El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski.

El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski. Valentyn Ogirenko Reuters

Asia

Zelenski causa un conflicto con Corea del Sur tras hacer público que Seúl aceptó recibir soldados norcoreanos capturados

La revelación no sentó bien al presidente surcoreano, que le acusó de violar un acuerdo de confidencialidad para proteger a los dos prisioneros de guerra.

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Álvaro Escalonilla
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Zelenski reveló que Ucrania envió a Corea del Sur dos prisioneros de guerra norcoreanos capturados combatiendo para Rusia.

La revelación provocó malestar en Seúl, que acusó a Zelenski de violar un acuerdo de confidencialidad para proteger a los prisioneros y sus familias.

El Gobierno surcoreano estudia posibles medidas adicionales y cuestiona la confianza en la relación bilateral tras la divulgación.

Expertos señalan que Zelenski buscaba destacar la participación directa de tropas norcoreanas en la guerra de Ucrania y la internacionalización del conflicto.

El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, reveló la semana pasada desde la tribuna de la Asamblea General de la ONU que Kiev había enviado "recientemente" a Seúl a dos prisioneros de guerra norcoreanos capturados en enero del año pasado, cuando combatían junto a las tropas rusas en la región fronteriza de Kursk.

Ambos habían expresado en declaraciones a la prensa surcoreana su voluntad de reasentarse en Corea del Sur, cuya Constitución considera a los ciudadanos del Norte como sus propios ciudadanos y mantiene la política de acoger y apoyar económicamente a los desertores del régimen de Pionyang.

"Estos chicos no son fáciles de capturar vivos", comentó Zelenski. "Uno de ellos, cuando se dio cuenta de que lo iban a tomar como prisionero, intentó quitarse la vida, y estaba en shock de que el destino no lo dejara morir. Así es como educan a la gente en el Norte. Es la realidad. Les quitan el derecho a elegir y les inculcan que deben morir, sin importar qué".

La "revelación unilateral y abrupta" de Zelenski no sentó bien en Seúl, que le acusó de violar un acuerdo de confidencialidad que buscaba proteger a los prisioneros de guerra norcoreanos y a sus familias, que pueden verse expuestas a sufrir castigos colectivos, como el internamiento o los trabajos forzados.

El asesor de comunicación de Zelenski, Dmytro Lytvyn, reconoció que sus ministros de Exteriores discutieron este asunto durante una reunión celebrada en junio, pero negó que hubiera un acuerdo a nivel presidencial para no hacerlo público. "Y sería incorrecto ocultar el paradero de prisioneros específicos", escribió en Facebook.

El desmentido recrudeció la disputa. "La Oficina del Presidente expresa su profundo pesar por la divulgación unilateral de esta información por parte de Ucrania y la posterior declaración falsa de que no existía un acuerdo de no divulgación", respondió el secretario presidencial de relaciones públicas, Seong Ghi-hong, que exigió a Kiev una explicación oficial y una disculpa.

El Ministerio de Exteriores de Corea del Sur aseguró acto seguido que el acuerdo alcanzado con Ucrania comprometía a las partes a tratar a los prisioneros de guerra "de una manera compatible con el derecho internacional y los principios humanitarios, respetando al mismo tiempo la libre voluntad de las personas involucradas".

El presidente de Corea del Sur, Lee Jae-myung.

El presidente de Corea del Sur, Lee Jae-myung. Gonzalo Fuentes Reuters

En paralelo, el portavoz del presidente Lee Jae-myung lamentó que Zelenski hubiera hecho público el asunto "sin suficiente explicación previa ni consultas específicas" con la parte surcoreana, un acto que "socava gravemente la confianza entre los dos gobiernos y causa un daño significativo a las relaciones de amistad entre ambos países".

Tanto, que Seong avanzó este mismo lunes que el Gobierno estaba estudiando adoptar "medidas adicionales" que pudieran "ser necesarias" y el Ministerio de Asuntos Exteriores surcoreano convocó ese mismo día al encargado de negocios de Ucrania en Seúl, Andrii Vieshkin.

El portavoz del presidente Lee reveló, además, que el primer interesado en mantener el acuerdo en secreto había sido Kiev. "El Gobierno ucraniano solicitó confidencialidad argumentando que al momento de la repatriación a Corea, podría haber una opinión pública crítica a nivel interno por haber perdido la oportunidad de intercambiarlos por prisioneros de guerra propios", explicó.

Molesto, el diputado Kim Byung-joo, miembro del gobernante Partido Democrático (PD), se expresó en términos más duros. "Hasta ahora, [Corea del Sur ha suministrado] apoyo humanitario y 100 millones de dólares en ayuda económica [a Ucrania]. Lo que se ha recibido a cambio es [la] ruptura de acuerdos entre mandatarios y [un] anuncio público de hechos falsos".

"Para un país que no mantiene la confianza entre gobiernos y un país que ignora los acuerdos entre mandatarios, no hay razón ni necesidad de brindarle apoyo", escribió en la red social X este exgeneral de cuatro estrellas en el Ejército surcoreano, que reclamó a Lee "revisar de inmediato el apoyo a Ucrania".

¿Qué buscaba Zelenski? "Una posible explicación es que poner de relieve la transferencia de prisioneros de guerra ayudó a atraer la atención internacional sobre la participación directa de tropas norcoreanas en la guerra de Rusia contra Ucrania", interpreta la investigadora Rachel Minyoung Lee, experta en Corea del Norte.

"La interpretación más plausible es que Zelenski quería poner de relieve la internacionalización de la guerra", explica en conversación con este periódico el analista Ju Hyung Kim, investigador en el programa 38 North del Stimson Center, un prestigioso think tank con sede en Washington.

"Corea del Norte ya no se limita a suministrar munición a Rusia desde la distancia; su personal ha participado directamente en el conflicto. Por lo tanto, los soldados capturados proporcionan una prueba inusualmente visible de que la guerra en Ucrania ha adquirido una dimensión directa del noreste de Asia", añade el especialista.

Lo cierto es que la prensa coreana ya informó a finales de junio de que el ministro de Asuntos Exteriores, Cho Tae-yul, y su homólogo ucraniano, Andrii Sybiha, habían acordado tras una reunión bilateral en Seúl "la repatriación" de los dos prisioneros de guerra norcoreanos. La misma reunión a la que hacía referencia Lytvyn.

Además, el portavoz del Ministerio, Park Il, confirmó entonces que los soldados norcoreanos mantenían su intención de desertar al Sur y que, en caso de decidir su traslado definitivo a Seúl, el proceso se llevaría a cabo "de acuerdo con las leyes y procedimientos internos pertinentes".

Socio clave, pero limitado

Desde el inicio de la invasión rusa a gran escala en febrero de 2022, Seúl ha inyectado cientos de millones de dólares en las cuentas de Kiev, se ha sumado a las sanciones económicas que Estados Unidos, el Reino Unido y la Unión Europea impusieron a Moscú y ha participado en conferencias internacionales para la reconstrucción del país.

Sin embargo, Corea del Sur no ha proporcionado apoyo militar directo a Kiev, pese a ser uno de los mayores fabricantes de armas del mundo. Seúl prefiere preservar su política tradicional de no suministrar material militar ofensivo a los países involucrados de forma activa en conflictos.

Cabe señalar que Ucrania busca desde hace tiempo un mayor apoyo surcoreano, y la presencia de tropas norcoreanas permite a Kiev argumentar que los acontecimientos en Ucrania eventualmente afectarán también el equilibrio militar en la península de Corea.

Con todo, la revelación de Zelenski pone contra las cuerdas al presidente Lee. La oposición conservadora le acusa de intentar mantener en secreto el traslado de prisioneros de guerra norcoreanos para no soliviantar a Pionyang y mantener a flote su política de apaciguamiento.

La oposición surcoreana vincula la recepción de prisioneros de guerra norcoreanos con la incapacidad del Gobierno para esclarecer la explosión de una supuesta mina terrestre a principios de septiembre en la zona desmilitarizada, que hirió a tres soldados surcoreanos.

El líder del Partido del Poder Popular (PPP), Jang Dong-hyeok, consideró que no había motivos para mantener en secreto la llegada al Sur de desertores norcoreanos. "Si hay alguna razón para ocultarlo, es únicamente por preocupación por el estado de ánimo de Kim Jong-un", manifestó.

"Lee ha dicho reiteradamente que quiere facilitar la reanudación del diálogo entre Corea del Norte y Estados Unidos y desempeñar un papel de 'marcapasos' en ese proceso", explica Rachel Minyoung Lee.

"Por lo tanto, es posible que su Gobierno haya considerado que un debate público de alto perfil sobre la transferencia de prisioneros de guerra podría complicar el entorno diplomático que intenta crear", señala.

Los líderes de Corea del Norte Kim Jong Un y de Rusia Vladimir Putin.

Los líderes de Corea del Norte Kim Jong Un y de Rusia Vladimir Putin. Reuters

"El daño diplomático inmediato probablemente sea manejable, pero la mayor preocupación es de carácter estratégico", apunta Kim, quien recuerda que la disputa "se produce en un momento en que Corea del Norte apoya directamente el esfuerzo bélico de Rusia mediante tropas, municiones y armas, mientras que la cooperación entre Corea del Sur, Ucrania y otros países alineados con Estados Unidos sigue estando comparativamente fragmentada".

"Eso hace que las fricciones entre Seúl y Kiev sean especialmente dañinas", subraya el especialista. "Si esto lleva a que Corea del Sur se muestre más reticente a compartir información sensible o a cooperar de forma discreta con Ucrania, las consecuencias podrían extenderse más allá de este caso individual".

Según los servicios de Inteligencia de Corea del Sur, Pionyang desplegó 15.000 soldados, de los cuales unos 2.000 perdieron la vida en Kursk. Estados Unidos tiene pruebas que demuestran que el régimen ermitaño también suministra artillería, municiones y misiles a Moscú a cambio de recibir asistencia económica y militar.

"Rusia y Corea del Norte podrían beneficiarse de las divisiones políticas entre países que, de otro modo, comparten el interés de contener su cooperación militar. Por esa razón, ambos gobiernos tienen un fuerte incentivo para contener la disputa rápidamente", añade Kim.

"La ironía –sentencia el analista– es que la implicación de Corea del Norte en la guerra de Ucrania debería estar incentivando una cooperación más estrecha entre Corea del Sur y Ucrania, en lugar de generar una nueva desconfianza entre ellos".

Nadie espera, sin embargo, que la disputa diplomática lleve a Seúl a degradar su colaboración con Kiev. "Ambos países aún tienen importantes intereses compartidos, especialmente en comprender y responder a la cooperación militar entre Corea del Norte y Rusia", explica Rachel Minyoung Lee.