Beyoncé y el diseñador Olivier Rousteing en el 'shooting' de su primera colección conjunta en 2022.

Beyoncé y el diseñador Olivier Rousteing en el 'shooting' de su primera colección conjunta en 2022.

Lujos

Beyoncé y Olivier Rousteing: cronología de sus diez años de inquebrantable amistad, moda y lealtad creativa

La reina de la música eligió al diseñador francés para reaparecer en la MET Gala 2026 justo una década después de su última vez.

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Beyoncé y Olivier, Olivier y Beyoncé. Dos nombres de estilo francés que encajan con naturalidad en la misma frase; dos figuras clave del star system contemporáneo, dos talentos que han demostrado que el tándem moda y música van siempre de la mano.

Hace una década unieron sus caminos para enseñar a todos que ambas disciplinas conviven, se abrazan y se potencian. Pero, ¿cómo surgió esta relación tan estrecha entre la reina de la música y el que fuera director creativo de Balmain durante 14 años?

Su vínculo se forjó en uno de los momentos más vulnerables —y a la vez más poderosos— de la carrera de la artista.

Beyoncé abrió su primer concierto de 2016 vestida por Olivier Rousteing para Balmain.

Beyoncé abrió su primer concierto de 2016 vestida por Olivier Rousteing para Balmain. Balmain

En 2016, la autora de temas como Crazy in love o Single ladies revolucionó la industria con su sexto álbum de estudio, Lemonade. Un disco confesional y cinematográfico en el que abordó, sin filtros, la infidelidad de su marido, Jay-Z, y el complejo recorrido emocional que siguió: intuición, aceptación, rabia, dolor, orgullo, reconciliación y, finalmente, redención.

Aquel trabajo no solo marcó un antes y un después en su narrativa artística, sino que abrió una nueva etapa estética y visual. Ahí entra en escena Olivier y su virtuosa aguja.

2016: nace la conexión creativa

Tras el lanzamiento del álbum, llegó The Formation World Tour, una gira de 49 conciertos en la que los diseños del creativo francés tuvieron un papel protagonista.

Ese fue el punto de partida de una alianza que ya suma una década: moda, espectáculo y narrativa unidos bajo una misma visión. Rousteing era entonces director creativo de Balmain, una firma que comparte con Beyoncé el gusto por el dramatismo, la fuerza femenina y la estética del poder.

2017–2018: el nacimiento de Beychella

Uno de los cinco looks que Beyoncé lució en Coachella. Todos firmados por Balmain.

Uno de los cinco looks que Beyoncé lució en Coachella. Todos firmados por Balmain.

Si 2016 fue el inicio, el siguiente gran capítulo llegó muy pronto. En 2017, Beyoncé volvió a confiar en él para uno de los proyectos más ambiciosos de su carrera: diseñar todos los looks —los suyos y los de sus músicos y bailarines— de su actuación en Coachella 2018.

Aquella no era una performance más. Era simplemente historia. Queen Bey se convirtió en la primera mujer negra en ser cabeza de cartel del festival, un hito cultural que exigía un relato visual a la altura del momento.

Durante meses, Rousteing viajó a Los Ángeles, California, para trabajar junto a Beyoncé en el proceso creativo. A ello se sumaba un contexto personal decisivo para ella: el nacimiento de sus mellizos, Rumi y Sir Carter.

Todo este periplo quedó recogido en Homecoming, el documental de Netflix —que recibió seis nominaciones a los Emmy—, donde ambos conversan sobre los outfits del espectáculo.

Ningún seguidor de la moda o la música olvidará aquella imagen de Beyoncé en su primera semana de Coachella luciendo la clásica sudadera amarilla con la B y la K -Beyoncé Knowles- con cristales de Balmain. Una semana después, la llevó en fucsia. Shorts vaqueros deshilachados y botas casi a la altura de la rodilla con paillettes. Un sueño.

@beyonce.fr Beyoncé performing Mi Gente at Coachella 2018 #beyonce #beyhive #fyp #foryou ♬ original sound - Beyoncé (FP)

Rousteing ayudó a dar forma a una visión que homenajeaba a las grandes diosas egipcias, pero también a las raíces de Beyoncé: el sur de Estados Unidos —Texas, Alabama, Luisiana, Nueva Orleans—, las bandas universitarias, la cultura afroamericana y la celebración de la identidad negra.

Fue moda convertida en manifiesto, incómodo entonces para la primera legislatura de Donald Trump.

Coachella fue la confirmación definitiva de que la relación creativa entre Beyoncé y Olivier ya era inquebrantable.

2021: una década en Balmain y un desfile-celebración

En septiembre de 2021, Olivier Rousteing celebró su décimo aniversario al frente de Balmain con un desfile diferente a todos los anteriores. No se trataba de presentar una colección, sino de mirar atrás: celebrar los logros, las crisis superadas y el camino recorrido.

Sobre la pasarela desfilaron algunas de las grandes musas de la casa: Naomi Campbell, Carla Bruni, Milla Jovovich, Lara Stone, Mariacarla Boscono y Natalia Vodianova, entre otras.

La música estuvo a cargo de Franz Ferdinand y Doja Cat, en un show celebrado en La Seine Musicale, a las afueras de París, retransmitido en directo para todo el mundo.

Y, como siempre ocurre cuando Beyoncé está cerca, su presencia —aunque fuera a distancia— lo cambió todo.

Abrió el desfile con un mensaje de voz desde el otro lado del Atlántico —en el vídeo que se adjunta, a partir del minuto 12:20—. Muchos esperaban que apareciera en la pasarela. No ocurrió —Beyoncé style—. Pero al terminar el show, el público permaneció sentado durante minutos, esperando su salida final. Porque con ella, como sucedió anoche al llegar la última a la red carpet de la MET Gala, la esperanza siempre es lo último que se pierde.

2022: Renaissance, moda y libertad tras la pandemia

Tras Beychella —rebautizado por los fans para elevar aún más su dimensión legendaria— y la colección cápsula inspirada en el festival, la alianza entre Beyoncé y Rousteing alcanzó una nueva dimensión con la llegada de Renaissance.

El séptimo álbum de la cantante apareció en 2022, en el momento exacto tras años de confinamiento, incertidumbre y distancia. Era un disco concebido para volver a bailar, recuperar el cuerpo y celebrar lo colectivo. Su primer single, Break my soul, iba totalmente de eso.

El diseñador lo explicó sin rodeos: el espíritu, las melodías y los mensajes del álbum desencadenaron una explosión de ideas que ampliaron su visión de la moda hacia nuevos territorios. Durante meses, Renaissance sonó en bucle en su casa, su oficina y su taller, mientras dibujaba sin parar, impulsado únicamente por el placer de crear.

Renaissance Couture by Beyoncé x Balmain

Tras la cápsula de Coachella y su incursión en Renaissance, Beyoncé y Olivier volvieron a unir fuerzas para crear 14 looks inspirados en las 16 canciones del álbum. Durante cinco meses, el equipo de diseño trabajó junto a Beyoncé y su estilista Marni Senofonte en una colección inédita: Renaissance Couture by Beyoncé x Balmain. Cada estilismo interpretaba una faceta distinta del universo creativo del disco.

Dos de estas piezas ya habían anticipado el proyecto en los Grammy y los BRIT Awards.

Mientras el equipo trabajaba en la colección, Balmain preparaba los desfiles de la Paris Fashion Week, conectados con el legado de su fundador, Pierre Balmain, y sus más de 75 años de archivos.

En ese contexto, Rousteing fue consciente del alcance del proyecto: posiblemente era la primera vez que una mujer negra colaboraba en la creación de una colección de alta costura de una casa parisina histórica, junto al primer hombre negro en dirigir todas sus colecciones. Una unión destinada —según el diseñador— a inspirar a generaciones futuras.

2026: el gran regreso

Beyoncé, con vestido y capa de Olivier Rousteing.

Beyoncé, con vestido y capa de Olivier Rousteing. Reuters

Este lunes 4 de mayo, diez años después de su última aparición en las escaleras del Museo Metropolitano de Nueva York, Beyoncé regresó a la alfombra roja de la MET Gala.

Y lo hizo cerrando el círculo: vestida por Olivier Rousteing, a pesar que desde el 5 de noviembre de 2025 no se encuentra al frente de Balmain, ni de ninguna otra casa de modas. Una declaración de lealtad con una pieza que no podía ser más simbólica.

Un naked dress ceñido, una malla nude de cuerpo entero cubierta por un esqueleto de lo que parecen cristales —pero que al tratarse de Beyoncé bien podrían ser diamantes— desde la cabeza hasta los guantes. Una armadura brillante, sensual y poderosa.

Sobre ella, un abrigo de ópera de plumas que funcionaba como una cola monumental y que requirió la ayuda de cinco personas para subir las escaleras. Durante la retransmisión en directo, la cantante lo resumió ante La La Anthony: Olivier es “alguien que siempre me ha sido muy leal y con quien he creado tantos looks icónicos”.

Lo que comenzó como una colaboración profesional se ha convertido en algo más profundo: una relación basada en la confianza creativa, la admiración mutua y una visión compartida.

Bey encuentra en Rousteing a alguien capaz de traducir su narrativa emocional en siluetas —el código era la celebración del arte y de todos los cuerpos: así lo dijo la cantante en la única entrevista que concedió en la MET—. Y él, por su parte, halla en ella el lienzo perfecto para convertir la moda en espectáculo.

¿2027?

Con su asistencia a la MET Gala, ahora Beyoncé se enfrenta a un episodio en su trayectoria musical. Sus fans, la BeyHive —como ellos mismos se hacen llamar— anhelan la llegada del tercer álbum, ese que clausura la trilogía de discos que empezó en 2022 con Renaissance y continuó con Cowboy Carter en 2024. Se sospecha de un homenaje al rock negro.

De lo que no hay duda es de que en los planos visuales y estilísticos, Olivier Rousteing tendrá mucho que decir.

Para ello habrá que esperar, mínimo, al próximo 29 de mayo —fecha que se vaticina como supuesto día de lanzamiento- y a la gira que se presupone hará el próximo 2027. Como se puede comprobar, todo en Beyoncé es un absoluto misterio.