Miembros del servicio ucraniano de la 3ª Brigada de Asalto Separada asisten a ejercicios militares.

Miembros del servicio ucraniano de la 3ª Brigada de Asalto Separada asisten a ejercicios militares. Reuters Bakhmut

Europa

EEUU se une al optimismo: Ucrania podría recuperar todo el sur de Zaporiyia antes de final de año

Ucrania sigue el baile de ataques y contraataques en busca de posibles brechas para empujar a los rusos de vuelta a sus fronteras.

9 septiembre, 2023 03:08

Después de meses y meses criticando todo lo relacionado con la ofensiva ucraniana, Estados Unidos parece haber cambiado su discurso tras la toma de Robotyne y los avances hacia los asentamientos vecinos de Verbove (este) y Kopani (oeste). La clave, hay que entender, está en el hecho de que Ucrania haya conseguido superar la primera y probablemente la segunda barrera de defensa de la famosa 'Línea Surovikin'... sin llegar a concentrar todas sus tropas ni emplear todos sus recursos ofensivos.

No ha hecho falta un ataque coordinado de Abrams, Bradleys y Leopards, como llevaba tiempo pidiendo el Pentágono, para conseguir el objetivo, aunque a cambio haya habido que esperar más de lo calculado en un principio. Cuando Rusia hablaba de sus defensas, parecía referirse a una estructura impenetrable. Ucrania ha demostrado que no lo es y que con unas cuantas unidades y el ataque constante a las posiciones enemigas con drones y artillería basta.

Hay cierto consenso entre los mandos ucranianos y sus aliados occidentales en que lo más difícil ya está hecho. Una vez caigan Verbove y Kopani y se establezca una zona de avance de unos diez kilómetros entre punto y punto -una de las estrategias habituales del general Zaluzhnyi-, se espera un camino más sencillo rumbo a Tokmak, la ciudad clave de la defensa rusa en Zaporiyia. Después de Tokmak, llegaría Melitopol y después de Melitopol, es de entender, el puerto de Berdiansk, en el Mar Negro.

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¿Exceso de optimismo?

Todo esto parece un exceso de optimismo y sin duda algo de eso hay... pero viene avalado por las palabras del director de Análisis de la Agencia de Inteligencia de la Secretaría estadounidense de Defensa, Trent Maul. En declaraciones recogidas este viernes por el ISW, Maul consideraba "realista" la posibilidad de que Ucrania rompa el frente defensivo ruso en el sur de Zaporiyia y se haga con el control de la región antes de que acabe el año.

El pronóstico es, sin duda, arriesgado. Es cierto que hemos visto desplomes repentinos en Járkov (hace justamente un año) y en Jersón, pero pensar que Ucrania puede, en menos de cuatro meses, cumplir con todos los objetivos en el frente sur, parece muy complicado. No solo hay minas, dientes de dragón y trincheras, sino que el ejército ruso no se ha evaporado. Sus bajas son notables y eso dificulta la defensa de numerosas posiciones, pero no parece previsible un derrumbamiento en toda regla. De hecho, el Ministerio de Defensa anunció a principios de semana una nueva movilización de 200.000 hombres. La duda es si llegarán antes de final de año.

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También hay que tener en cuenta que Ucrania no dispone aún de la ventaja aérea necesaria en teoría para este tipo de operaciones. Hace meses que se confirmó el envío de cazas F-16 por parte de varios países occidentales, pero apenas hay novedades al respecto. En principio, el curso de formación de pilotos ucranianos iba a celebrarse en agosto en tres sedes distintas de países europeos de la OTAN... pero lo último que hemos sabido al respecto es que Estados Unidos había decidido encargarse en primera persona del proceso al observar un cierto caos entre sus aliados.

Sin F-16 y sin concentración de tropas, haber avanzado veinte kilómetros desde Orikhov es de por sí una gesta. Tal vez eso es lo que esté detrás del diagnóstico de Maul: confía en que, una vez superada la 'Línea Surovikin' y abierta la brecha, Ucrania se vuelque por completo en ese flanco y mande todos sus activos ahí para completar la liberación. De momento, no estamos viendo nada parecido... y es posible que no lo lleguemos a verlo en el corto plazo.

Múltiples frentes abiertos

Aunque la doctrina estadounidense es muy amiga del aplastamiento, Ucrania ha elegido otro método desde el principio de la guerra y entiende, con razón, que le está yendo bien. De hecho, no da la sensación de que Zaluzhnyi se esté cebando con la brecha abierta en torno a Robotyne. Como hemos dicho, avanza, más en horizontal que hacia el sur, pero no se observa una recomposición anormal de fuerzas desde otros puntos del amplio frente que abarca desde el sur del Dniéper a la altura de Jersón hasta la línea Svatove-Kreminna-Kupiansk al este de Járkov.

Ucrania sigue intentando establecerse en el saliente de Vremievski para crear una segunda vía de agua en la defensa rusa, que sigue resistiendo en la localidad de Zavitne Bazhannya y lanzando contraataques de distracción un poco más al oeste. El objetivo aquí es controlar la T0518, amenazar Mariúpol desde la lejanía, y, sobre todo, impedir, llegado el momento, la huida de las tropas rusas en Zaporiyia hacia el este, cortando de paso las líneas de comunicación y suministro a ese eje.

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También siguen las escaramuzas en torno a Bakhmut, donde los ucranianos ya controlan casi la totalidad de Klishchiivka y avanzan hacia Andriivka. No se observa prisa alguna en atacar la ciudad emblema. Zaluzhnyi confía en que Rusia se acabe retirando al verse rodeada, evitando así un nuevo derramamiento de sangre. Por último, a lo largo del jueves y el viernes se han notificado ataques sobre el asentamiento de Optyne, justo al norte de Donetsk capital y a escasos tres o cuatro kilómetros del aeropuerto de la ciudad.

En definitiva, Zaporiyia es un objetivo, pero aún no está claro que sea el único objetivo, como parece dar por hecho la inteligencia militar estadounidense. Ucrania sigue el baile de ataques y contraataques en busca de posibles brechas para empujar a los rusos de vuelta a sus fronteras. No se descarta nada y no se renuncia a nada. Así ha sido desde el principio y así sigue siendo a día de hoy.