El presidente de Colombia, Gustavo Petro, en una imagen de archivo.
La Justicia de EEUU investiga a Petro por vínculos con narcos y el presidente réplica: "Nunca he hablado con ninguno"
El mandatario colombiano ha afirmado que "siempre" ha instruido a los gerentes de sus campañas a que no acepten donaciones de narcotraficantes o banqueros.
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La Justicia estadounidense está investigando al presidente de Colombia, Gustavo Petro, por presuntas relaciones con narcotraficantes, según informa este viernes The New York Times, que cita a tres personas familiarizadas con el asunto.
Sin embargo, el mandatario ha salido al paso de las acusaciones al subrayar que siempre le ha dicho a los gerentes de sus campañas "que no acepten donaciones ni de banqueros ni de narcos".
El rotativo indica que estas investigaciones están centradas, entre otras cuestiones, en si Petro mantuvo reuniones con narcotraficantes o si solicitó donaciones de traficantes durante su campaña presidencial.
Las fiscalías de Manhattan y Brooklyn, en Nueva York, están a cargo de estas pesquisas, en las que participan fiscales especializados en el tráfico internacional de narcóticos y agentes de la Administración para el Control de Drogas (DEA) y del Servicio de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI), agrega el diario.
El periódico neoyorquino también apunta que las investigaciones se encuentran en su fase inicial y que se desconoce si alguna de ellas derivará en cargos penales contra el mandatario.
Además, señala que no hay evidencia de que la Casa Blanca haya favorecido el inicio de dichas investigaciones.
"En Colombia no existe una sola investigación sobre relación mía con narcotraficantes, por una sola razón: nunca en mi vida he hablado con un narcotraficante", publicó Petro en sus redes sociales.
Por contra, según aseguró, dedicó diez años de su vida, "con riesgo" para su vida "a denunciar los vínculos entre los narcotraficantes más poderosos y los políticos en el Congreso".
También de "los gobiernos locales y nacionales con estos narcos en lo que denominó la época de la gobernanza paramilitar".
La relación bilateral entre Estados Unidos y Colombia atraviesa tensiones desde enero de 2025, tras comenzar el segundo mandato del presidente Donald Trump, que dio paso a una etapa de fuertes diferencias con el Gobierno colombiano.
La primera gran crisis se produjo ese mes, cuando Petro se negó a recibir vuelos militares estadounidenses con ciudadanos colombianos deportados al considerar que eran trasladados en condiciones inhumanas. En respuesta, Trump amenazó con imponer aranceles y sanciones económicas contra Colombia.
Las discrepancias continuaron durante los meses siguientes, especialmente por el enfoque de la lucha antidrogas, lo que derivó en la descertificación de Colombia por parte de Estados Unidos en esta materia y en la imposición de sanciones contra funcionarios colombianos, incluido el propio jefe de Estado.
En septiembre de 2025, EEUU revocó la visa a Petro después de que el colombiano participara en un acto en Nueva York al margen de la Asamblea General de la ONU, en el que instó a militares estadounidenses a desobedecer órdenes de su Gobierno en relación con la guerra en Gaza.
Sin embargo, este martes Petro señaló que el Gobierno estadounidense le reactivó el visado hasta el final de su mandato, que concluirá el próximo 7 de agosto.
La tensión en la relación disminuyó después de una llamada que sostuvieron Petro y Trump a principios de enero, que dio paso a reuniones de alto nivel entre funcionarios de ambos Gobiernos y al encuentro que mantuvieron el 3 de febrero en la Casa Blanca.