Gema Díaz Real posa en los jardines de la Escuela de Organización Industrial, en Madrid.

Gema Díaz Real posa en los jardines de la Escuela de Organización Industrial, en Madrid. Esteban Palazuelos

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Gema Díaz Real, 'entrenadora' de futuras consejeras: "El teletrabajo es una trampa porque nos vuelve invisibles"

La directora del Programa Consejera de EOI impulsa el talento femenino en los órganos de gobierno de las empresas.

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Ser líder va mucho más allá de mandar: hay que inspirar, compartir conocimiento, empoderar... En una palabra, actuar con generosidad: ese es el lema de Gema Díaz Real, directora del Programa Consejera de la Escuela de Organización Industrial (EOI) para formar a mujeres líderes en los Consejos de Administración.

Una labor que, además de ser tan necesaria —el porcentaje de representación femenina ronda el 38% en el total de las empresas cotizadas—, asume con una pasión desbordante siendo una referente en primera persona.

Si en Juego de tronos, Daenerys Targaryen era madre de dragones, esta cántabra —que también forma parte de la familia de 'Las Top 100'— lo es de futuras líderes. Ella ha sido la primera en muchas cosas y su carrera ha transitado por diferentes sectores, muchos muy masculinizados como la industria, ocupando importantes cargos desde muy joven.

La directiva es jurista de formación.

La directiva es jurista de formación. Esteban Palazuelos

Conocer su historia y su viaje profesional sirve para construir un ejemplo de cómo ocupar un puesto de poder y de la importancia de que los grandes despachos sean más diversos, más paritarios.

Nacida en Polanco, un pueblo que actualmente tiene poco más de 6.000 habitantes, tuvo en su propia madre una figura de empoderamiento. "Ella comenzó a estudiar cuando yo tenía 12 años... Después empezó su trayectoria como empresaria". Verla en ese rol le hizo darse cuenta del camino que verdaderamente quería seguir.

Una trayectoria inspiradora

Y no era precisamente el que había estudiado en la Universidad. "Hice Derecho, con muy poca vocación jurídica. No me veía con toga... Pero la vida me enseñó que es muy versátil y que en realidad las carreras profesionales son las que haces a lo largo de la vida. Eso me ha llevado a no tener normalmente mucho miedo a los cambios de sector".

De manera temprana, Gema Díaz Real asumió la subdirección de Recursos Humanos de una gran compañía industrial cántabra. Allí aprendió el lenguaje de las fábricas, la gestión de personas en entornos de alta exigencia y la necesidad vital de tejer redes de aprendizaje.

"Cuando empiezas como empresaria te encuentras muy sola y con muchas carencias. Yo era muy joven y sentía la necesidad de saber cómo hacían los demás para sacar adelante sus proyectos, dónde encontraban las respuestas”, explica.

Eso la empujó a asociarse a la CEOE, integrándose en la Asociación de Mujeres Empresarias. "Entonces, ni siquiera soñábamos con ver el cambio social que hemos presenciado en tan pocos años", recuerda.

Sin miedo a llevar la voz cantante y dispuesta a ser parte del cambio, tras la dimisión del presidente regional de la entidad decidió concurrir a las elecciones para mitigar esa falta de representación femenina. Hubo dudas entre sus compañeras... pero eso no le hizo cambiar de opinión.

"Lo que le planteaba a la asociación era muy sencillo: si se presentaban dos hombres, uno iba a perder inevitablemente. Si perdía yo, no pasaría nada extraordinario, pero la sociedad entera se daría cuenta de que nosotras ya estábamos ahí, compitiendo en igualdad de condiciones, dispuestas a ocupar los mismos foros", asegura.

Y ganó... Aquello fue el principio de una escalada profesional llena de retos. La Embajada de Estados Unidos se fijó en ella y la seleccionó para participar en el prestigioso International Visitor Leadership Program (IVLP), enfocado en liderazgo empresarial e innovación.

La formación ha sido clave en todos estos años, buscando nuevas herramientas para encarar el futuro. También llegó temprano a los consejos de administración, un territorio donde en aquel entonces las mujeres eran una rara avis, apenas un 13%.

Fue en una empresa cotizada que atravesaba una complicada situación financiera: "Yo era la única mujer y la única persona menor de 70 años". Acabó ocupando la presidencia hasta que el negocio desapareció.

Recuerda aquella etapa como dura pero muy enriquecedora a nivel de aprendizaje. "Ha sido la más difícil de mi vida. Cuando estás al frente de una gran industria forestal y energética, sobre tus hombros recae el sustento de muchísimas familias. Esa responsabilidad pesa de verdad, y si no te duele la liquidación de esa compañía, es que te falta humanidad".

Díaz Real acaba de fichar como consejera independiente de una empresa cotizada.

Díaz Real acaba de fichar como consejera independiente de una empresa cotizada. Esteban Palazuelos

Las cuotas

Actualmente, esta líder está muy asentada en el ámbito de la gobernanza, combinando consejos de bancos de inversión, grupos editoriales como Almuzara y la consultoría estratégica. Además, acaba de ser fichada como consejera independiente del grupo de ingeniería asturiano TSK.

El progreso que ha experimentado la presencia de la mujer en estos organismos de poder nos invita a tratar el tema a veces espinoso de las cuotas de género impuestas por la normativa europea y nacional. Díaz Real es clara: "No me duelen prendas en reconocer que a mí no me gustaban".

Temía que esa 'imposición' opacara el talento de las profesionales, pero la experiencia y los datos han cambiado su manera de pensar. "Si hubiéramos dejado que el acceso a los consejos de administración surgiera de forma estrictamente natural, habríamos tardado siglos. Estas han funcionado como un acelerador imprescindible", asegura.

"Hoy en día, la profesionalización de los consejos es imparable. Ninguna compañía cotizada va a mantener a una consejera ineficaz sólo por cumplir un expediente, porque los fondos de inversión exigen evaluaciones estrictas de desempeño. La cuota abre la puerta; la capacidad demuestra la valía", añade.

No obstante, advierte que el verdadero caballo de batalla está en otra parte: "El gran drama actual se localiza en los comités de dirección y en el ámbito ejecutivo, donde apenas logramos romper la barrera del 16%", denuncia. Esto lo que provoca es que se vuelvan invisibles para los cazatalentos que configuran los consejos del futuro.

Un 'laboratorio' de talento

Precisamente para combatirlo está diseñado el Programa de Consejeras de la Escuela de Organización Industrial, que ella dirige. Concebido bajo una estructura integral que acompaña a la mujer en todas sus etapas —desde el impulso a menores de 35 años en el programa Avanza hasta la alta gobernanza—, se ha convertido en un referente nacional.

A cargo de profesores independientes, es como un taller de costura empresarial donde se tocan todos los palos: geopolítica y defensa, estrategia financiera, gobernanza... El perfil de las participantes, según explica, es variado, desde altas ejecutivas hasta líderes de compañías familiares y mandos de la administración.

La formación de profesionales de la función pública es crucial: "Cuando hablamos de la SEPI (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales), no estamos hablando de una propiedad abstracta del Gobierno; los accionistas somos todos los ciudadanos españoles. Cuanto mejor formados estén nuestros representantes en esos consejos, mejor protegidos estarán nuestros intereses comunes".

La importancia del networking

Al ser interrogada sobre cuál es el consejo prioritario que traslada a las directivas del programa que aspiran a dar el salto a un consejo, Díaz Real no titubea: construir una agenda sólida y aprender a gestionar las relaciones desde la autenticidad.

"El gran problema que seguimos teniendo las mujeres es que muchas veces no nos eligen simplemente porque no nos conocen", afirma. Por eso es importante construir una agenda de contactos y usarla de manera generosa "para ayudar a los demás".

Y en ese contexto, la consejera advierte de que el teletrabajo tan popular desde la pandemia puede ser una trampa para ellas: "Pidiendo mayoritariamente esta opción para sostener las cargas del hogar mientras ellos siguen acudiendo a las oficinas, nos estamos pegando un tiro en el pie para el futuro".

Y advierte: "Trabajar en pijama desde casa es muy cómodo hoy, pero te borra de la dinámica del día a día, de los comités informales, del café donde se fraguan las decisiones y, sobre todo, destruye la posibilidad de construir tu agenda. Nos volvemos invisibles".

Para la directiva, el humanismo y la lectura son claves en la formación.

Para la directiva, el humanismo y la lectura son claves en la formación. Esteban Palazuelos

La revolución de la IA

Y del remote work a las nuevas tecnologías. "Posiblemente, lo que los jóvenes estudian en las universidades hoy deje de existir o sea ejecutado por una máquina en menos de 10 años", pronostica.

Las carreras STEM son la gran oportunidad para las chicas en esta era de la IA y hay que fomentar esas vocaciones. El programa Girls Tech de la Embajada de EEUU que Gema coordinó estaba orientado precisamente a esto. Pero también es importante para la formación de los y las integrantes de los consejos de administración.

"Habrá muy pocos trabajos en los que la inteligencia artificial no tenga un impacto muy grande. El consejo tiene que estar vigilando cómo va esa tecnología", afirma.

También cita el lado humanista y la importancia de la lectura, que traslada a sus alumnas en el programa de EOI.

"Para sentarte en un consejo no te basta con el tuit rápido o el titular del telediario. Si vas a debatir sobre el impacto del conflicto de Gaza o la crisis de Irak en los mercados energéticos de tu empresa, necesitas comprender el contexto histórico profundo, la historia de Persia, las costuras del alma humana... Y eso solo te lo da la densidad de los libros", subraya.

Poder sin artificios

En el tramo final de esta conversación, los temas pesados dejan espacio a otros más livianos... Gema Díaz Real quiere desmontar esa imagen habitual que tiene la gente de los consejos de administración repletos de señores con traje totalmente alejados de la realidad e instalados en su atalaya.

"Hoy en día hay gente normal, personas que hemos salido de donde está el resto de la sociedad, que no venimos de cuna y que nos preocupamos seriamente por el impacto social de nuestras empresas", defiende con vehemencia.

Ella misma, que no duda en recordar que sus prados y su tierra están en su pequeño Polanco natal, aboga por extirpar la artificialidad de las jerarquías corporativas.

"El cargo no te dota de una dignidad especial, eso va con la persona. A mí que no me llamen 'doña Gema'; yo soy Gema, y tengo exactamente los mismos problemas, las mismas incertidumbres con la crianza de mis hijos y las mismas alegrías que cualquier otra mujer", dice.

"El dinero viene y va, los puestos directivos aparecen y desaparecen, la salud es frágil. Lo único que nos queda al final del día es nuestra autenticidad, la capacidad de ser generosos y el tesón para dejar el entorno un poco mejor de como lo encontramos", añade.

Con esta reflexión en la que trasluce una ambición limpia en la que el lema principal es predicar con el ejemplo y ayudar a las demás a recorrer un camino que ella ya ha transitado, termina el viaje con Díaz Real.

Su último paso ha sido incorporarse como consejera independiente al grupo de ingeniería asturiano TSK que cotiza en la Bolsa de valores y, por supuesto, seguir mentorizando a aspirantes a consejeras en la EOI.