El ministro de Economía, Luis de Guindos, renuncia al Eurogrupo

El ministro de Economía, Luis de Guindos, renuncia al Eurogrupo EFE

Europa

España se fija como meta la vicepresidencia del BCE tras el fiasco de Barcelona

El ministro de Economía, Luis de Guindos, renuncia a presentarse de nuevo a la presidencia del Eurogrupo.

Bruselas

La derrota de la candidatura de Barcelona en la primera ronda de votaciones para elegir la nueva sede de la Agencia Europea del Medicamento es el resultado directo de la inestabilidad e inseguridad jurídica provocada por el proceso independentista en Cataluña. Pero además vuelve a poner de relieve el peso disminuido de España en las instituciones de la Unión Europea desde el estallido de la crisis financiera. El Gobierno de Mariano Rajoy ya perdió la silla de España en el directorio del Banco Central Europeo (BCE) en 2012 y la presidencia del Eurogrupo en 2015.

El ministro de Educación y portavoz del Gobierno, Íñigo Méndez de Vigo, quiere dejar atrás rápidamente la derrota de Barcelona y empieza a fijarse nuevos objetivos. "Es una página que hay que cerrar, hay que hacerlo conscientemente, sabiendo lo que nos ha costado el secesionismo, pero también mirando hacia el futuro", ha dicho Méndez de Vigo este martes en Bruselas.

La próxima meta que se marca el Gobierno para corregir esta infrarrepresentación de España en la UE es la vicepresidencia del BCE. El puesto queda libre en mayo de 2018, cuando expira el mandato del actual titular, el portugués Vítor Constâncio. Y la prensa alemana señala como candidato al propio ministro de Economía, Luis de Guindos, aunque en Fráncfort ven con recelo que un político salte directamente al BCE, que es un órgano independiente.

Méndez de Vigo ha eludido confirmar la candidatura de Guindos, pero sí admite el interés prioritario del Gobierno por el puesto del Banco Central Europeo. La pérdida del sillón en 2012 "no fue una jugada contra España", sino que la mayoría del Eurogrupo quería tener en el directorio del BCE a tres países con una nota "triple A" y a tres que no lo fueran. "Los mismos que propiciaron eso, hoy saben que España tiene que volver ahí y yo estoy bastante convencido de que lo estará", asegura.

En sus memorias sobre la crisis, Guindos asegura que la pérdida de la silla en el BCE fue un castigo de la canciller alemana Angela Merkel por la política económica del ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero. Guindos sostiene también que ahora tiene el apoyo de Alemania para lograr la vicepresidencia, aunque no aclara si se postulará él mismo como candidato.

¿Primero el cargo y luego el candidato?

"Primero tenemos que obtener ese cargo, que es importante. Y luego pondremos a la persona. Pero seguro que tenemos muy buenos candidatos para cubrir ese puesto", ha asegurado Méndez de Vigo. Lo que sí que está claro es que España renuncia definitivamente a la presidencia del Eurogrupo, que se decidirá el próximo 4 de diciembre porque caduca el mandato de su actual titular, Jeroen Dijsselbloem. "No es la prioridad en estos momentos para España", ha zanjado el portavoz del Gobierno.

Tras dos intentos fallidos, el ministro de Economía, Luis de Guindos, renuncia a presentarse esta vez. Tendría muchas posibilidades, ya que tras la salida del alemán Wolfgang Schäuble es el más veterano del Eurogrupo. En julio de 2015 se postuló y fue derrotado por Dijssebloem. En marzo, alentó un golpe para tratar de derrocar a Dijsselbloem tras su hundimiento en las elecciones holandesas y unos polémicos comentarios sobre los países del sur. Pero volvió a fracasar.

Pese al fiasco de la candidatura de Barcelona para la EMA, Méndez de Vigo sostiene que España goza de "un enorme capital político en la Unión Europea". "Un enorme capital que se ha ganado a pulso durante muchos años por su espíritu europeísta", ha resaltado. Y eso se ha visto en el apoyo de Europa a la aplicación del 155 y en contra de la declaración unilateral de independencia del Parlament catalán.

La derrota de la ciudad condal cabe atribuirla al proceso independentista, insiste el portavoz del Gobierno. "Barcelona era la mejor opción desde el punto de vista técnico, de instalaciones o de tradición farmacéutica en Europa. Pero las circunstancias políticas cuentan. (...) Justo 24 horas antes de la decisión, el presidente Juncker decía que el nacionalismo era veneno. Yo creo que allí donde hay veneno no es fácil ganar una elección de estas".