Retrato de la escritora.

Retrato de la escritora. Pau Venteo

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Rosa Rabbani, autora iraní: "Los políticos reducen el drama de mi país al 'sí' o 'no' a la guerra como si fuera su eslogan"

La psicóloga y el filósofo Arash Arjomandi presentan ¿Efímeros o inmortales?, libro que reflexiona sobre la trascendencia frente a los retos del mundo actual.

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Rosa Rabbani (Yazd, 1971) lee las noticias sobre lo que ocurre en el golfo Pérsico con desasosiego e incertidumbre. Hija de un exilio forzado tras la Revolución Islámica, sigue pendiente de cada giro de una actualidad marcada por la represión interna, la revolución en las calles y una escalada geopolítica en la que Estados Unidos e Israel han puesto el país en el centro.

Mientras la premiada escritora, psicóloga y humanista habla, una parte de su corazón está en Barcelona, donde reside actualmente, y otra permanece anclada a una tierra a la que de momento no puede regresar y de la que ni siquiera sabe si sus familiares siguen a salvo, por las dificultades que hay para establecer comunicaciones.

Desde esa biografía atravesada por el destierro, Rabbani ha construido una trayectoria singular: doctora en Psicología Social, ha atendido a más de 2.000 pacientes a lo largo de su carrera, además de destacar como investigadora pionera en estudios de género, divulgadora habitual en prensa y colaboradora en proyectos como Aprendemos Juntos 2030.

Sus pacientes la conocen por una mirada clínicamente afilada, pero también por una insistencia poco complaciente: la necesidad de pensar en serio sobre quiénes somos, qué sentido tiene lo que nos pasa y cómo se sostiene la vida cuando el mundo parece desmoronarse. "Vivimos pasando vídeos de tres minutos y no nos da tiempo a pensar", resume.​

A esa experiencia se suma una biografía marcada por la fe bahaí, una religión que defiende la igualdad entre hombres y mujeres, la armonía con la ciencia, y que está duramente perseguida en Irán. A su madre la expulsaron del trabajo y a su padre le quemaron el negocio; la familia salió "para un mes de vacaciones", dice, que se convirtió en un exilio de 47 años.

Arash Arjomandi (Teherán, 1970), a su lado, asiente en la entrevista. El rostro del filósofo, doctor en Humanidades y profesor en la Universidad Autónoma de Barcelona, es fácil de reconocer porque suele colaborar en programas televisivos y también en conocidos diarios. Él también ha visto a su familia sufrir los efectos de la represión de los ayatolás.

Teniendo en cuenta los contextos de ambos, no resulta extraño que su nueva publicación, ¿Efímeros o inmortales? 5 rutas para trascender la finitud de la vida (RBA, 2026) sea más que un ensayo de espiritualidad. Es, en buena medida, la destilación de años de charlas entre ambos —"un montón de lunas", dice ella—, el propósito y el sentido de la vida.

También es un manual que explica cómo traducir todo eso en la práctica cotidiana, tanto en la consulta clínica como en el acompañamiento a organizaciones y empresas. "Con los años hemos ido generando aprendizajes, discusiones, acuerdos y desacuerdos; en el libro están las ideas consensuadas, pero en la vida real no siempre coincidimos", admite.

Rabbani y Arjomandi son matrimonio y pareja profesional.

Rabbani y Arjomandi son matrimonio y pareja profesional. Pau Venteo

Para situar a los lectores: ¿cómo ha sido su trayectoria hasta llegar a este proyecto conjunto como pareja de escritores?

Rosa Rabbani. Arash procede del ámbito de la filosofía y las humanidades y yo soy psicóloga social y terapeuta. Con el bagaje que hemos adquirido a lo largo de nuestras carreras, pensamos que estábamos en un momento de madurez adecuado para tratar un tema tan complejo como este, que no es un berenjenal en el que uno deba meterse sólo por haber leído cuatro artículos. Esta propuesta a cuatro manos es el resultado de ese recorrido.

En la contraportada plantean: "¿Y si la muerte no fuera el final, sino el principio de algo importante?". Cuando uno se encuentra con esta pregunta y con esas rutas que aún desconoce, ¿qué puede esperar de la obra?

Arash Arjomandi. Es un libro que RBA nos encargó hace ya tres años porque vivimos un momento en que los índices de salud mental están muy bajos y existe un malestar interior generalizado por múltiples razones, algo que explicamos al inicio del libro. Buena parte de la sociedad busca satisfacción con su vida y bienestar interno, pero no lo estamos logrando.

La editorial nos pidió que, desde la filosofía y la psicología —que maridan muy bien, igual que nosotros—, hiciéramos una aportación para la gente. Lo novedoso es que proponemos una nueva espiritualidad que se aleja, por un lado, del concepto tradicional de religión basado en dogmas de fe y supersticiones, y por otro, de lo que llamamos mindfulness superficial.

En los últimos años el misticismo ha ganado visibilidad. El último ejemplo claro lo tenemos en Rosalía, que con su LUX está reinterpretando por completo ese concepto. ¿Debemos entender esto como un cambio de paradigma o como una nueva moda?

Rosa Rabbani. Es cierto que es un tema que ha 'salido' del armario: antes se vivía como algo muy privado y personal. Esa visibilidad es interesante y contribuyen cantantes, películas, fenómenos culturales… nada como que algo se ponga de moda. Pero esa misma visibilización ha generado la otra cara de la moneda: la banalización.

Lo veo cada día en la consulta: hay una idea de cultivar esa dimensión que muchas veces no tiene nada que ver con el propio concepto. Mucha gente cree que respirar les hará mejores personas, o que hacer un retiro —y si es en el Himalaya mejor— les dará conciencia y sentido vital. No es que esas cosas sean malas, pero no necesariamente cumplen esa función.

En el libro proponemos que no nos quedemos solo con la punta del iceberg, sino que miremos la profundidad y la importancia de la cuestión, pero de una forma asumible y real, sin fantasías. Hoy hasta Amazon vende espiritualidad, como si fuera algo que se compra, y parece que adquiriendo ciertos productos uno se acerca más a eso.

Frente a ello, nuestro enfoque está basado en argumentos racionales y evidencia científica; tenemos hoy muchas pistas objetivas sobre cuestiones relacionadas, y queremos aprovecharlas, concretadas en esas cinco rutas de las que hablamos en la obra.

Rosa Rabbani, retratada en Barcelona para Magas.

Rosa Rabbani, retratada en Barcelona para Magas. Pau Venteo

Junto a ella, Arash Arjomandi.

Junto a ella, Arash Arjomandi. Pau Venteo

En el extremo contrario a esa mercantilización de la trascendencia está lo contrario: el escepticismo absoluto hacia todo lo relacionado con el propósito vital. Si tuvieran que destacar un fundamento del libro para dirigirse a personas que nunca se han planteado investigar el tema, ¿cuál sería?​

A. Nosotros proponemos hallar sentido a la vida, satisfacción existencial y mayor plenitud rompiendo las barreras inmanentes de la vida —la finitud— e ir más allá de esos límites. En el libro presentamos cinco estrategias prácticas con fundamento psicológico, filosófico y científico, para que el lector las adapte a su manera.

Lo hemos escrito para creyentes, pero sobre todo para no creyentes, escépticos e incrédulos, ofreciendo argumentos basados en la ciencia actual, la filosofía clásica y la experiencia clínica de Rosa. Queremos que el lector llegue a pensar: "Quizá es verdad que tengo una dimensión de conciencia o autoconciencia que sobrevive a mi muerte".

Lo que proponemos se diferencia de las espiritualidades inmanentes porque damos explicaciones racionales sobre dos grandes realidades: el origen —lo que otros llaman Dios o divinidad, nosotros lo llamamos conciencia superior o universal— y el final —la supervivencia y evolución de nuestra autoconciencia después de la muerte.

R. El otro día un paciente que había recibido el libro me decía: "Si antes estaba hecho un lío, después de leer vuestro libro tengo un cacao mental". Me contaba que había tenido que dejarlo a medias porque necesitaba pensar y aclararse las ideas, y eso es importante. La trascendencia es el corazón de la obra y, diría, de la vida misma.

Una de las rutas hacia esta es cultivar nuestras virtudes: perseverancia, paciencia, amabilidad, integridad… Lo que planteamos es que, cuando nos marchemos de aquí, todo lo que somos en términos materiales se quedará, y lo único que nos llevaremos será una maleta con las cualidades que hayamos desarrollado: nuestro carácter, identidad...

Suelo usar la metáfora del bebé en el vientre materno: allí desarrolla órganos que en ese entorno no necesita, pero que serán imprescindibles al nacer a otra vida. Algo parecido ocurre con nuestras virtudes del carácter: aquí nos hacen falta, pero sobre todo serán los 'órganos espirituales' que precisaremos en los siguientes planos de la existencia.

Los autores de '¿Efímeros o inmortales? 5 rutas para trascender la finitud de la vida' (RBA, 2026).

Los autores de '¿Efímeros o inmortales? 5 rutas para trascender la finitud de la vida' (RBA, 2026). Pau Venteo

¿Cuáles han sido sus grandes referentes? Arash, en su caso, sé que Eugenio Trías, considerado uno de los pensadores de escritura hispana más brillantes de su tiempo, ha tenido un gran impacto en su trabajo.

R. Muchas de mis fuentes de inspiración proceden también de la fe bahaí y, en general, de la ciencia. Por mencionar a algunos, citaría a autores como Christopher Peterson y Martin Seligman o investigadores como Linda K. Carlin o John Javeline, que han trabajado sobre rasgos del carácter y virtudes.

A. Coincido con lo que dice Rosa. Y en mi caso, y te agradezco mucho que lo menciones, Eugenio Trías fue quien me enseñó a pensar en mi juventud; durante más de dos décadas fui uno de sus discípulos cercanos y pude profundizar en su filosofía del límite. Su influencia aparece de manera clara y explícita en nuestra obra.

Rosa, los ataques contra la minoría bahaí a la que pertenece se han recrudecido con el paso de los años, con detenciones arbitrarias, demoliciones de propiedades... ¿Cómo recuerda su historia de exilio? Era usted muy pequeña cuando llegó a España.

R. Mis padres llegaron conmigo y con mis dos hermanos a Madrid dos años después del comienzo de la Revolución Islámica. Decidieron salir unos días para pensar qué hacer y cómo reorganizar su vida, con idea de volver. Pero entonces se enteraron de que habían sido incluidos en las listas de personas a las que no se les permitía salir de Irán. En su caso, por el hecho de ser bahaís.

Eso convirtió el mes de vacaciones en la crónica de un regreso imposible: todo se quedó allí, pero ya no podían volver. En la España de la Transición casi no había extranjeros, así que asentarse fue difícil para ellos. Fueron afortunados porque pudieron quedarse aquí, pero mucha gente bahaí no salió de Irán y sufrió —y sigue haciéndolo persecuciones y ejecuciones.

¿Por qué esta fe resulta tan amenazante para el régimen?

R. y A. Porque rompe con tradiciones ancestrales de una religión dogmática, supersticiosa e irracional. Es una fe profundamente moderna que defiende, entre otras cosas, la igualdad, la racionalidad y la ciencia como componentes esenciales de la espiritualidad y la democracia como forma de organización social.

No tiene clero ni jerarquía eclesiástica, lo cual en un país como Irán puedes imaginarte que es percibido como una amenaza directa al sistema. Por eso ni nosotros ni nuestras familias han podido regresar; llevamos más de 45 años en el exilio, aunque nos hayamos criado y formado aquí.

Psicóloga y filósofo, ambos compaginan su labor con la divulgación en medios españoles.

Psicóloga y filósofo, ambos compaginan su labor con la divulgación en medios españoles. Pau Venteo

¿Les habría gustado volver en algún momento?​

A. Como decía Ortega y Gasset, "quien pierde su origen, pierde su identidad". Aunque nos sentimos españoles, catalanes, europeos y occidentales hasta la médula, nuestro origen sigue ahí; no lo hemos dejado por el camino y siempre hay algo que te empuja a redescubrirlo y a poner en valor las riquezas de esa cultura.​

R. Por supuesto que nos gustaría volver, y hacerlo en libertad, para ayudar en la reconstrucción del país. Yo he hecho toda mi vida aquí —estudios, trabajo, hijos— y aun así para mí sería importante poder ir hasta allí; imagina para nuestros padres, para quienes este proceso nunca formó parte de su proyecto vital.

En el libro hablan de experiencias límite. ¿Contemplan el exilio como una de ellas?​

A. y R. No es lo mismo cuando es elegido y cuando es forzado. La migración voluntaria puede ser una experiencia enriquecedora; un destierro obligado es una prisión. Así que sí, lo consideramos como tal, y de hecho en el libro apuntamos que muchas grandes verdades espirituales se revelan precisamente en esas situaciones extremas que vive el ser humano.​

¿Cómo viven este mes la actualidad de Irán?

R. Con mucha preocupación; mi familia paterna sigue allí. No sabemos nada de ellos: están incomunicados, sin internet y sin posibilidad de llamadas, y ni siquiera entre ellos deben de tenerlo fácil para comunicarse de una ciudad a otra.

A mí esta situación me genera un gran dilema: jamás aprobaría ninguna forma de guerra para resolver conflictos, ni en Irán ni en ningún otro lugar; pero al mismo tiempo soy una firme defensora de que la paz tiene que ir acompañada del principio de justicia, y allí la vulneración de los derechos más básicos lleva prácticamente 50 años siendo la norma.

Me cuesta muchísimo entender y posicionarme, incluso tratándose de mi propio país, y me sorprende la facilidad con la que desde fuera —incluidos nuestros políticos— se reduce todo al "o estás a favor o estás en contra", como si fuera un eslogan, como si una situación geopolítica tan compleja pudiera reducirse a eso.

Los escritores posan delante del objetivo.

Los escritores posan delante del objetivo. Pau Venteo

Con tantas voces analizando el conflicto, a veces da la sensación de que la que menos se escucha es precisamente la de la población iraní. ¿Comparten esa impresión?​

A. Absolutamente. El origen y el núcleo de todo lo que está pasando es el pueblo. En enero la gente lo expresó con claridad en las calles: el 85% de la sociedad civil quiere libertad, igualdad y prosperidad. Irán, además, es uno de los países más ricos del mundo: tiene recursos abundantísimos, una historia de civilización esplendorosa y jóvenes formados e inteligentes.

El 60%, de hecho, son mujeres. Ellas son la gran fuerza humana del futuro de la nación: primero, están muy preparadas y tienen una mente muy abierta al mundo, aunque muchas hoy están en prisión. Es probable que las futuras lideresas salgan de esas cárceles. Segundo, hace tres años estalló allí lo que muchos historiadores consideran la primera gran revolución feminista mixta de la historia reciente.

En cuanto a la situación actual, tanto la guerra como la represión de las protestas de enero —se calcula que fueron asesinadas más de 35.000 personas por manifestarse pacíficamente— muestran que el país está viviendo los dolores de parto de una nueva nación que está naciendo. No sabemos aún cómo se va a configurar; hay mucha incertidumbre, pero es evidente que se está gestando algo nuevo.​

Irán reúne los tres ingredientes para ser uno de los estados más avanzados del planeta, y la población quiere justamente eso. Tarde o temprano, lo expresen sólo en manifestaciones o también en un contexto de guerra impulsada por potencias externas, esa aspiración tendrá que fructificar, aunque no sepamos aún cómo.

En el libro explicamos que somos seres finitos porque nos topamos con tres grandes límites, y uno de ellos es el de la libertad. Los humanos aspiran a ampliar su autonomía, su margen de decisión; cuando las constricciones políticas levantan barreras, impiden esa trascendencia, que consiste en ir más allá de los límites, sin confundirla con la anarquía o el caos.​

R. Y aquí enlazo con nuestro tema central: fíjate qué importante es el sentido de la trascendencia, tanto para los de aquí como para los de allí. Si las personas implicadas en este y otros conflictos fueran conscientes de que todo lo que hacen aquí está vinculado con lo que ocurrirá después, creo que muchos de sus actos serían completamente diferentes.

Situaciones como la de nuestro país vuelven a mostrarnos la importancia de reflexionar sobre si somos seres efímeros o inmortales.​ Por eso, creemos que el libro es más necesario que nunca. Vivimos en una época de dolor, sufrimiento y malestar emocional y mental como nunca antes.

Esto se debe, entre otras cosas, al desorden mundial, al auge de liderazgos autoritarios —no solamente en teocracias como Irán, también en Occidente—, a la polarización y a los extremismos, a la emergencia climática y al uso confuso de la tecnología. Todo eso hace que encontrar sentido, foco y propósitos trascendentes sea más necesario que antes.