Incendio en la sede del Partido Comunista, en Morón.

Incendio en la sede del Partido Comunista, en Morón. Reuters

América

Muebles quemados y cristales rotos: manifestantes cubanos contrarios al régimen asaltan una sede del Partido Comunista

Un grupo de manifestantes cubanos contrarios a la dictadura arrojó piedras a la sede del Partido Comunista, entró en el local y quemó algunos inmuebles.

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Las claves

Manifestantes cubanos asaltaron una sede del Partido Comunista en Morón, quemando muebles y rompiendo cristales durante una ola de protestas contra el régimen.

La grave crisis económica, los apagones prolongados y la escasez de alimentos han llevado a un aumento de las manifestaciones y cacerolazos en varias ciudades del país.

Las fuerzas de seguridad respondieron con detenciones y represión, incluyendo informes de disparos policiales contra manifestantes desarmados.

El presidente Díaz-Canel atribuye la crisis al embargo estadounidense y a la caída del turismo, mientras que Estados Unidos y líderes opositores piden el fin del régimen comunista.

La profunda crisis económica y energética que atraviesa Cuba está generando escenas poco habituales de desafío abierto al gobierno cubano, donde el presidente Miguel Díaz-Canel trata de hacer equilibrismos para mantener un régimen que se tambalea.

La escasez de alimentos, los prolongados apagones y el deterioro de las condiciones de vida han llevado a algunos ciudadanos a expresar su descontento de forma cada vez más visible, según relata el diario The New York Times.

En los últimos meses se han registrado protestas y actos de desafío que reflejan el nivel de frustración acumulada entre la población. Uno de los episodios más llamativos ocurrió este viernes en la ciudad de Morón, donde un grupo de personas irrumpió en una sede local del Partido Comunista de Cuba, sacó muebles a la calle y los quemó.

Este incidente tuvo lugar tras varios días de apagones prolongados que dejaron a amplias zonas del municipio sin electricidad. Estos problemas se han intensificado desde la captura de Maduro y el corte al tráfico de crudo que enviaba Venezuela hasta Cuba.

La entrada de estos manifestantes en la sede del Partido Comunista, el partido único del régimen cubano supone un aumento en la intensidad de estas protestas, al arremeter contra uno de los símbolos de poder de la dictadura.

Los altercados en los aledaños de la sede del Partido Comunista, se produjo tan solo tres días antes de las palabras del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que aseguró en una comparecencia en el Despacho Oval que "será un gran honor tomar Cuba".

En paralelo a ello, el mandatario estadounidense solicitó la salida del presidente Díaz-Canel, a la vez que afirmó que "se trata de un país muy debilitado" en referencia a los continuos apagones que afectan La Habana y que "puede hacer lo que quiera" con Cuba.

Las protestas de los manifestantes contrarios al régimen no se han limitado a este episodio. En diferentes puntos del país se han escuchado cacerolazos nocturnos y manifestaciones espontáneas.

En la capital, La Habana, algunos vecinos han salido a sus balcones o a las calles para protestar durante los apagones, aprovechando la oscuridad y el menor control policial que suele acompañar a estos cortes.

Las calles de La Habana sin luz debido a la crisis que sufre Cuba.

Las calles de La Habana sin luz debido a la crisis que sufre Cuba. Reuters

Al menos cinco personas fueron arrestadas, según transmitió un comunicado de prensa difundido por el Ministerio del Interior de Cuba.

Este malestar de la población cubana se produce en medio de una de las peores crisis económicas que ha vivido la isla en décadas. Cuba enfrenta dificultades para importar combustible y alimentos, lo que ha agravado los problemas de generación eléctrica y ha provocado interrupciones constantes en el suministro de energía.

Todo esto ha sumido a Cuba en una situación insostenible. El propio Trump, que tiene fijada la mirada en una posible caída del régimen comunista desde hace tiempo, ha asegurado que "están acabados", refiriéndose a la situación que tiene que enfrentar la dictadura en la actualidad.

A esta situación de debilidad, se suma la inflación y el deterioro del poder adquisitivo de gran parte de la población.

El gobierno encabezado por Miguel Díaz‑Canel ha atribuido gran parte de la crisis al embargo económico de Estados Unidos, así como a la caída de ingresos por turismo y a problemas estructurales de la economía cubana. Las autoridades también han respondido a algunos incidentes con detenciones y advertencias contra las protestas.

Protestas en redes

La mayoría de los manifestantes, muy jóvenes, sufrió la embestida de los agentes revolucionarios, que tomaron a la fuerza el control del municipio. En sus redes sociales, la líder disidente, Rosa María Payá, criticó lo sucedido en las calles.

"Reportan disparos en Morón de la policía contra el pueblo desarmado y pacífico", protestó en sus redes la opositora.

Además, otros habitantes residentes denunciaron a través de mensajes en las redes sociales que las fuerzas represivas del régimen llegaron a disparar incluso contra un menor de edad.

Esta se trata de las mayores protestas desde la rebelión popular del 11 de julio de 2021, reprimidas de forma salvaje por el régimen cubano después de que el presidente, Miguel Díaz-Canel, advirtiera al país de que "la orden de combate estaba dada".

Las de 2021 fueron el mayor estallido social en Cuba desde la revolución de 1959, lo que provocó una gran represión por parte del ejecutivo de Díaz-Canel.

Estas distintas concentraciones provocaron cientos de detenidos, que todavía continúan privados de libertad, según un informe reciente de Human Rights Watch.

El congresista cubano-americano del Partido Republicano, Carlos Giménez, se manifestó con dureza en la red social X, pidiendo el fin de la dictadura.

SOS Cuba! ¡Todo nuestro respaldo para el pueblo de Morón, que está en las calles exigiendo sus derechos! ¡Basta ya de la dictadura que pisotea a los cubanos!", exigió Giménez.

Por su parte, el historiador Óscar Grandío manifestó que la "intensidad" de estas protestas es el anticipo de la caída del régimen comunista.

Horas antes de la gran protesta protagonizada en la ciudad de Morón, el mandatario Díaz-Canel admitió en una comparecencia que su gobierno está llevando a cabo negociaciones con el ejecutivo estadounidense, a pesar de negarlo en los días previos.

"Los contactos están orientados a buscar soluciones por la vía del diálogo a las diferencias entre ambos Gobiernos", señaló el mandatario durante una intervención.

Por su parte, el presidente cubano también se manifestó ante las intensas protestas. Para el mandatario, "es entendible" la frustración de la gente con el deterioro de la situación en Cuba.

En cualquier caso, aseguró que lo que "nunca será tolerado o justificado" es "la violencia y el vandalismo que amenaza la paz pública y la seguridad de nuestras instituciones”, exclamó este sábado en respuesta a las protestas de Morón.

El diario del Partido Comunista dijo que otros edificios también sufrieron daños, incluida una farmacia y una tienda estatal.

Este episodio también llamó la atención de los funcionarios estadounidenses. El principal diplomático de EEUU en Cuba, Mike Hammer, mostró su preocupación ante las noticias que llegaban en redes sobre la seguridad de los manifestantes.

"Estuve en Morón en enero. Espero que los cubanos estén bien allí", transmitió en sus redes.

Por su parte, la respuesta del castrismo ha sido la celebración de lo que desde los medios cercanos a la dictadura cubana han llamado un "acto de reafirmación revolucionaria", llevado a cabo por parte de funcionarios del gobierno de Morón y líderes del partido en la localidad.

En este evento, las autoridades partidarias del castrismo y la continuidad del régimen cubano criticaron las protestas y expresaron su apoyo al ejecutivo central, que gobierna Cuba desde 1959, cuando se impuso una revolución que ha terminado por sumir a Cuba en el caos actual.