Boris Nadezhdin, líder de Iniciativa Civil, esta semana en una rueda de prensa.

Boris Nadezhdin, líder de Iniciativa Civil, esta semana en una rueda de prensa. Reuters

Europa

Boris Nadezhdin, el único opositor que desafía toda amenaza por llegar al Kremlin: "Putin debe irse"

Su partido rompe la fórmula de 'tripartidismo' ruso —Putin, los comunistas y los ultraderechistas— e intenta hacerse un hueco en las presidenciales.

2 febrero, 2024 02:38

"Te mandarán a prisión y ahí se acabará todo. El Gobierno se encargará de cuidar a tus pobres hijos. ¿Es que eres idiota? Ya tuvimos un enfermo en Berlín y ahora tendremos otro en Dolgoprudny". El que hablaba así este miércoles en la televisión estatal rusa era uno de los máximos propagandistas del Kremlin, Vladímir Solovyov. El paciente en Berlín no era otro sino Alexei Navalny, envenenado por los esbirros de Putin en Siberia y trasladado en avión privado a la capital alemana por miedo a que no se le diera la atención médica debida. Por último, el destinatario de la diatriba es Boris Nadezhdin, el único hombre que se ha atrevido a desafiar a Putin en las próximas elecciones.

Nadezhdin entregó esta misma semana ante la Comisión Electoral Central las cien mil firmas necesarias para presentarse a los comicios. Al tratarse de un órgano más del Kremlin, aún puede suceder que se invaliden varias de esas firmas y se tumbe la candidatura. Ya sucedió con Yekaterina Duntsova, quien fue apartada del proceso por "irregularidades" sin concretar y que ahora figura en las filas que apoyan a Nadezhdin en su quijotesca aventura.

Con todo, puede que a Putin le interese tener un enemigo al que vapulear para reforzar su liderazgo y dar la impresión de que Rusia es realmente un Estado democrático. Ha sucedido otras veces, por supuesto: en 2018, fueron el comunista Pavel Grudinin y el ultranacionalista Vladímir Zhirinovski los encargados de hacer de marionetas. Ninguno superó el 11% de los votos. En 2012, otro comunista, Guenadi Zyuganov, fue el único en plantarle un mínimo de batalla. Después de cuatro años como primer ministro por necesidades constitucionales (Medvedev le relevó en la presidencia), Putin aún no había engrasado del todo la maquinaria y se quedó "solo" en el 64,35% de los votos.

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Igual que en Rusia hay siempre un candidato oficial, que es el de Rusia Unida, también hay una oposición oficial: comunistas y ultraderechistas. Por ejemplo, el propio Navalny nunca pudo presentarse a unas elecciones, no fuera a ser que las ganara. En la actualidad, Navalny se encuentra recluido en una colonia penitenciaria del Ártico. No es probable que salga jamás con vida. Lo curioso de esta convocatoria es que tanto el líder comunista como el ultraderechista han pedido el voto para Putin, no para sí mismos. Al fin y al cabo, el país está en guerra, aunque la palabra no se pueda pronunciar.

"Putin debe irse"

Ahí es donde entra Nadezhdin. Hablamos de un hombre de 60 años que siempre se ha dedicado a la política. Empezó como concejal local, puesto que ocupó durante 30 años y combinó más adelante con el de diputado en la Duma nacional de 1999 a 2003. Eran aquellos los años post-Yeltsin, cuando el hombre que rescató a Rusia de la URSS y la llevó a una economía de mercado ya había dicho adiós a la política, dejando a Putin en su lugar, pero con muchos de sus hombres ocupando aún altos puestos en la administración.

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Uno de ellos, Serguéi Kiriyenko, primer ministro ruso durante los últimos años de la década de los noventa, lo acogió como asistente personal. También colaboró con Boris Nemtsov, otro de los peces gordos de la época. Kiriyenko supo adaptarse a los nuevos tiempos y ha acabado como director de Rosatom, una empresa estatal de energía nuclear. Nemtsov no renunció nunca a sus valores liberales, lo que le llevó a la oposición activa contra Putin tanto en Rusia como en Ucrania, donde apoyó a Yuschenko en 2004 en vez de al candidato oficial del Kremlin, Yanukóvich. En 2015, fue asesinado de cuatro tiros por la espalda mientras paseaba por Moscú.

Nadezhdin quiere llegar donde nunca pudieron Nemtsov ni Navalny: al mano a mano contra Putin. Su eslogan de campaña no deja lugar a las dudas: "Putin debe irse", dice este diputado de Dolgoprudny, un distrito a las afueras de la capital rusa. Su postura ante la guerra de Ucrania ya quedó clara desde un principio, cuando salió a los medios a asegurar que Putin había sido engañado por sus asesores y pidió una tregua inmediata que acabara con la invasión. Por supuesto, nadie le hizo caso.

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¿Qué oportunidades tiene Nadezhdin de hacer frente a Putin? Ninguna. Las encuestas hablan de un 85-90% para el actual presidente, sea quien sea su rival. Aunque hubiera un vuelco dramático en la campaña previa a los comicios del 17 de marzo, el Kremlin se encargaría de ajustar los resultados a su antojo. Ahora mismo, la duda es si Nadezhdin podrá hacer campaña, es decir, si el Kremlin permitirá que el mensaje anti-Putin y anti-invasión de Ucrania se pueda difundir alegremente.

No es un dilema cualquiera: de cara al exterior, la contienda electoral enmascara la realidad de un régimen autocrático. Ahora bien, en clave interna, es complicado pensar que se puedan permitir estos mensajes que cuestionan al líder supremo. Veremos cómo actúan las autoridades al respecto. Puede que, como insinuaba Solovyov, no haga falta retirar a nadie de ninguna carrera electoral si se le puede enviar al hospital antes. Y de ahí, a un campo de prisioneros, "a pudrirse", en palabras del carismático presentador.

El coraje que demuestra Nadezhdin es tremendo. Casi suicida. Para entregar las cajas llenas de firmas, eligió el mismo día en el que se conocía el traslado del activista Vladímir Kara-Murza de una prisión en Siberia a otra no se sabe dónde. Kara-Murza fue condenado a 25 años de cárcel solamente por criticar la guerra de Ucrania. "Traición a la patria", fue el cargo elegido para su condena. Exactamente el mismo con el que Solovyov, es decir, el Kremlin, amenaza públicamente a Nadezhdin.