La Eurocámara resiste a las presiones y aprueba la directiva de 'copyright'

La Eurocámara resiste a las presiones y aprueba la directiva de 'copyright' Reuters

Europa

La Eurocámara resiste a las presiones y aprueba la directiva sobre 'copyright'

La norma ha sido ratificada por una amplia mayoría de 348 votos a favor, 274 en contra y 36 abstenciones.

Bruselas

La Eurocámara ha resistido a todas las presiones de lobistas de todo signo y ha aprobado definitivamente este martes -por una amplia mayoría de 348 votos a favor, 274 en contra y 36 abstenciones- la nueva directiva de la UE sobre copyright. Las principales novedades de la reforma son dos: por un lado refuerza los derechos de los autores frente a los gigantes de internet y por otro concede a los editores de prensa el derecho a exigir compensaciones a los agregadores de noticias como Google.

Durante las últimas semanas, los eurodiputados han sufrido presiones sin precedentes de partidarios y detractores de la directiva: miles de correos, llamadas e incluso amenazas de muerte. Apenas un par de horas antes de la votación, los lobistas todavía recorrían puerta a puerta los despachos de los parlamentarios en Estrasburgo para pedirles el voto a favor o en contra del texto.

La reforma, que se lleva tramitando desde hace dos años, ha enfrentado hasta el final a autores y creadores por un lado; y a los activistas de internet y las grandes plataformas digitales como Google o Facebook, que han forjado una extraña alianza para tratar sin éxito de tumbar la directiva, por el otro. 

"Es un día oscuro para la libertad en internet", ha dicho la eurodiputada del Partido Pirata alemán, Julia Reda, tras conocerse el resultado de la votación. Entre los parlamentarios españoles, el Partido Popular, el PSOE y Ciudadanos han apoyado la directiva, mientras que Izquierda Unida y Podemos han votado en contra.

"La versión final de la directiva del copyright ha mejorado, pero aún así provocará inseguridad jurídica y perjudicará a las industrias creativas y digitales de Europa", ha asegurado un portavoz de Google, una de las compañías que ha hecho un lobby más potente para tratar de tumbar la norma. 

En contraste, la Comisión Europea se ha felicitado por la aprobación de la reforma. "Esta directiva protege la creatividad en la era digital y garantiza que los ciudadanos de la UE se beneficien de un mayor acceso a contenidos y nuevas garantías para proteger plenamente su libertad de expresión online", sostiene el vicepresidente responsable del Mercado Único Digital, Andrus Ansip.

Bruselas resala que la nueva norma contempla "salvaguardas sólidas para los usuarios, ya que deja claro que el uso de obras existentes con fines de cita, crítica, reseña, caricatura o parodia está explícitamente permitido". "Eso significa que los memes y creaciones paródicas similares pueden usarse libremente", sostiene el comisario Ansip. "Los intereses de los usuarios se preservan además mediante mecanismos eficaces para recurrir rápidamente cualquier eliminación injustificada de su contenido por parte de las plataformas", ha agregado.

El texto adoptado este martes por el Parlamento Europeo debe ser ratificado por los Gobiernos de la UE en las próximas semanas. Un trámite sin complicaciones puesto que los Veintisiete ya han dado luz verde a la reforma, aunque con los votos en contra de Italia, Polonia, Holanda, Finlandia y Luxemburgo. Estos cinco países sostienen que la directiva "no logra el equilibrio adecuado entre la protección de los autores y los intereses de los ciudadanos y las empresas de la UE". Además, creen que le falta claridad jurídica, lo que generará problemas en su aplicación.

Una vez que la directiva se publique en el diario oficial de la UE, los Estados miembros tendrán 24 meses para incorporar las nuevas reglas a sus respectivas legislaciones nacionales.

El artículo 13

La principal novedad de la directiva es que refuerza la posición de los titulares de derechos a la hora de negociar y ser remunerados por parte de los gigantes de internet por el uso de sus contenidos. El texto obliga a Google, Facebook o Youtube a supervisar los contenidos que los usuarios comparten en ellas. Así lo recoge el controvertido artículo 13. Es decir, deberán utilizar medidas eficaces, como tecnologías de detección automática, para garantizar la localización de las obras protegidas. 

Los gigantes de internet tienen que obtener la autorización de los titulares de los derechos de estos contenidos protegidos, o bien bloquearlos si los creadores no quieren darles la licencia. Si no lo hacen así, la directiva les convierte en responsables de infracciones al derecho de autor.

Los creadores ven imprescindible esta reforma para obligar a las tecnológicas a pagar una remuneración justa por los contenidos que ponen a disposición del público a través de sus plataformas. Los críticos sostienen que esta exigencia equivale a una "máquina de censura", que limita la libertad de información y de expresión sin ningún tipo de control judicial y podría acabar incluso con los memes. A Google, esta obligación de filtrar todos los contenidos que suben los usuarios de YouTube le parece excesiva.

El artículo 11

La segunda gran novedad de la reforma es que concede a los editores de prensa el derecho a exigir compensaciones a los agregadores de noticias (como Google News) o a redes sociales como Facebook o Twitter que utilizan extractos de su contenido. Es lo que dice el polémico artículo 11. La UE sigue así los pasos de España y Alemania, aunque en estos dos casos la denominada 'tasa Google' ha fracasado.

Con este nuevo derecho, los editores de prensa podrían aumentar sus ingresos un 10%, según los cálculos de Bruselas. Pero también podrán ceder sus derechos gratis como ha ocurrido en Alemania. En España, el denominado canon de la AEDE (por el acrónimo de la Asociación de Editores de Diarios Españoles) era irrenunciable, lo que llevó a Google News a cerrar su servicio en nuestro país porque se negaba a pagar.

Los críticos con la reforma sostienen que esta 'tasa Google' se convertirá de facto en un impuesto sobre los enlances (linktax). Es decir, impondrá limitaciones a los usuarios para compartir y enlazar contenidos digitales. Google rechaza también pagar por mostrar extractos y amenaza con cerrar su servicio de noticias. Bruselas alega que el nuevo derecho "reconoce el importante papel que los editores de prensa juegan a la hora de invertir y crear contenido periodístico de calidad, que es esencial para el acceso a la información en las sociedades democráticas".