Xi Jinping y Donald Trump, durante la cumbre celebrada la semana pasada en Pekín.

Xi Jinping y Donald Trump, durante la cumbre celebrada la semana pasada en Pekín.

Asia

"Nada avanza sin Pekín": Xi hace de China el "epicentro de la diplomacia mundial" tras las visitas de Trump y Putin

Las ventas de petróleo ruso a China han aumentado más de un 50% en los últimos años, y se vuelven indispensables por el cierre del estrecho de Ormuz.

Más información: Trump y Xi reclaman a Irán la reapertura del libre tráfico en Ormuz y advierten que "nunca" podrá tener armas nucleares

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Las claves

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Putin visita China tras la reciente llegada de Trump, reforzando el papel de Pekín como centro de la diplomacia global.

China presume de ser el punto de encuentro de líderes de las principales potencias, incluidos Estados Unidos, Rusia, Francia y Reino Unido.

Las relaciones entre China y Rusia se profundizan, con un aumento significativo en las importaciones chinas de petróleo ruso y acuerdos bilaterales en agenda.

Las recientes declaraciones de Trump sobre Taiwán generan incertidumbre sobre el apoyo estadounidense, mientras Taiwán reitera su soberanía y rechazo a la anexión china.

Vladímir Putin llega a China para una visita de Estado entre el 19 y el 20 de mayo. El presidente ruso sigue los pasos del mandatario estadounidense, Donald Trump, que visitó Pekín la semana pasada, lo que ha motivado que la prensa oficial china presuma de "epicentro de la diplomacia mundial".

En un editorial publicado este lunes, el diario oficialista Global Times destaca como "extraordinariamente inusual" que un país acoja visitas tan seguidas de los líderes de Rusia y EEUU en la era posterior a la Guerra Fría.

Recuerda, además, que las visitas se suman a las de líderes europeos como los de Francia, Reino Unido, España e Irlanda, además de Canadá o Corea del Sur, que han pasado por la capital de China en los últimos meses.

El medio cita al profesor de la Universidad de Asuntos Exteriores de China, Li Haidong, quien subraya que el paso por Pekín de los líderes de los cuatro países con asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU (EEUU, Rusia, Francia, Reino Unido y China) implica "un reconocimiento colectivo del peso global de China".

"Ninguna agenda internacional de envergadura puede avanzar sin Pekín", sostiene el académico, que destaca la importancia del país "en asuntos clave como la recuperación económica, la gobernanza climática, la no proliferación nuclear y la seguridad regional".

El artículo hace asimismo hincapié en la "dimensión humana" de las visitas, como "una ventana a través de la cual el público occidental está reevaluando al país".

Además, recuerda que el francés Emmanuel Macron salió a correr por Chengdu, Keir Starmer paseó por un jardín en Shanghái y Trump lo hizo por el Templo del Cielo de la capital con su homólogo chino, Xi Jinping, como anfitrión.

La visita de dos días de Trump la semana pasada dejó como resultados, aparte de la sintonía entre los dos presidentes, acuerdos económicos y un limitado acercamiento de posturas respecto a la guerra de Irán.

También un polémico pronunciamiento del estadounidense sobre Taiwán, asunto sobre el que afirmó que no está dispuesto a "librar una guerra" con China.

Vínculos cada vez más profundos

El Gobierno chino aseguró este lunes que la visita al país del presidente ruso contribuirá a "seguir profundizando" las relaciones entre Pekín y Moscú y a aportar "más estabilidad" al escenario internacional.

Durante su estancia, Putin y Xi intercambiarán puntos de vista sobre las relaciones bilaterales y sobre cuestiones tanto internacionales como regionales de "interés mutuo", afirmó el portavoz de la Cancillería china Guo Jiakun.

También subrayaron que, en los últimos años, los vínculos entre Pekín y Moscú han mantenido un "desarrollo constante", acompañado de una cooperación cada vez más amplia y de "beneficios tangibles" para ambos países y sus pueblos. Esto ha contribuido de forma "importante" a preservar la "estabilidad estratégica global", afirman.

El Kremlin ya había adelantado el jueves que Putin viajaría a China "muy pronto" y que los preparativos para la visita ya habían concluido, aunque sin precisar entonces una fecha concreta.

También está previsto que Putin, que ha visitado China en más de una veintena de ocasiones como presidente ruso, regrese al país asiático en noviembre.

Asistirá, por primera vez desde 2017, a la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), que este año se celebrará en la ciudad suroriental china de Shenzhen.

Poco antes del inicio de la invasión rusa de Ucrania a gran escala, Xi y Putin proclamaron en Pekín una "amistad sin límites" entre ambos países.

Desde el estallido de la guerra, Pekín ha mantenido una postura ambigua: por un lado, ha defendido el respeto a la soberanía de todos los países, en referencia a Ucrania, y, por otro, ha insistido en atender las "legítimas preocupaciones de seguridad" de Rusia.

Las compras chinas de petróleo ruso

Rusia ha ido redirigiendo sus exportaciones de energía debido a los bloqueos comerciales internacionales impuestos por la guerra en Ucrania. Su principal objetivo son los dos gigantes de Asia, China e India.

Según los datos de la Administración General de Aduanas de la República Popular China, en marzo de 2026, China importó crudo de Rusia por un importe de 5,3 mil millones de dólares.

Este mismo dato en marzo de 2021, antes de estallar la guerra en Ucrania, fue de 3,5 mil millones de dólares. El aumento en cinco años ha sido del 51 %.

La agenda oficial

Por su parte, la Oficina del Presidente de Rusia emitió un comunicado el 16 de mayo, según el cual la visita de Putin coincide con el 25.º aniversario del Tratado de Buena Vecindad y Cooperación Amistosa, que constituye la base de las relaciones interestatales.

La visita cuenta con una agenda que incluirá los principales asuntos de actualidad internacional y con una balanza comercial que supera los 200.000 millones de dólares, según un portavoz del Kremlin.

Putin y Xi abordarán la asociación integral y la cooperación estratégica entre la Federación de Rusia y la República Popular China. También asistirán a la ceremonia de inauguración del Año de la Educación Rusia-China (2026-2027).

Tras las conversaciones, firmarán una declaración conjunta, junto con varios acuerdos bilaterales intergubernamentales, interdepartamentales y de otra índole.

El programa de la visita también incluye una reunión con el Primer Ministro del Consejo de Estado de la República Popular China, Li Qiang, para analizar las perspectivas de cooperación comercial y económica.

Reacción de Taiwán

Pekín considera a Taiwán parte de China y considera que la reunificación es un asunto interno irrenunciable. El viernes, Trump declaró que aún no había decidido si apoyaría una venta importante de armas a Taiwán.

"No queremos que nadie busque la independencia pensando que Estados Unidos los respalda”, declaró a Fox News. También hizo lo que podría interpretarse como una declaración de que no querían librar una guerra a 15.300 kilómetros de Estados Unidos.

Estas declaraciones han generado incertidumbre sobre el futuro apoyo estadounidense a la isla, gobernada democráticamente. Taiwán, que desempeña un papel clave en las industrias de alta tecnología del mundo, especialmente en la fabricación de chips, teme el "abandono" estadounidense.

La guerra con Irán y la guerra ruso-ucraniana han avivado el temor de que, debido a la preocupación de las grandes potencias, China se sienta ahora con la libertad de ocupar Taiwán.

"Taiwán no renunciará a su soberanía y dignidad nacionales, ni a su estilo de vida democrático y libre, y es absolutamente impensable que se sacrifiquen o se negocien a cambio", declaró el presidente taiwanés Lai Ching-te.

Recalcó que la independencia de Taiwán implica que la isla no pertenece ni está subordinada al gobierno de Pekín, y que solo el pueblo taiwanés puede decidir su propio futuro.

El presidente recordó que el gobernante Partido Democrático Progresista (PDP) aprobó una resolución en 1999 declarando a Taiwán país soberano e independiente bajo el nombre de República de China, y que la política de su partido se ha mantenido inalterable desde entonces.

Subrayó que el gobierno sigue creyendo que la soberanía de Taiwán es inviolable, que la isla no puede ser anexada y que su futuro debe ser decidido por su propio pueblo. “Es evidente que el término ‘independencia de Taiwán’ significa que Taiwán no forma parte de la República Popular China”.

“Esto indica que la República de China y la República Popular China no mantienen una relación de subordinación ni de supremacía”, añadió.