la UE o también en Islandia y Noruega. No obstante, Kiev podrá también acudir a Estados Unidos si no existen alternativas a corto plazo.
"Si los equipos necesarios no están disponibles en esta región o no pueden obtenerse a tiempo, podría ser ocasionalmente posible adquirirlos fuera de la UE. Así que, en general, preferencia europea, pero siguiendo un principio en cascada: primero la preferencia europea y, si no es posible, la compra en el extranjero", ha explicado Von der Leyen.
Al establecer esta excepción, la presidenta de la Comisión ha tratado de buscar un punto de encuentro entre Francia, que exigía que todo el dinero se gaste en la industria militar europea, y Alemania y Países Bajos, que reclaman la máxima flexibilidad para el Gobierno ucraniano.
El préstamo de 90.000 millones es la alternativa que acordaron los líderes europeos en diciembre tras fracasar en el intento de enviar a Kiev los fondos del Banco Central de Rusia congelados en territorio comunitario desde el estallido de la guerra. Bélgica mantuvo su veto hasta el final por miedo a las represalias del Kremlin.
El resultado es que este crédito a Ucrania no lo pagará en última instancia Moscú sino los contribuyentes comunitarios, ya que se basa en una nueva emisión de deuda conjunta europea utilizando el presupuesto de la UE como aval.
El Gobierno de Kiev no tendrá que pagar intereses (entre 3.000 y 4.000 millones al año), ya que los cubrirán los europeos. Y solo deberá devolver el préstamo en caso de que Rusia le pague reparaciones de guerra. Eso significa que el escenario más probable es que sean los europeos los que acaben asumiendo la totalidad del coste.
Hungría, Eslovaquia y República Checa -los aliados más estrechos dentro de la UE tanto del Kremlin como del propio Trump- han logrado una excepción por la que no participarán en la emisión de eurobonos, ni tendrán que contribuir al pago de los intereses ni en la devolución del crédito.
Eso sí, las industrias militares de estos tres países se beneficiarán de las compras de armamento.
Pese al fracaso de diciembre, Von der Leyen ha asegurado que el préstamo de reparaciones "sigue sobre la mesa". "Esto debería servir como un claro recordatorio a Rusia de que nos reservamos el derecho de hacer uso de sus activos inmovilizados", ha subrayado.
De hecho, la UE aprobó en diciembre congelar de forma "permanente" los 210.000 millones de fondos del Banco de Rusia, que permanecerán bajo control europeo "hasta que termine la guerra y se paguen las reparaciones".
La propuesta de Bruselas tiene que ser aprobada ahora tanto por los 24 países participantes como por la Eurocámara. La presidenta espera que el primer tramo del préstamo pueda desembolsarse en abril.