María, cuidadora a domicilio.

María, cuidadora a domicilio. TikTok

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María, cuidadora a domicilio: "No somos limpiadoras ni chicas para todo; tenemos funciones y límites"

Una cuidadora denuncia la confusión sobre su trabajo y los abusos que sufren muchas auxiliares al asumir tareas que no les corresponden.

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El trabajo de las auxiliares de ayuda a domicilio siempre ha dado mucho que hablar, sobre todo porque en muchas de las ocasiones las profesionales que desempeñan este trabajo denuncian que no se les trata como debería.

En este sentido, la cuidadora en España, María Adame Ortiz, ha utilizado su cuenta de TikTok (@mariaadameortiz) para denunciar públicamente la confusión que existe entre su labor profesional y las tareas de limpieza doméstica.

Asegura que es hora de poner fin a un problema que atañe a su profesión y que tiene que ver con la falta de reconocimiento y los abusos que siguen sufriendo muchas de las trabajadoras del sector.

María ha decidido alzar la voz ante una situación que considera insostenible y habitual en muchos hogares a la hora de responder a un comentario en TikTok, en el que se cuestionaba el alcance de su trabajo.

En este sentido, la cuidadora asegura que es frecuente que se asuma que las auxiliares de ayuda a domicilio tienen que realizar también otras tareas domésticas o recados, pero ella lo tiene claro: "No somos limpiadoras, ya está bien de hablar de nosotras como si fuéramos sirvientas, sin formación ni derechos".

Funciones de la cuidadora

María Adame Ortiz ha querido aprovechar su cuenta de TikTok para recordar que su labor como auxiliar de ayuda a domicilio está regulada y responde a unos criterios profesionales muy concretos, con "planes de atención aprobados por servicios sociales".

Con sus palabras quiere insistir en que existe una gran d

iferencia entre la atención sociosanitaria y otros servicios domésticos, a pesar de que habitualmente son confundidos entre gran parte de la población.

En su vídeo asegura que existen determinadas labores del hogar que son parte de su trabajo, siempre y cuando se encuentren vinculadas con el cuidado de la persona que recibe la atención.

"Claro que sí limpiamos el baño si se usa, claro que sí limpiamos la cocina si se utiliza, claro que sí, se hace la cama. Eso se llama limpieza funcional y está recogida en la normativa", explica, pero al mismo tiempo aclara que hay otras tareas que no deben realizar.

Entre esas labores que no deben realizar en puesto de trabajo se encuentran el "limpiar la casa entera o hacer limpieza profunda", ya que son obligaciones que no les corresponden a las auxiliares de ayuda a domicilio.

Límites de las auxiliares a domicilio

Por otro lado, también ha querido aprovechar la ocasión para aclarar que los recados o acompañamientos no dependen de la voluntad del usuario, sino que solo se realizan en determinados casos.

"La compra, la farmacia, el médico o el paseo no se hacen porque a usted le parezca o le dé la gana, se hacen si están autorizados en el PIA con tiempos y objetivos concretos", explica María, que también recuerda que los grandes conflictos se dan cuando las cuidadoras empiezan a poner límites.

De esta manera, no duda a la hora de recalcar que "lo que molesta no es que cuidemos, lo que molesta es que pongamos límites", al mismo tiempo que recuerda que durante años muchas profesionales han asumido más tareas de las que en realidad les correspondía.

Precisamente ese exceso en la adopción de tareas ha tenido consecuencias graves para esas profesionales, que en muchos casos han sufrido problemas físicos y mentales, los cuales, en su caso, no está dispuesta a asumir.

"No aceptamos ni vamos a aceptar que haya abusos, desprecios y exigencias fuera de función. Y mucho menos que se nos trate como si valiéramos nada", denuncia una María Adame Ortiz que insiste en que el cuidado de una persona no se debe entender como una forma de sumisión.

"Cuidar no es humillar, cuidar no es obedecer sin pensar, cuidar no es callar para no molestar", concluye la auxiliar de ayuda a domicilio.

El valor de las auxiliares a domicilio

La labor de las auxiliares de ayuda a domicilio es en muchos casos desconocida, pero realmente se convierte en un soporte imprescindible para aquellas personas que son dependientes y para sus propias familias, un trabajo que tiene un enorme valor a pesar de que en muchos casos parece "invisible".

Estas profesionales se desplazan de casa en casa, cualquier día y a cualquier hora, y son esenciales porque miles de personas dependen de ellas. Entre sus funciones se encuentran el tratar de conseguir que el usuario conserve la autonomía personal todo lo posible, retrasando el internamiento, y que se mantenga integrado en la sociedad.

Durante la pandemia fueron en ocasiones las únicas personas que entraban en los hogares para cuidar de personas mayores solas, enfermas y dependientes que tenían en ellas un gran apoyo y un pequeño respiro frente a la soledad y el aislamiento que sufrieron.

Las auxiliares de ayuda a domicilio son un pilar fundamental en la sociedad para el cuidado de los más vulnerables, pero a pesar de la importancia de su labor, siguen sin tener el reconocimiento que deberían. De hecho, una de sus principales quejas tiene que ver con la falta de reconocimiento profesional y la precariedad laboral.

Por este motivo, no es extraño que María Adame Ortiz y otras muchas compañeras se sientan abandonadas e invisibles para las administraciones, sobre todo porque tienen un trabajo muy sacrificado y con una baja remuneración.