Susana, jubilada.

Susana, jubilada. YouTube.

Interiorismo

Susana (79), jubilada en España: "Cobro 800 € de pensión y pago 600 por el alquiler, nunca he tenido para la entrada de un piso"

La pensionista asegura que solo tiene 17 años cotizados después de haber trabajado durante buena parte de su vida sin estar dada de alta.

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Llegar a la jubilación no siempre significa hacerlo con la tranquilidad económica esperada después de toda una vida trabajando. Las diferencias entre las pensiones que reciben unos y otros jubilados en España siguen siendo importantes y dependen, entre otras cuestiones, de los años y las bases por las que se haya cotizado.

Actualmente, la pensión media del sistema de la Seguridad Social se sitúa en 1.373,44 euros mensuales, según los últimos datos oficiales correspondientes a agosto. La pensión media de jubilación, por su parte, alcanza los 1.574,9 euros.

Las diferencias también son considerables dependiendo del régimen. Los jubilados procedentes del Régimen General cobran de media 1.733,7 euros al mes, frente a los 1.062,1 euros de quienes proceden del Régimen Especial de Trabajadores Autónomos.

Para acceder a una jubilación contributiva se necesitan, con carácter general, al menos 15 años cotizados, dos de ellos dentro de los 15 inmediatamente anteriores al momento de generar el derecho. Quienes no alcanzan los requisitos pueden optar, si cumplen las condiciones establecidas, a una pensión no contributiva.

En 2026, la cuantía íntegra de esta última está fijada en 628,80 euros mensuales en 14 pagas, aunque la cantidad finalmente percibida puede variar según las circunstancias personales y económicas del beneficiario.

800 euros de pensión y 600 de alquiler

Una realidad muy diferente a las cifras medias es la que cuenta Susana, una jubilada de 79 años que explicaba hace unos meses cómo consigue salir adelante con unos ingresos que apenas alcanzan para cubrir su vivienda.

"Cobro la media pensión de viudedad y la media pensión de lo que he trabajado, 800 euros al mes que creo que eso no lo cobra nadie", reconoce en un vídeo publicado en el canal de YouTube 'Jire4'. A esa cantidad se enfrenta cada mes un gasto prácticamente inevitable: "Pago solo 600 euros de alquiler porque hace 55 años que estoy aquí".

Para poder asumirlo, Susana alquila las dos habitaciones de su vivienda a estudiantes universitarias y ella duerme en el salón. Una vez abonados esos 600 euros, de su pensión apenas quedarían 200 para afrontar el resto de gastos cotidianos.

"No me llega para nada", reconoce. Luz, agua, gas y el resto de facturas hacen que cada euro cuente y, según relata, su situación económica la llevó incluso a prescindir del seguro del hogar para evitar sumar otro gasto mensual.

Su forma de organizarse consiste en controlar cuidadosamente lo que gasta. "Yo me gestiono viviendo día a día, el único gasto superfluo que tengo para mí es ir a un gimnasio, que voy a hacer aquagym y porque está subvencionado y pago 16 euros".

Una jubilación llena de actividades

Más allá de esa pequeña cantidad, asegura que prácticamente no destina dinero a sí misma. "No me puedo permitir nada porque además todo lo que hago de trabajo ahora es gratuito".

Eso no ha impedido que busque otras formas de disfrutar de esta etapa. La pintura, la música y diferentes actividades forman parte de una rutina con la que procura mantenerse ocupada y que, según cuenta, le ha ayudado a llevar mejor la jubilación.

"Me mantengo activa, hago muchas cosas y me lleno la agenda, al final tengo amigas, canto en un coro, dibujo también", señala Susana.

Su pensión actual, explica, está estrechamente relacionada con cómo transcurrió buena parte de su vida profesional. "Tengo solo 17 años cotizados, trabajé 'en b' siempre a la fuerza, pero por culpa de los empresarios".

La jubilada recuerda especialmente las condiciones de uno de sus primeros empleos. "La primera empresaria que tuve fue una cosa horrorosa, muchas horas de trabajo y no nos daba de alta en nada".

Asegura que aquellas jornadas rondaban "unas nueve horas" diarias y que la disponibilidad podía extenderse también al fin de semana: "Si te pedían ir un sábado o domingo, tenías que ir".

Toda una vida de alquiler

Sus ingresos de aquellos años tenían además un destino muy concreto. Con su salario contribuía a pagar los colegios de sus hijas, la alimentación de la familia y el alquiler, además de intentar reservar algo de dinero para disfrutar "en verano unos 15 días de vacaciones con mis hijas".

Aquella situación económica tampoco le permitió reunir los ahorros necesarios para convertirse en propietaria de una vivienda. Una circunstancia que ha hecho que haya permanecido durante prácticamente toda su vida en el mercado del alquiler.

"No he podido comprarme caprichos, nunca he podido comprarme un piso porque nunca he tenido suficiente dinero para una entrada, llevo toda la vida de alquiler, hace 56 años que vivo aquí", concluye Susana.