Donald Trump baila en la convención republicana de Dallas.

Donald Trump baila en la convención republicana de Dallas. REUTERS/Evan Vucci

EEUU

Trump frustra a los candidatos republicanos: recaudó 400M para la campaña pero no ha gastado ni el 1% para ayudarles

Crece el temor en el Partido Republicano a que el presidente pretenda quedarse el fondo para sus propios proyectos.

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Corresponsal en EEUU
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Las claves
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Donald Trump ha recaudado más de 400 millones de dólares para la campaña, pero apenas ha destinado fondos para apoyar a otros candidatos republicanos.

La escasa inversión de Trump pone en peligro la ajustada mayoría republicana en la Cámara de Representantes y complica la contienda en estados tradicionalmente conservadores como Texas.

Varios candidatos republicanos han comenzado a distanciarse de la imagen de Trump en sus campañas para atraer al electorado moderado, pese a depender de su respaldo económico.

Trump ha sugerido que podría reservar parte del dinero recaudado para futuras elecciones, lo que genera tensiones y dudas dentro del propio partido republicano.

Donald Trump dispone de 403.450.026 dólares para intervenir en las elecciones legislativas, el mayor fondo reunido jamás para unos comicios estadounidenses no presidenciales. Sin embargo, hasta el pasado fin de semana, apenas había invertido en campaña.

A menos de dos meses de las urnas, los republicanos ven peligrar su mínima mayoría en la Cámara e incluso Texas deja de parecer inexpugnable. Los millones continúan casi intactos. Y solo una persona decide cuándo utilizarlos: el mismo presidente del que algunos candidatos intentan distanciarse para sobrevivir.

La presión ha forzado una reacción, aunque limitada. Un día después del anuncio, MAGA Inc., el comité recaudatorio vinculado al presidente, destinó sus primeros diez millones para sostener al candidato republicano por Texas, apenas el 2,5% del fondo. El resto está por decidir.

“Este es mi dinero. Yo lo controlo”

MAGA Inc. puede recaudar cantidades ilimitadas de particulares y empresas y emplearlas en publicidad electoral. Es lo que en Estados Unidos se conoce como super PAC: un comité que debe actuar sin coordinarse con los propios candidatos. Pero Trump ha borrado cualquier duda sobre quién decide el destino de esos millones. "Este es mi dinero. Yo lo controlo", ha reivindicado desde el Despacho Oval.

Las cifras ayudan a entender el nerviosismo republicano. Desde enero de 2025 MAGA Inc. había recibido 400,68 millones y desembolsado 21. Sin embargo, solo 1,7 millones se habían empleado expresamente para apoyar o perjudicar candidatos. El Financial Times calculó que el comité había destinado menos del 1% de sus recursos a publicidad política.

La caja, además, no ha dejado de crecer. MAGA Inc. comenzó 2026 con cerca de 300 millones y desde entonces ha seguido recibiendo dinero de grandes donantes tecnológicos y financieros. Greg Brockman, cofundador de OpenAI, y su esposa aportaron 25 millones. La empresa que controla Crypto.com entregó otros 20.

Con las elecciones cada vez más cerca, la paciencia comienza a agotarse. Ryan Mackenzie, aliado de Trump, defiende uno de los distritos más disputados de Pensilvania y ha reclamado que el dinero llegue “cuanto antes”. Mike Collins, candidato al Senado por Georgia y respaldado por el presidente, fue más gráfico: "Los trenes funcionan con carbón; las campañas, con oro".

Fans de Donald Trump en la convención republicana,

Fans de Donald Trump en la convención republicana, REUTERS/Evan Vucci

No son adversarios internos ni republicanos rebeldes. Son candidatos que han demostrado su lealtad y que, aun así, dependen de que Trump decida ayudarlos. De ahí nace una sospecha que levanta ampollas en el aparato republicano: que el presidente no está pensando únicamente en las elecciones de noviembre.

Trump ha admitido que podría reservar parte del dinero para 2028, cuando se decidirá quién le sucede, y asegura que toda su red política controla cerca de 1.000 millones de dólares. Sus palabras no han despejado las dudas, sino que han abierto una pregunta incómoda dentro del partido: qué pesa más para él, conservar el Congreso o tener intacto su poder cuando abandone la Casa Blanca.

Los candidatos borran a Trump

La pelea por los millones llega en un momento delicado. En apenas una semana, tres indicadores nacionales han señalado la misma tendencia: la coalición que devolvió a Trump a la Casa Blanca muestra síntomas de desgaste. El barómetro del Financial Times sitúa su aprobación en el 33%, el mínimo de su segundo mandato. El 57% asegura encontrarse económicamente peor desde su regreso.

Gallup aporta la perspectiva histórica. El 49% de los estadounidenses se identifica con los demócratas o se inclina hacia ellos, frente al 39% que prefiere a los republicanos. A finales de 2024, estos últimos aventajaban en cuatro puntos. La diferencia se ha desplazado 14 puntos hacia los demócratas.

La Universidad de Massachusetts, por su parte, preguntó a los votantes de 2024 qué harían si pudieran elegir de nuevo. Uno de cada seis de quienes apoyaron a Trump no repetiría: elegiría otra opción o se quedaría en casa.

Ken Paxton, candidato de Trump por Texas y blanco de sus burlas.

Ken Paxton, candidato de Trump por Texas y blanco de sus burlas. REUTERS/Callaghan O'Hare

El riesgo es inmediato. Los republicanos conservan 218 escaños en la Cámara frente a 214 de los demócratas. Bastaría perder unos pocos distritos para ceder la mayoría. Además, los demócratas mejoran sus resultados de 2024 en las elecciones de mitad de mandato y la mayoría de los sondeos nacionales les concede cierta ventaja de cara a noviembre.

La alarma se ve en los escaparates electorales. Al menos siete candidatos republicanos en distritos disputados han retirado o rebajado las fotografías de Trump, las referencias a su respaldo o lemas como “America First”. Carlos de la Cruz ha sustituido “conservador de Trump” por “conservador probado”. Otros prefieren hablar del coste de la vida. No es una rebelión ideológica, sino una retirada táctica.

Los candidatos están atrapados en una contradicción. Necesitan alejar a Trump del primer plano para atraer al votante moderado, pero no pueden romper con él porque dependen de sus seguidores y de MAGA Inc. El estratega John Feehery ha advertido de que el presidente no gastará en quienes no le respalden. El fondo se convierte así en una herramienta de presión: Trump decide quién recibe ayuda.

Texas convierte la demora en factura

Trump respaldó a Ken Paxton en las primarias frente al senador John Cornyn, el candidato del aparato republicano. Paxton ganó. Pero una plaza que el partido daba por segura se ha convertido en una carrera reñida contra el demócrata James Talarico. Texas no elige a un senador demócrata desde 1988. Que ahora necesite un rescate electoral muestra la magnitud del problema.

Trump ha llevado esa apuesta al escenario de la convención republicana. Durante su discurso dedicó varios minutos a ensalzar a Paxton, aunque comenzó por señalar sus defectos. "Puede que no hable perfectamente ni sea el hombre más guapo que he visto. Pero merece ser vuestro próximo senador", proclamó antes de tachar a Talarico de "desastre".

Trump no escatimó en elogios. Con los millones, en cambio, ha sido bastante menos generoso. De momento, solo ha destinado diez millones a sostener a Paxton, apenas el 2,5% del fondo de MAGA Inc. El auxilio llega, además, cuando Talarico ha recaudado más de siete veces que su rival y ha aprovechado el verano para presentarse ante los votantes y recuperar las acusaciones de corrupción que han perseguido al republicano.

Mientras Paxton intenta recuperar el tiempo perdido, le siguen creciendo los enanos. David Maxwell, antiguo responsable policial de la Fiscalía de Texas, ha respaldado a Talarico y aparece en uno de sus anuncios. Fue uno de los funcionarios que denunciaron a Paxton ante el FBI y declararon en su juicio político de 2023. El fiscal general fue absuelto y las investigaciones terminaron sin cargos, pero el episodio proporciona munición a su rival.

El primer gran desembolso de MAGA Inc. no abre un nuevo frente electoral: apuntala una plaza que los republicanos daban por segura y al candidato que Trump impuso frente al partido. Después del dinero, el presidente ha puesto también su voz al servicio del rescate. Su fortuna electoral ha empezado a moverse para salvar una de sus propias apuestas.