Lori Chávez-Deremer (izquierda) y Kash Patel (derecha)

Lori Chávez-Deremer (izquierda) y Kash Patel (derecha)

EEUU

Caos en el Gobierno Trump por la dimisión de su secretaria de Trabajo y las acusaciones de alcoholismo del director del FBI

La secretaria de Trabajo, Lori Chávez-DeRemer dimite entre acusaciones de 'conducta impropia' mientras el jefe del FBI, Kash Patel, acumula acusaciones de alcoholismo entre sus múltiples polémicas.

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Las claves

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Lori Chávez-DeRemer ha dimitido como secretaria de Trabajo de EEUU, tras ser investigada por conducta inapropiada y abuso de recursos públicos.

Su renuncia es la tercera en el Gobierno de Trump en menos de dos meses, tras las salidas de la secretaria de Seguridad Nacional y la fiscal general.

El director del FBI, Kash Patel, enfrenta acusaciones públicas de alcoholismo y comportamientos erráticos, además de haber sufrido un ciberataque que comprometió datos personales.

A pesar de la diversidad en el gabinete de Trump, la lealtad al presidente es el principal factor de permanencia en el Ejecutivo.

Lori Chávez-DeRemer ha dimitido este lunes como secretaria de Trabajo de EEUU. La Inspección General la investigaba desde enero por "conducta inapropiada" a raíz de denuncias presentadas por funcionarios de su Departamento.

Se trata de la tercera destitución en el seno de la Administración Trump en menos de dos meses, tras la marcha en marzo de Kristi Noem, secretaria del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y de la fiscal general Pam Bondi el 2 de abril.

El relevo de Noem se produjo tras la violenta incursión de funcionarios de inmigración en Minnesota a finales de 2025. Las operaciones del ICE provocaron disturbios que culminaron con la muerte de dos personas por disparos injustificados de los agentes.

Aquellos sucesos afectaron a la popularidad del presidente: su índice se acercó a mínimos históricos. La incapacidad de Noem para reconducir la situación erosionó su posición, pero la gota que colmó el vaso fue su exagerado protagonismo en una campaña publicitaria.

Para rehabilitar su imagen, el DHS encargó un plan de comunicación por un valor de 220 millones. En los anuncios aparecía la secretaria de Seguridad Nacional montada a caballo, apelando a la grandeza de su país. Se interpretó como un gesto para proteger su figura ante las críticas.

La caída de la fiscal general se explica como resultado de la presión de Trump para usar el poder de la fiscalía en la persecución de sus rivales políticos. Aunque el detonante fue la deficiente gestión del asunto de los documentos del 'caso Epstein'.

Una latina en el Gobierno

La ya ex secretaria de Trabajo tenía un perfil peculiar dentro del Gabinete. Chávez-DeRemer es una californiana de 58 años de raíces mexicanas. Su pasado sindicalista, unido a su lealtad férrea al presidente, le conferían un carácter interesante como enlace con el ámbito laboral.

Su origen latino reforzaba la imagen de diversidad del Gobierno Trump. Planteaba una retórica que apoyaba planteamientos populares del movimiento obrero. Al mismo tiempo, estaba plenamente alineada con las políticas del nacionalismo económico practicado por el Ejecutivo.

La dimisión de Lori Chávez-DeRemer se produce en medio de una investigación liderada por el inspector general del Departamento de Trabajo, Anthony D’Esposito. El proceso se inició en enero como consecuencia de denuncias presentadas por personal interno.

Según informaciones publicadas por el New York Post, la secretaria de Trabajo es investigada por "conducta inapropiada" y "abuso de su posición". Fuentes consultadas por ese medio indican que utilizó repetidas veces recursos públicos para ejercer actividades privadas.

Durante el cierre de la Administración en octubre de 2025, Chávez-DeRemer viajó con amigos a Las Vegas. Como era su costumbre, declaró un motivo oficial para el viaje y el Departamento corrió con todos los gastos, aunque hay imágenes que demuestran que estuvo de vacaciones.

La secretaria de Trabajo Lori Chávez con amigos en Las Vegas.

La secretaria de Trabajo Lori Chávez con amigos en Las Vegas. The New York Post a través de AOL.

También se investiga una relación íntima con un miembro de su escolta, actitudes abusivas con su equipo o beber alcohol en el despacho. Todos esos comportamientos se califican como "inapropiados" dentro del código de conducta del personal de la Administración de EEUU.

Las investigaciones involucran a decenas de funcionarios. Algunos declararon que la secretaria les encargaba con frecuencia actividades relacionadas con asuntos privados.

En el punto de mira

Los medios centran la atención en una nueva víctima: el director del FBI, Kash Patel. Sobre todo The Atlantic, al que Patel reclama 250 millones de indemnización por difamación.

La prestigiosa revista estadounidense describe al director de la agencia como "bebedor habitual". Destaca sus "ausencias prolongadas e injustificadas" así como un comportamiento errático que pone en peligro la seguridad nacional.

El medio describe un episodio en el que Patel entró en pánico: al regresar de unos días de descanso, intentó acceder sin éxito a su ordenador. Se puso muy nervioso gritando que lo habían despedido: en realidad, solo había olvidado su palabraclave.

A finales de marzo, un grupo de hackers proiraní (Handala Hack Team) filtró datos personales, fotos antiguas y correos de una cuenta de Patel,. El ataque se presentó como un éxito contra el jefe del FBI.

Tras la dimisión de la secretaria de Trabajo, Marco Rubio es el único miembro latino que queda en el Gobierno. Las mujeres ocupan un tercio de las posiciones del Gabinete. También hay un afroamericano, un miembro abiertamente declarado gay, otro musulmán y la directora de Seguridad Nacional, de origen polinésico.

Puede decirse que el Ejecutivo de Trump presenta tímidos tintes de diversidad. Lo que todos tienen en común es su inquebrantable lealtad al presidente. Por eso fueron elegidos.