Donald Trump atiende a los medios mientras se dirige al Marine One para viajar a Iowa, desde la Casa Blanca.

Donald Trump atiende a los medios mientras se dirige al Marine One para viajar a Iowa, desde la Casa Blanca. Jonathan Ernst Reuters

EEUU

Trump suaviza su ofensiva en Mineápolis tras el desgaste de su política migratoria en los sondeos: sólo el 39% está a favor

Según una encuesta de Ipsos y Reuters, el 58% de los ciudadanos estadounidenses considera que el ICE se excede, cuando sólo el 26% estima que la actuación de los agentes federales ha sido "adecuada".

Más información: Alex Pretti y Renee Good no son casos aislados: la 'ICEtapo' de Trump arrastra ya 40 muertes desde que regresó al poder

Álvaro Escalonilla
Publicada

Donald Trump entró este martes en modo control de daños para mitigar las repercusiones políticas de su drástica agenda migratoria. El presidente de Estados Unidos reconduce a marchas forzadas su aproximación a la crisis en Mineápolis, que alcanzó su clímax el pasado sábado con el asesinato a manos de la Patrulla Fronteriza del ciudadano Alex Pretti, segunda víctima mortal en lo que va de enero tras Renée Good, tiroteada en la misma ciudad.

El subdirector de gabinete de Trump, Stephen Miller, no titubeó a la hora de llamar "asesino" y "terrorista doméstico" a Pretti, un enfermero de la unidad de cuidados intensivos del hospital del Departamento de Asuntos de Veteranos de Mineápolis que protestaba de manera pacífica en la calle cuando recibió una decena de disparos a bocajarro.

La Casa Blanca suavizó su postura a medida que fueron apareciendo más imágenes del tiroteo que desmentían su versión inicial de los hechos. Tanto, el propio Trump aseguró este martes que estaba "analizando" las escenas del fallecimiento de Pretti, de 37 años. "Quiero a todo el mundo. Quiero a toda nuestra gente. Quiero a su familia. Es una situación muy triste", añadió.

El mandatario estadounidense recibió en la noche del lunes en el Despacho Oval a su secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, y su asesor de cabecera, Cory Lewandowski, que trabajó en su primera campaña presidencial. Los encargados de dirigir el despliegue de 3.000 agentes federales en Minnesota recibieron la instrucción de desescalar. Ahora, su futuro político está en el aire.

Trump teme que Noem, una de las grandes exponentes del movimiento MAGA, sufra un impeachment. Trump descarta el cese de la exgobernadora de Dakota del Sur, pero los líderes demócratas en la Cámara de Representantes amenazan con iniciar el proceso de destitución en caso de no ser apartada del cargo de manera inmediata.

"Podemos hacerlo por las buenas o por las malas", recoge la carta firmada por Hakeem Jeffries, líder de la minoría demócrata en la Cámara, Katherine Clark, whip demócrata, y Pete Aguilar, presidente del Caucus Demócrata, que de momento no han convencido a ningún dirigente republicano.

Trump trató de rebajar las tensiones con el envío a Mineápolis a Tom Homan, su 'zar de la frontera'. Será él quien tome las riendas del operativo en Minnesota para dar carpetazo a la "campaña de represalias" contra el estado, un bastión demócrata.

El presidente preparaba el relevo de Greg Bovino, el "comandante general" de la Patrulla Fronteriza que llegó a acusar a Pretti de intentar "masacrar" a los agentes federales. La prensa estadounidense da por amortizada la carrera de Bovino, que regresará a su antiguo puesto como jefe de sector en El Centro, California, antes de emprender la retirada.

Bovino no es el único señalado por la crisis. El otro gran damnificado es Todd Lyons, el director interino del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), que deberá comparecer este mismo viernes por desacato en un tribunal federal de Minnesota.

El juez federal Patrick Schiltz reconoce que su citación es "medida extraordinaria", pero considera que la agencia ha incumplido una serie de órdenes judiciales que exigían que algunos detenidos recibieran audiencias de fianza. "La paciencia del tribunal se ha agotado", escribió el magistrado.

Tono conciliador

En las últimas horas, Trump exhibió un tono conciliador poco habitual en él. El presidente, que conversó el lunes con el gobernador de Minnesota, Tim Walz, y con el alcalde de Mineápolis, Jacob Frey, dos líderes demócratas, aseguró que había mantenido "una muy buena llamada" con Walz y que estaba "en sintonía" con él.

El compañero de ticket electoral de Kamala Harris en las presidenciales de noviembre de 2024 celebró que el estado de Minnesota podía llevar a cabo su propia investigación sobre la ejecución de Pretti, y el alcalde Frey anticipó la retirada parcial de agentes federales de Mineápolis.

El cambio de postura de Trump responde, en gran medida, a la indignación nacional causada por la muerte de Pretti, una indignación susceptible de encontrar eco en las urnas en las midterms o elecciones de mitad de mandato del próximo mes de noviembre, como teme el senador republicano Ted Cruz, que advirtió de los riesgos de sufrir una "masacre" electoral. No tanto por la cuestión migratoria, es cierto, sino por el manejo de la economía.

No obstante, una amplia mayoría de ciudadanos estadounidenses considera que la campaña antimigratoria de la Casa Blanca ha cruzado demasiadas líneas rojas. Sólo el 39% aprueba el enfoque de Trump en esta materia, según el sondeo conjunto que la encuestadora Ipsos y la agencia Reuters realizaron entre el viernes y el domingo.

En febrero del año pasado, el porcentaje de aprobación alcanzaba el 50%. Ahora, el 53% desaprueba la gestión de la Administración. Además, el 58% considera que el ICE se excede, cuando sólo el 26% estima que la actuación de los agentes federales ha sido "adecuada".

La misma encuesta también refleja un descenso del índice general de aprobación de Trump cayó al 38%, el nivel más bajo desde su regreso a la Casa Blanca. Cifras preocupantes que, sin embargo, mejoran a las que presentaba a estas alturas de su mandato Joe Biden, su inmediato predecesor en el cargo.

Trump, sin embargo, percibe que el hartazgo está presente incluso entre sus propias filas. Sirve el ejemplo de Chris Madel, el candidato republicano a gobernar Minnesota, que retiró este lunes su campaña electoral tras considerar que la cruzada antimigratoria había llegado demasiado lejos.

"No puedo apoyar la represalia declarada por los republicanos nacionales contra los ciudadanos de nuestro estado, ni puedo considerarme miembro de un partido que haría algo así", lamentó.